A las 23 del miércoles, un sicario que bajó de un auto gris se acercó al barra Juan José Gómez, quien esperaba a alguien en la cuadra de Garibaldi al 2400, y a sangre fría le disparó cinco tiros, asegurando el cometido con un proyectil en la cabeza. La pareja de la víctima, Erika, cargó al hombre ya muerto en un vehículo y lo trasladó a la Heca, donde los médicos no pudieron hacer más que declararlo fallecido. Así terminó la vida de este joven de 26 años ligado al bajo mundo local, a casi dos meses de haber recuperado la libertad luego de un año preso. Un encierro que puso en pausa el asedio que comenzó tras el desplazamiento a sangre y fuego del entorno de Andrés “Pillín” Bracamonte de la jefatura de Los Guerreros, la barra brava de Rosario Central, a partir de noviembre de 2024.
Horas después del crimen de Gómez, una pancarta apareció en Juan B. Justo y Circunvalación, uno de los ingresos al 7 de Septiembre, el barrio de referencia de la banda de Los Menores, la organización criminal que copó la pesada canalla. El trapo parecía un reproche al asesinato de Gómez.
“Cobardes. Lo que no ganaron peleando no les pertenece”, era el mensaje, rubricado con una firma sugerente: “Los verdaderos Guerreros”.
Según se desprende de investigaciones, Gómez era cercano a Pillín por parte de Los Monos.
Oriundo de Puente Gallego, respondía a los intereses de Leandro “Pollo” Vinardi, un hombre del clan Cantero que desde el encierro ofició de jefe de la barra brava de Newell's a través de distintos emisarios, como su esposa Sabrina Barrías o Luciano “Lucho” Gallardo.
El hermano de Juan Gómez, conocido en el ambiente como Gamuza y también ligado al paravalanchas canalla, había sido demorado en su casa de calle Montecarlo allá por octubre de 2021 durante una mega redada contra Los Monos: el personal de la AIC le incautó 40 entradas para la presentación de L-Gante en el estadio cubierto de Newell's para el día 10 de ese mes.
Para Gamuza y Juancito, todo cambió tras el cimbronazo en la mafia que provocó el asesinato de Pillín, aquel 9 de noviembre de 2024. En pocos meses, terminaron desplazados de Los Guerreros a manos de quienes reclamaron la jefatura con mayor apoyo y poder de fuego.
La pica de Juancito con Los Menores quedó evidenciada en celulares secuestrados en el marco de las investigaciones seguidas a esta banda. Uno de los alfiles de esta organización, Andrés “Andi” Palavecino, ya detenido, decía en febrero de 2025, a pocos meses del cambio de mando, que Juan Gómez le había puesto precio a su cabeza.
“Tuve problema con Juan por la cancha. Ellos se enojaron y ponen una moneda. Pero por mí tranqui. Tenemos fierros para tirar para arriba”, le dice Palavecino a su interlocutor.
Y luego explicita sus intenciones de terminar con este problema. “Juancito el que andaba conmigo en la cancha, Juancito y Gamuza, los dos hermanitos esos, el de lentecitos, ese gil, el que está con Pollo Vinardi, lo andamos buscando pero no se regala”.
La avanzada de Los Menores terminó por correr a los hermanos del Gigante de Arroyito, y en un enroque mercenario, Gamuza y Juancito terminaron agitando en la tribuna leprosa, todavía ligada a Los Monos, junto a Juan Domingo “Cascarita” Domínguez, otro barra doble casaca que fue asesinado en agosto del año pasado al ser atacado en su quiosco de barrio Hospitales.
El conflicto entre Los Menores y los viudos de Pillín Bracamonte se vio reflejado además en el ida y vuelta de escraches con pancartas colgadas en distintos puntos de la ciudad. En esos trapos, los nombres de Gamuza y Juan Gómez aparecieron más de una vez junto con otros nombres ligados a Los Monos.
La estadía en prisión de Juancito lo quitó de la mira de sus enemigos por algunos meses. Pero al final, las balas lo encontraron desprotegido, frente a la casa que habitaba con su pareja, en Garibaldi al 2400.
Anoche, a las 23 horas, un auto gris paró en el pasaje Aldana, frente a un complejo de departamentos. Gómez esperaba en la vereda, sin saber que era su último minuto. El sicario bajó armado y lo aseguró con varios disparos. En la calle quedaron cinco vainas servidas.
Juan Gómez había recuperado la libertad el 1º de julio pasado, luego de declararse culpable por su participación primaria en el autoatentado que realizó en su casa la activista Norma Acosta, ligada al clan Cantero.
La casa de Acosta, ubicada en Larguía al 3400, recibió siete disparos en la mañana del 7 de mayo de 2025. La investigación develó que horas antes, la mujer había contactado a personas del entorno de la barra brava leprosa y Los Monos para que dispararan contra su casa.
¿El motivo? Según la investigación, Acosta buscó simular una represalia de la Policía de Santa Fe.
Según la causa, Juan Gómez consiguió la pistola 9 milímetros y por medio de otro barra llamado Nahuel “Monta” Depetris consiguió una dupla de soldaditos que pasaron en bicicleta y atacaron la vivienda.
Luego de que la farsa quedara al descubierto, Acosta terminó aprehendida y sigue presa. Juan Gómez se entregó en la sede de Asuntos Internos el 5 de septiembre de 2025.



