El caso del vigilador que se prendió fuego en medio de un reclamo laboral, dio un giro en las últimas horas. El hecho será investigado ahora por la unidad fiscal de Violencia Institucional, ya que se presume que Pablo O. (36), quien se había rociado con combustible, se quemó por un posible mal uso de la pistola Taser de un policía.
El video del hecho, publicado este jueves en Rosario3, exhibe el momento en el que Pablo O. recibe una descarga de una pistola Taser que fue sostenida durante al menos diez segundos. Rápidamente, se ve que se inicia el fuego, por lo que el hombre se tira por las escaleras hasta ser asistido con un matafuegos por los propios uniformados. Dos policías que fueron a sujetarlo mientras estaba en el piso también se quemaron.
Desde un primer momento intervino el fiscal Matías Edery, quien avanzó con distintas medidas investigativas, como la toma de testimonios, análisis de imágenes y una pericia de Bomberos.
Un agente no debería accionar la Taser cuando hay material combustible en la escena, situación que a la luz del video que se viralizó este jueves no ocurrió. Es por ese motivo que desde otra unidad fiscal intentarán esclarecer si los segundos de descarga de la pistola fueron los causantes de las llamas que afectaron la salud de Pablo O.
De acuerdo al último parte médico, el hombre permanece en la unidad de terapia intensiva del hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), con asistencia mecánica respiratoria. Su estado es crítico.
Según lo que pudo reconstruirse del hecho, el vigilador llegó hasta la garita que está en la puerta de su lugar de trabajo y se roció con combustible, mientras a viva voz reclamaba el pago de una deuda salarial.
Desde la empresa indicaron que el hombre se había desempeñado allí durante un corto tiempo, pero como empleado tercerizado de seguridad, a la que supuestamente ya se le había pagado por el servicio de vigilancia.



