Una presunta banda dedicada al microtráfico de droga fue llevada a audiencia imputativa este jueves por la fiscal provincial Brenda Debiasi. Según la investigación, opera en Rosario, Acebal y Carmen del Sauce, está involucrada en un robo millonario, usurpaciones y comercializa los estupefacientes tanto en búnkeres como en lugares usados como pantalla, como un conventillo y una panchería.
Debiasi expuso ante la jueza Luciana Vallarella el aceitado funcionamiento de la organización que cayó el pasado 24 de junio tras una serie de allanamientos en los que se secuestraron 682 gramos de cocaína, 600 gramos de marihuana, balanzas de precisión, cartuchos, un arma y vehículos.
De acuerdo a la acusación, la estructura criminal estuvo activa al menos desde febrero de este año. Para la causa, el presunto líder es Guillermo Elías “Colo” Luppi, quien acumula antecedentes por balaceras y encubrimiento. Él, junto a un delincuente que permanece prófugo, coordinaban las operaciones desde Rosario.
Para Debiasi, “Colo” Luppi proveía la droga, fijaba los precios en la calle, controlaba las ganancias millonarias y enviaba a sus matones a resolver las disputas territoriales mediante el uso de armas de fuego.
La ramificación de la presunta banda se extendió con fuerza en la localidad de Acebal. Allí, el operador local era Williams Jesús Vallejos, encargado de administrar un punto de venta en un conventillo de Belgrano al 500, frente a una plaza, y de supervisar el resto de las bocas de expendio. Entre ellas, se encontraba una panchería ubicada en calle Simón de Iriondo al 1000, regenteada por Daniela Ayelen Colarte y Dardo Ezequiel Cabrera, donde los "panchos" servían de cobertura para el expendio de dosis fraccionadas.
Según agregó la fiscal, la organización también llegó a Carmen del Sauce bajo las directivas de Brenda Aime Olguín, alias "Pipi", quien operaba en Libertad y Camino Rural.
Por su parte, el engranaje logístico clave en Rosario dependía de Diego Mauricio Panuncio y su pareja, Fiama Lorena Lescano, quienes se ocupaban de trasladar la mercadería ilícita en un Onix blanco y resguardar las ganancias y el material balístico de la banda.
Uno de los detalles más alarmantes detectados por los investigadores fue el rol de Juan Antonio Gil, apodado el "Pelado". Este hombre prestaba una colaboración insospechada: utilizaba las instalaciones del Club Social y Deportivo Unión 78, situado en Pedro Lino Funes al 3000, en la zona oeste de Rosario, para recibir los cargamentos, fraccionar la cocaína en dosis de menudeo y ocultar armas. Durante las requisas en el predio deportivo, se halló un revólver calibre .32 largo y cuadernos de anotaciones con nombres y saldos deudores de clientes.
La caída de la presunta organización se precipitó gracias al cruce de denuncias anónimas, tareas de seguimiento de Prefectura Naval y un revelador análisis financiero que desnudó transferencias electrónicas millonarias hacia las cuentas de Luppi. Sin embargo, fueron clave las intervenciones telefónicas. En las escuchas, los imputados ventilaban sin ningún tipo de ocultamiento los pormenores del negocio: desfalcos de mercadería, el reclutamiento de nuevos vendedores y feroces reproches cuando la recaudación bajaba de los dos millones de pesos semanales habituales.
La fiscal de Microtráfico imputó a todo el entramado bajo la figura de comercialización de estupefacientes agravada por la participación de tres o más personas. Mientras que Luppi afronta la causa como coautor, Panuncio y Vallejos lo hacen como partícipes necesarios. El resto de la banda —incluyendo a los acopiadores en Rosario, Maximiliano Martín Hunkalo y Melina Noelia Luque— quedaron imputados en carácter de partícipes secundarios. Todos quedaron en prisión preventiva efectiva por el plazo de 6 meses, según dispuso la jueza Vallarella.
Asalto millonario
Por otra parte, Debiasi imputó a Guillermo Luppi, Diego Panuncio y Fiama Lescano por haber asaltado a un hombre el pasado 14 de mayo en la intersección de Pasaje Gordillo y Castellanos, en el barrio Cinco Esquinas de Rosario, situado en la zona oeste.
De acuerdo al legajo, Luppi, Panuncio y un tercer delincuente no identificado abordaron a un hombre que estaba por subir a un utilitario gris, a quien le sacaron la llave del vehículo, su celular y a punta de pistola le pidieron “el paquete”, que terminó siendo un botín de 18 millones de pesos. Los ladrones llegaron y se fueron en un Bora gris oscuro.
Para la investigación, fue Fiama Lescano –pareja de Panuncio– quien suministró datos de que la víctima tenía ese dinero, ya que era su “amiga”, quien sabía del dinero que tenía y quien lo entregó. Así se desprende del testimonio de la víctima y de las llamadas que hizo Fiama con su novio ladrón minutos después del robo. Lo curioso es que ella es quien, además, llamó al 911 para denunciar el asalto porque estaba ahí en el momento del ataque.
“El chabón me cagó denunciando a mí como que yo lo entregué. Te dije que no lo hicieras ahí afuera. ¿No te lo dije? Nos quemaste a todos. Te cagaste en mí, Diego. Estás re papeado, gil de mierda, se ve que por eso te chupó todo un choto”, le reprochó la mujer al otro delincuente.



