Comenzó este viernes el juicio oral seguido al referente de la llamada “nueva generación” de la banda de Los Monos Uriel Luciano “Lucho” Cantero (23), hijo del célebre Claudio “Pájaro” Cantero, asesinado en 2013, y de Lorena Verdún.
Lucho está en el banquillo (por videoconferencia, desde la cárcel de Marcos Paz), sindicado como jefe de una asociación ilícita con sede en el barrio 17 de Agosto, en la zona sur de Rosario, banda a la que le atribuyen el robo de vehículos, extorsiones, homicidios y venta de drogas.
Junto a él se encuentran cinco secuaces que siguen el debate desde la cárcel de Piñero.
Además, también llegó al debate en libertad una gestora de vehículos que, para las fiscales, participó de la organización falsificando documentación para dar apariencia legal a rodados sustraídos en hechos delictivos.
Por cuestiones de salud, un sexto soldadito de Cantero será juzgado más adelante.
Desde octubre de 2022, fecha en la que se ventilaron las imputaciones, cerca de una veintena de personas cerraron acuerdos abreviados.
Entre los hechos que evaluará el tribunal integrado por Gonzalo Fernández Bussy, Natalia Benvenutto y Marcelo Rodríguez se encuentran los homicidios de Damián Gómez, cometido el 22 de junio de 2021, fecha que, por criterios formales de la Fiscalía, marcó el inicio de la asociación ilícita; el de Ulises Gastón Gamarra Urquiza (23 de febrero de 2022); y el de Luciano Roberto Muscio (3 de julio de 2022), un joven de barrio Arroyito que fue asesinado a tiros en la autopista Rosario-Buenos Aires para robarle una moto que era codiciada por la banda de Lucho.
Según la investigación en cabeza de la fiscal Marisol Fabbro (asistida en el debate por su par Paula Barros), Lucho instigó los crímenes de Gómez y, ya en prisión, el de Ulises Gamarra.
Por eso, la acusación solicitó la prisión perpetua para el heredero de la marca delictiva Monos.
Para el defensor Ionel Iesari, sin embargo, “no hay pruebas concretas” de las órdenes homicidas, sino “una acumulación de elementos generales” esbozada por la Fiscalía.
Frente a los jueces también estarán, al menos en forma virtual, Dylan “Capocha” Baldon (23); Juan Ignacio “Juani” González (22); Mirco Ezequiel González (25); Marcelo “Chelo” Sotelo (23) y Agustín “Kaky” Varela (25); y, en forma presencial, la gestora María del Carmen Martín (61).
Lucho ya purga una pena de 6 años de prisión por recibir la Navidad de 2021 disparando al aire y por la tenencia de una veintena de armas que fueron secuestradas en su domicilio al momento de su arresto, en enero de 2022. En diciembre de 2023, en tanto, firmó un acuerdo de partes a dos años de prisión ante el Juzgado Federal Nº 3 por la “tenencia simple” de una planta de marihuana de 1,20 metro de altura y 220 gramos de la misma sustancia.
Como ocurrió con su tío Ariel “Guille” Cantero, merced a los laxos controles penitenciarios, Lucho se las ingenió para liderar un grupo de violentos jóvenes, casi todos oriundos de barrio 17 de Agosto, dedicados a delitos violentos. La banda actuaba con la anuencia de su madre, Lorena Verdún, quien ya cerró una condena de 8 años de prisión como integrante de la organización en carácter de jefa.
Gran parte de la prueba de la Fiscalía proviene de la interceptación de un teléfono fijo del Complejo Federal de Jóvenes Adultos, de la cárcel federal de Marcos Paz. Un catálogo de órdenes intramuros.
“Nosotros somos la nueva generación de los Cantero”, se ufanó en una conversación del 11 de agosto de 2022.
Sin pruritos, el hijo del Pájaro Cantero se explayaba en órdenes que recaían sobre todo en su mano derecha, Dylan “Capocha” Baldon, considerado organizador de la asociación ilícita. Por aquellos días se habló de una franquicia de la banda de Los Monos que se mostraba con armas en redes sociales, grababa videos probando ametralladoras y “se comporta como dueña del territorio: ninguna actividad puede tener lugar en su territorio sin su venia”.
En octubre de 2022, la fiscal Fabbro presentó 200 páginas de evidencias para acreditar el liderazgo de Lucho, de su pareja Érica Bullón (ya condenada) y de su madre Lorena Verdún sobre un grupo de adolescentes y jóvenes dedicados al delito.
El culto a la violencia y a las armas de fuego; el acopio de autos robados que –según la Fiscalía– son “legalizados” por una gestora cómplice y el celoso control –rayano en la paranoia– sobre sus soldados eran la constante en gran parte de las horas de encierro de Cantero, que por esos días se mostraba lejano a los intereses criminales de su tío: "Guille no corta ni pincha conmigo y el barrio «es mío»".
Por el crimen de Damián Gómez, Lucho fue apuntado como instigador y el ausente en juicio Santiago Arnold como autor material.
Sobre ese ataque se pudo conocer que la víctima había mantenido una amistad con el hijo del “Pájaro”, pero después de una detención por narcomenudeo hubo un quiebre en la relación con “Lucho”.
Gómez, mientras era trasladado al Heca con diez impactos de bala, envió siete mensajes de voz de WhatsApp en los que aseguró a sus amigos que lo había mandado a matar “Lucho” Cantero, de acuerdo con la prueba recolectada por investigadores judiciales.
En tanto, Capocha Baldon, Chelo Sotelo, Santiago Arnold y Mirco González son los apuntados como los verdugos de Ulises Gamarra Urquiza, bajo encargo y promesa remuneratoria de Lucho: unos 400 mil pesos, según la investigación.
De 23 años, este joven fue acribillado a tiros mientras estaba dentro de su Fox blanco en San Francisco Solano al 2500, en barrio Las Delicias.
Desde un primer momento se sospechó de un móvil mafioso en el crimen de Gamarra, ya que en el interior del auto se encontraron 23 mil pesos y 24 mil dólares que no habían sido tocados por los sicarios. Además, la víctima tenía un vínculo sentimental con Eliana “Muchi” Fernández, una joven a la que habían amenazado Los Monos, según fuentes de la investigación, por un conflicto en barrio Plata, en la zona sudoeste de la ciudad.
“Lucho me quiere pegar a toda costa”, fue uno de los mensajes que Gamarra le mandó a su novia. Muchi Fernández sería asesinada años después, en diciembre de 2025, por sicarios que la balearon en su casa.
En el caso de Luciano Muscio, las escuchas a la banda determinaron, según la Fiscalía, que Juani González y Kaky Varela marcaron a la víctima en las picadas “Gálvez Stunt” y lo abordaron en la autopista, al regreso, para robarle la XR 250. Fue un homicidio criminis causa, es decir, perpetrado para consumar el robo de la moto.
Tanto Juani González como Varela ya fueron condenados por su pertenencia al grupo delictivo a 5 y 6 años de prisión, pero deberán responder por el homicidio de Muscio.
Otras carpetas judiciales que se debatirán involucran a Marcelo Sotelo. Está acusado de encubrimiento, portación de arma, lesiones leves y robo calificado en grado de tentativa en perjuicio de un efectivo de civil de la PDI que circulaba en moto en la noche del 27 de abril de 2022 en Lamadrid al 400.
Por último, el alfil Dylan “Capocha” Baldón también enfrenta cargos por tenencia de armas y encubrimiento de una moto robada, imputaciones derivadas de su detención en agosto de 2022 en el cruce de los pasajes 507 y 528, en el corazón del feudo de Lucho.



