La búsqueda de los involucrados en la ejecución del jubilado Roberto Luis Ferrari (81), asesinado al voleo por tiratiros que dejaron un mensaje narco a fines de mayo, derivó en allanamientos en el extremo sur de Rosario.

Aunque las personas buscadas no fueron halladas, los procedimientos terminaron con dos detenidos por otros hechos: un hombre de 48 años quedó preso por la tenencia de cocaína con fines de comercialización y un adolescente de 16 fue aprehendido porque era buscado bajo sospecha de haber baleado a otro menor días atrás.

El miércoles por la noche, la Unidad de Violencia Altamente Lesivas (Uval) allanó dos domicilios a pedido del fiscal Franco Miatello, quien está a cargo de la investigación del homicidio de Roberto Ferrari. El hombre fue ejecutado a sangre fría frente a un súper chino de Sanguinetti al 5200, en la zona oeste de Rosario, el pasado 27 de mayo. El cuerpo de la víctima fue utilizado como sobre. El gatillero actuó en complicidad con otro joven que dejó un mensaje dirigido al recluso de alto perfil Gabriel Lencina, alojado en la cárcel de Piñero y mencionado en otras investigaciones resonantes, con un insólito reproche ético: “Dejá de matar gente inocente en la Vía Honda”.

Ferrari era habitué de un súper chino en la cuadra donde lo mataron.
Ferrari era habitué de un súper chino en la cuadra donde lo mataron.

Esa misma noche, cuatro varones cayeron detenidos en Zolá al 3600 por haber "aguantado" a los homicidas del jubilado antes y después del crimen en un domicilio cercano. Se trata de Daniel Rolando Vega (29), su padre, también llamado Daniel (61), Sebastián Insaurralde (24) y Nahuel Vega (19). Los cuatro continúan detenidos tras ser imputados como coautores del delito de encubrimiento agravado.

La Fiscalía les atribuyó haber permitido que, alrededor de las 19.15, los dos autores del homicidio de Ferrari se ocultaran en la vivienda, cambiaran su vestimenta y luego escaparan en un auto de alquiler. Además, les imputó haber ocultado una campera azul y un buzo canguro con capucha, sabiendo que esas prendas provenían del hecho delictivo.

Hasta el momento, sin embargo, los autores materiales del crimen de Ferrari siguen prófugos. Con el objetivo de dar con uno de ellos, la PDI encabezó el miércoles dos allanamientos: uno en Arequito al 800, en barrio San Martín Sur de Rosario, y otro en Edison al 300, en Villa Gobernador Gálvez.

En el primero de los domicilios, los detectives detuvieron a Carmelo Loza (48), a quien le secuestraron 327 gramos de cocaína de máxima pureza, una decena de municiones y elementos de corte y fraccionamiento para la droga. El viernes, el hombre quedó en prisión preventiva tras ser imputado por comercialización de estupefacientes.

La droga incautada en San Martín Sur.
La droga incautada en San Martín Sur.

Durante ese mismo procedimiento también fue aprehendido Lautaro, sobrino de Loza. Según la investigación, el adolescente de 16 años estaría involucrado en un ataque cometido el 17 de julio en Ulises y Platón, donde un joven de 15 años recibió un balazo en la pierna izquierda y fue trasladado primero al Hospital Roque Sáenz Peña y luego al Heca. De acuerdo con la pesquisa, Lautaro efectuó los disparos desde una bicicleta playera bordó, identificada por el Sistema Lince y posteriormente secuestrada en la vivienda de Arequito al 800. El fiscal de Responsabilidad Penal Juvenil Ernesto Ducasse le atribuyó ese hecho.

El crimen del jubilado Roberto Ferrari, víctima azarosa de una disputa entre bandas rústicas, volvió a dejar al descubierto una operatoria criminal que no tiene reparos en cobrarse la vida de personas laburantes ajenas al negocio narco para enviar mensajes entre organizaciones criminales. Aunque tarde o temprano los autores materiales –meras piezas fungibles de la economía del delito– caigan presos o sean asesinados, la investigación todavía tiene pendiente avanzar sobre la cadena de instigación que dio origen al homicidio.