En una entrevista televisiva, Shakira abrió su corazón. La artista habló de lo duro que fue la separación, hizo una reflexión sobre lo que la sociedad espera de las mujeres y contó cómo lleva adelante la crianza de sus hijos en un presente de hiperconectividad.
“A mí me salía aullar y lo hice a través de mi música. Nadie tiene que decirte cómo debes sanar y yo tenía que hacerlo porque tengo dos hijos”, dijo la cantante sobre su crisis emocional. En ese mismo sentido, consideró como prioridad al “amor propio y la lucha” y enfatizó: “Me río mucho de lo que me ha pasado y hago bromas sobre las dificultades que he atravesado, las dificultades que tengo las convierto en motivo de broma. De las dificultades nadie está exento, pero hay que reírse de la vida antes de que la vida se ría de nosotros".
Sin embargo, según explicó, el arte le resultó un grato refugio catártico y, a través de sus canciones se “cuenta a sí misma” y su “verdad”: “Mucha gente sabe que me rompí en mil pedazos, como le pasa a varias personas en algún momento de su vida y me reconstruí pieza a pieza”.
“Emprendí un viaje hacia mí misma y busqué las herramientas dentro de mí. En ese viaje a las profundidades de mí misma encontré, a través de la música, mi propia fuerza, esa que tenemos todas, con la misma que parimos, traemos hijos al mundo y nos convertimos en alimento para ellos. Además, trabajamos y sacamos adelante a la familia, a los nuestros, a la manada. Eso permitió que todas las lágrimas se convirtieran en diamantes”, contó.
Más adelante, habló de la crianza de Milán y Saya. “Quería vivir esos primeros años como madre intensamente para darles todo. No podía quedarme en EE. UU. y perdí muchas oportunidades. Estuve apartada de situaciones que habrían sido muy positivas para mi carrera. ¿Me arrepiento? Por mis hijos, no”.
"Yo creo que a las mujeres nos han querido encasillar, nos han querido colocar en una vitrina, parecer lindas, guapas y perfectas mientras mantenemos viva la llama del amor. Tenemos que aportar dinero a casa y cuidar a los hijos sin que se nos mueva un pelo. Es un lugar incómodo y muy cruel", añadió.
Y en ese sentido, sumó: "No tengo hijas, pero pienso en la gente que sí. Hoy en día, con lo que ocurre con las redes sociales, la presión es muy grande. Las mujeres tenemos un desafío, que es el de seguir construyendo vínculos reales en la era de la tecnología".
"En esta era loca en la que todos aparentan ser felices de una forma u otra, no se habla del sufrimiento ni del fracaso y es importante hablar de eso también, porque solo se aprende del fracaso. No se aprende sólo del éxito, sino, más del fracaso", reflexionó. De vuelta sobre la educación, opinó: "Estamos en un sistema que está dañado, en el que los colegios solamente premian las notas altas, pero no se le permite a un niño fallar, entonces, ¿cómo va a aprender, explorar lo que tiene que hacer y decir en la vida? ¿Cómo va a investigar? ¿Cómo vamos a obtener los genios del mañana si no les permitimos fallar?”.
Acto seguido, explicó que sus hijos “no tienen teléfono, solo un iPad que está muy controlado” y a cual sólo lo tienen el sábado por la mañana durante una hora y tampoco tienen mucho acceso a Internet”. Asimismo, confesó que a sus hijos, les enseña a ser “hombres de palabra". “La verdad es que hay pocos hombres de palabra y tenerla es lo que define al ser humano porque se debe tener honestidad. Este es el valor fundamental que he intentado inculcar en ellos”. cerró.



