La Justicia federal resolvió este miércoles que los delitos que se le asignan a la ex partera Dolly Viale de Garrido, de 88 años, no están prescriptos. La mujer, quien se desempeñó en el hospital Roque Sáenz Peña en la década del 70 fue acusada de supresión y alteración del estado civil y de la identidad de un menor de diez años (artículo 139 del Código Penal) y falsedad ideológica de instrumento público (artículo 293 del mismo código). Su defensa había pedido que ambos sean declarados caducos.

En una audiencia con una alta participación de personas que buscan sus orígenes biológicos –muchas aseguraron que sus partidas de nacimiento presentan la forma de Viale–los jueces de la Cámara de apelaciones resolvieron la no prescripción de los delitos cometidos por la partera rosarina. 

El Ministerio Público Fiscal le atribuyó a Dolly haber confeccionado, cuando se desempeñaba en el hospital de zona sur un certificado de nacimiento en el que volcó datos falsos sobre los padres biológicos de una beba registrada como nacida en 1970. La pesquisa analiza, además, denuncias de otras cinco víctimas, una de ellas criada como hija de la propia imputada, Silvina Garrido, sobre la cual se ordenó la extracción compulsiva de ADN para determinar si existe o no un vínculo biológico.

El letrado Juan Singer, defensor de Carmen Quiroga cuyo caso se ventiló la semana pasada a la Justicia federal y de la otra denunciante, María Ángeles Camarasa, había expresado días atrás en Rosario3 que la prescripción del delito es un argumento válido, pero incorrecto “debido a que el delito es continuado, es decir, cada día a las 12 de la noche se reanudan los efectos perniciosos de ese delito y se vuelve a cometer por algo externo de los agentes” y explicó que “la supresión de la identidad donde se falsificaron las partidas de nacimiento que están firmadas por parte de la involucrada”.

En ese sentido, aseguró: “Al día de la fecha se contactan conmigo personas que recién ahora se dieron cuenta que está ella como firmante, que recién ahora se dieron cuenta que su partida es falsa o tienen dudas de que sea falsa y se van a poner a investigar si sus padres son apropiadores”.

“Hay más casos que tomaron conciencia recién ahora por la difusión”, dijo y estimó que existe una docena de posibles denunciantes de en distintas partes del país y el exterior, aunque consideró que el número de casos puede ser “infinito”. 

Silvia y Dolly Viale. 
Silvia y Dolly Viale. 

Oscura trama

La fiscal Soledad García le reprochó Garrido un hecho de supresión de identidad, pero el caso no sería el único. Su particular nombre es conocido entre las personas que buscan sus orígenes biológicos. La investigación judicial sostiene que, de manera sistemática entre 1968 y 1980, separaba bebés de sus madres biológicas y los entregaba por dinero.

Aunque la denuncia, que también alcanza a su hermana Silvia y que originó la investigación, fue radicada ante la Unidad Fiscal Rosario el 15 de abril pasado por una mujer llamada Carmen Quiroga –cuyo caso se ventiló en la audiencia– hay al menos cinco víctimas más que denunciaron tener suprimida su identidad en manos de la partera de zona sur.

Una de ellas es su propia hija, Silvina Garrido de 58 años, quien a los 15 escuchó de la boca de Dolly que no era su madre biológica. Otra de las denunciantes es Ángeles Camarasa, de 47 años. Demandó a la partera por alterar su certificado de nacimiento. Ambas contaron sus adversas y fatídicas historias a Rosario3. 

Dos relatos unidos por el trauma del desconocimiento y la mentira sobre sus orígenes y el denominador común de haber sido criadas por mujeres incapaces de sortear el férreo mandato social de la maternidad que por esa época era aún más imponente que en la actualidad.