El último lunes, murió a los 71 años el cantante y compositor Miguel Zavaleta. La noticia fue conformada por la familia a través de las redes sociales. “Descansa en paz mi padre, después de luchar contra un cáncer agresivo desde hace varios meses”, se lee en el texto firmado por su hija Lucrecia.
Zavaleta fue una de las figuras renovadoras del rock argentino de los '80. Fundó Suéter, en 1981, banda que integró la camada de grupos como Los Abuelos de la Nada, Los Twist, Virus, Soda Stereo, Los Redondos, Zas, entre otros.
Con esa banda, inmortalizó canciones como “Amanece en la ruta”, “Extraño ser”, “Vía México”, “Él anda diciendo”, “Elefantes en el techo”, “Como un barco lleno de lauchas”, “Mamá, planchame la camisa”, y más.
Su muerte replicó los mensajes de afecto tanto de músicas y músicos, como de otros referentes de mundo artístico. Entre los sentidos posteos, estuvo el de Fabián “Zorrito” Von Quintiero que lo despidió con un extenso texto en Instagram
“Amanece en la vida. Lunes 31 de agosto. Temprano llega la noticia no inesperada. Pocos días antes, voy a verlo y le digo qué quisieras que te traiga, rico y que pegue! Date el gusto! Riéndonos, me dice algo de comida árabe y helado de dulce de leche. Cuando llego al otro día con las cosas está dormido, muy cansado ya, acompañado de amigos entrañables y familiares. Así, dormitando, casi sin saber si el cielo está abajo o arriba. Logro que escuche que llegaron las cosas ricas y sin hambre pero con ese deseo por vivir las prueba. Una sonrisa bien de él vuelve a aparecer en su cara. Ni hablar de cuando prueba el helado. El baklava esperará a mañana”, comienza el escrito.
En otro pasaje, el tecladista, guitarrista y bajista, recordó: “42 años antes, 1984, me dio la oportunidad, la credencial, la cabida, junto a Gustavo Dones, Jorge Minissale, el Pato Loza y René Greco, en aquel entonces Suéter, la banda que abrió a Charly en Ferro del ’82, de entrar a este zoológico de cultura sagrada Argentina que es nuestro rock”.
“Recién empezando, tan chiquito para juntarme con estos padrinos más grandes que yo, me bautizó como “Von Quintiero”, porque a mi apellido calabrés le faltaba glamour, una de sus tantas ocurrencias de humor con su firma que quedaron para siempre", se lee en otro pasaje en que recuerda el origen del cambio de apellido.
El posteo cierra con un “querido Miguel”: “Te estoy llorando, con la cruda tristeza, ahí mismo, frente a vos, en tu cuarto final, pudiendo decirte cuánto te agradezco. Sin vos ni Suéter, no hubiera llegado yo hasta acá, con toda la valija de música y anécdotas que llevo en el lomo y en mi alma. Ahora ya atardece en la ruta, te has dormido viajando y has soñado tan intenso. Estos 71 años que anduviste por aca en el viaje por el paraíso que es la vida. Ahora, ya el cielo no está abajo ni arriba. Ahora, ya, finalmente, el cielo, como vos nos cantabas, está dentro tuyo. Eternamente. Amén. Gracias por siempre adorable ser”.



