La cantautora y guitarrista Sofía Vitola, quien en los escenarios es conocida por el seudónimo “Potra”, compartió una charla de verano con Rosario3, luego de haber lanzado su último disco Bajo la lluvia, y tras el éxito que tuvo su canción Ninja, que se posicionó en redes como “himno oficial” de Envidiosa (Netflix) a poco de sonar en un episodio de la temporada 2.
Algo del arte genuino y apasionado se percibía en el diálogo de Rosario3 con Potra, quien fiel a su proyecto compone sus propias canciones desde 2013 bajo ese alter ego. Canciones que hablan de los vínculos amorosos, de “lo que nos pasa” en el amor y el desamor, y en una búsqueda intensiva de las palabras atinadas para expresarlo.
Adelantó que está en sus planes un regreso a Rosario, “sus raíces”, para tocar próximamente, y compartió su gran emoción y gratitud por la alta popularidad que le permitió la viralización de su balada, que tuvo más de un millón de reproducciones en esos días.
—Tu seudónimo “Potra” no pasa desapercibido. Incluso es llamativo porque lo planteás escrito todo en mayúsculas, como con desfachatez. ¿Cómo nació?
—Nació de mi banda anterior, Lavial, de diálogos con una amiga, que nos llamábamos mutuamente con ese calificativo, y me gustó y me lo quedé. Para mí es una fuerza. Como dice el I-Ching, es “la fuerza del caballo con la docilidad de la vaca”. Me sentí identificada, fuerte pero suavecita (risas).
La desfachatez es un juego que me gusta mucho porque resignifica lo simbólico de los cuerpos y de la mujer. Hay mucho performático en mi propuesta, aunque no sea actriz. Estoy rodeada de amigos actores y actrices y me gusta mucho pensarlo como cuando veía ese dibujito animado de chica, donde Jem se transformaba para subir al escenario a cantar.
—¿Cómo fue ese furor a partir de que los seguidores de Envidiosa vieron el episodio en el que Vicky (Griselda Siciliani) cantó al desamor tu tema Ninja en un karaoke?
—Estoy muy agradecida con lo que pasó con la serie, que mucha gente me conozca a partir de la canción. Me escriben desde muchas partes del mundo, porque al ser producción de Netflix, se ve en cualquier parte y eso es una gran oportunidad que no dejo de agradecer: que de esta manera masiva, más gente conozca y sienta mi música. De hecho, el episodio se llama “Ninja del amor”, un honor.
Me sorprendió cómo se dispararon las vistas en Youtube, tuvo un millón y fue muy fuerte. Muchos me escribieron en ese canal y respondí a cada uno.
La serie la vi y me re divirtió. Hay mucha sintonía de la narrativa con la canción Ninja, que fue reproducida en un momento muy clave de la historia. Pienso que eso ayudó en el guion al furor generado.
Griselda me mandó un mensaje muy lindo y amoroso, y tengo muy buena onda con las demás actrices. Soy amiga de Violeta Urtizberea y me acuerdo cuando me avisó contenta que se escuchaba la canción en un parador cuando paseaba por Pinamar.
La canción tiene seis años, y los derechos fueron pedidos por la producción de la serie a través del sello Geiser, con el que yo trabajo. Y enseguida, cuando nos lo pidieron, fue un honor. Me acuerdo cuando Esteban Lamothe, que tengo buena onda, me contó que grabaron la canción, que transcurría en un karaoke, y me dijo que una maquilladora la cantaba y dijo “es un hit”.
—Contá sobre tu infancia rosarina, tu barrio, tu escuela ¿Estudiaste música con algún referente local?
—Amo mi ciudad, volver siempre y reencontrarme con la gente. Me crié en Fisherton y en la secundaria fui a la escuela Stella Maris, de donde guardo lindos recuerdos con los compañeros y compañeras.
Desde muy chica me interesó estudiar guitarra, y tomé clases con Carlos Cassaza y después con Claudio Zemp. Y por la tarde, después de la escuela, iba a violín en la Escuela Provincial de Música. Es muy invitador todo lo que aprendí, como toda la propuesta pública que hay de cultura en Rosario.
Además, de chica me interesaba escribir mis canciones. Fui al taller de escritura de Andrea Ocampo en el Centro de la Juventud (hoy Puerto Joven), y después hice dos años de la carrera Letras en la UNR, donde quedé muy prendida con la docente Magdalena Alliau, que es una diosa griega. Todo lo que aprendí con ella, no me olvido más. Ahí estudié junto con Cecilia Muñoz que es muy genia, es mi prima del alma y mi amiga.
Le doy importancia a las palabras: soy una fanática de la escrita y hablada. Ahora estoy yendo a un taller con Gabriela Bejerman. Escribí canciones con Tamara Tenembaum, que somos amigas, e hicimos el proyecto musical La Misma Chica.
Cuando hacés canciones, es un trabajo muy profundo en tu alma. Es un trabajo que siento dignifica, y un privilegio que puedo dedicarme a eso.
—Cuando te fuiste a vivir a Buenos Aires tenías 20 años. ¿Fue con el objetivo de hacer la carrera musical?
—Soy una persona que le hace caso a lo que siente, cuando algo le dan muchas ganas. Me vine a Buenos Aires cuando lo sentí así. Tenía muchas ganas de componer y cantar mis propias canciones. Mi hermano mayor, Gonzalo Vitola, toca en La Zimbabwe, y es un muy buen guitarrista. Y me fui atrás de él, y después se vino Joaco (cantante de Indios) que es mi gemelo musical. Me gusta compartir la música con ambos.
Empecé en la banda Lavial, muchas veces salía de gira como telonera de Miranda!, y eso fue una gran inspiración, son una referencia musical que me gusta todo lo que hacen. Pero también estudié mucho jazz y música experimental. No me gusta encasillarme en géneros.
—A tocar en Rosario viniste con Mery Granados el año pasado, y con Tamara Tenembaum el anterior. Recientemente, sacaste tu tercer disco, Bajo la lluvia, contá un poco cómo es y si tenés planes de traer este año tus nuevas canciones
—Claro. Tengo muchas ganas, no tengo una fecha aún, pero con ganas de llevar mi nuevo disco. Hay que volver a la raíz, siempre es muy lindo volver. Quizás incluso hacer varias fechas de conciertos.
Sobre el disco, pensaba una misma sonoridad marcada, y quise grabar todos los temas juntos, en vez de lo que se estila ahora de lanzar por canciones. Un mismo concepto, que ronda siempre el amor, el desamor, los vínculos (míos y ajenos), que es el tema que me divierte y entusiasma. Mi música siempre está inspirada en eso.
Grabamos este disco nuevo junto a mi hermano Joaquín Vitola, con producción de Matías Chela, Rodrigo Geni en batería, Francisco Sarmiento en bajo, Nicolás Mu Sánchez en guitarra (es de Rosario), y Oscar Ariel Domínguez acordeón.
La primera parte de cinco canciones fue grabada en vivo en Uruguay, y las restantes de cuatro fueron en Buenos Aires. Me gusta que se escuche muy tocado el instrumento, hay algo mágico en esta forma de grabar.



