Con pedido de prisión perpetua, este miércoles comenzó el juicio oral seguido a Mauricio Ezequiel Acosta (33), un pesado con prontuario por robo acusado de haber matado a Lucas Matías Piaggio (38), un joven rosarino que fue acribillado en febrero de 2023 en barrio Belgrano en oscuras circunstancias.
La investigación, a cargo del fiscal Alejandro Ferlazzo tras el fallecimiento de Gisela Paolicelli, estableció que la víctima sufrió el asedio de un grupo criminal que le reclamaba dinero y que, antes e incluso después del desenlace fatal, continuó con esa exigencia. Los motivos de este hostigamiento tal vez surjan durante el debate oral.
Las juezas Lorena Aronne, Hebe Marcogliese y Eleonora Verón estarán a cargo de evaluar la prueba presentada por la acusación y los argumentos de la defensa, a cargo del penalista Luis Carlos Rittiner.
El acusado Acosta es integrante de un clan ligado al delito en barrio San Francisquito y varios de sus hermanos están presos por hechos vinculados a economías delictivas.
Muerte en barrio Belgrano
Para la Fiscalía, Acosta es una de las cuatro personas que el 24 de febrero de 2023, a las 19, circulaba en una Ford Ecosport negra, que fue estacionada en Garzón a la altura de Chubut. Allí, los ocupantes bajaron y en el cruce con Montevideo interceptaron a Lucas Piaggio, que circulaba en bicicleta y adivinó las intenciones del grupo, por lo que intentó escapar por Garzón hacia el sur, en contramano.
�� #REITERAMOS | Asesinaron a un hombre en Montevideo y Garzón mientras circulaba en bicicleta.
❗️ Según la información preliminar brindada por testigos le dispararon más de siete veces y huyeron en una camioneta. pic.twitter.com/aAofWgYof9— Telenoche Rosario (@telenocheRos) February 24, 2023
El fiscal Ferlazzo indicó que la secuencia mortal se dio de esta manera: “Al llegar a la ochava, uno de los masculinos que estaba con el imputado comenzó a dispararle a Piaggio, haciéndolo caer del rodado. Luego, en el piso, lo abordaron los tres, le sacaron la riñonera y sus pertenencias, intentaron arrastrarlo hacia la Ecosport, pero no pudieron hacerlo debido a la resistencia de la víctima, razón por la que uno de los masculinos le disparó hasta darle muerte”.
Los homicidas escaparon con la Ecosport por Montevideo hacia el este. Horas después, el vehículo apareció quemado en pasaje Lett entre Garay y Gaboto (Iriondo al 3100).
De acuerdo con los datos que manejan los detectives, Piaggio —que vivía en zona sur— había ido a visitar a un amigo en Pampa al 6600, a unas ocho cuadras de donde lo mataron. Hay declaraciones que señalan que la persecución comenzó en esa cuadra, cuando Piaggio notó que lo seguían. Una hipótesis es que la víctima tenía un conflicto previo, ya que frente a la casa de Pampa al 6600 apareció un cartel tirado que intimaba a que “devolvieran los dólares o los iban a matar a ambos”.
Fuentes del caso indicaron que Mauricio, el hombre en el banquillo, es hermano de Maximiliano “Gordo” Acosta, considerado cabecilla de una asociación ilícita dedicada al narcomenudeo, robos calificados y extorsiones con base en San Francisquito. La imputación seguida a esta banda se materializó en marzo pasado, con 18 presuntos integrantes que quedaron tras las rejas, incluidos varios miembros del clan Acosta.
Mauricio Acosta, que ya poseía dos condenas por robos calificado, fue detenido el 27 de septiembre de 2023 en Alsina al 3000, barrio San Francisquito. Semanas antes, la Fiscalía había difundido su imagen y la del prófugo cuando fueron captados por una cámara de seguridad en las inmediaciones del lugar del crimen.
Según trascendió, Piaggio había regresado a Rosario la noche anterior a que lo mataran. Se había refugiado en Córdoba al verse involucrado en un oscuro conflicto con delincuentes, entre los que habría estado Acosta, que le exigían la devolución de una suma en dólares.
En enero de 2023, un mes antes de su muerte, dos asaltantes que le seguían los pasos lo interceptaron en la calle y lo hicieron subir al departamento de su abuela, ubicado en Roca al 2100, donde se alzaron –según la denuncia de entonces– con 8 mil dólares.
Incluso después del asesinato, tanto la novia de la víctima como un amigo sufrieron aprietes destinados a cancelar esa presunta deuda en moneda extranjera.



