Una redada de la PDI en barrio Tablada, Villa Manuelita y otros puntos del sur rosarino culminó con cinco personas demoradas bajo sospecha de actividades de microtráfico. La causa es una extensión de otras investigaciones que ya tienen tras las rejas a dos transas que contaban con estructuras para la venta de droga barrial: Uriel “Caquita” Andriotti y Brenda “Picota” Estrada, quienes operaban con el padrinazgo del recluso Alejandro “Chuky Monedita” Núñez, un referente del delito en los sectores donde se realizaron los procedimientos.
A partir de investigaciones de la Brigada de Capturas y de Microtráfico de la PDI, la Fiscalía solicitó 18 allanamientos que se concretaron en Spiro al 100 y al 300 bis, Becquer al 500 bis, Tafí al 4000, Patricias Argentinas al 4000, Chacabuco al 4100, Ayacucho al 4000, Necochea al 3900, Río Ayuí al 3900, Centeno al 200, Ayacucho al 3400, Río Atuel al 4000, Ameghino al 100, Manantiales al 3600, Alvear al 4000 y Camilo Aldao al 3400.
El objetivo era secuestrar armas y drogas, además de aprehender a personas de interés para los investigadores.
Los resultados fueron, en principio, modestos: cinco personas demoradas, ocho papeles de cocaína, 28 celulares incautados y dos motos secuestradas.
De acuerdo con fuentes policiales, la causa es un desprendimiento de una investigación mayor que puso bajo la lupa a un referente del narcomenudeo apodado Caquita, identificado como Uriel Andriotti. En febrero de 2025, durante un operativo conjunto de fuerzas federales y provinciales, Andriotti fue allanado en una vivienda de Necochea al 3900, en el sector conocido como la U. Luego de obtener el beneficio de la prisión domiciliaria, se fugó. Volvió a caer en junio y desde entonces permanece detenido a disposición de la Justicia Federal.
Sin embargo, la salida de escena de ese alfil no trajo calma al barrio. Por el contrario, en los meses posteriores se intensificaron las disputas entre bandas en las calles de Tablada, con reiterados episodios armados.
Según los investigadores, hasta su detención Andriotti contaba con el padrinazgo de Alejandro “Chuky Monedita” Núñez, un tiratiros del barrio reconvertido en jefe narco desde el encierro. En 2024, Núñez quedó involucrado en la saga de los cuatro homicidios de trabajadores asesinados al voleo en marzo de ese año, junto con su pareja sentimental y en el delito, la transera Brenda “La Cote” Pared, medio hermana de Jésica “La Fea” González, otra figura con extenso prontuario en el submundo criminal.
Tras la caída de Andriotti, el matrimonio narco habría designado a una nueva referente territorial para continuar con la explotación del negocio. Para la investigación, ese rol fue asumido por Brenda “Picota” Estrada, detenida a fines de diciembre en Héctor Palacios al 4100, en Nuevo Alberdi. La joven es pareja de Brandon, hermano de Brenda Pared.
Además, una de las mujeres demoradas este lunes es la madre de Luciano “Pichón” Rodríguez (24), un recluso alojado en el pabellón 12 de la cárcel de Piñero, que tiempo atrás fue imputado como instigador de un ataque que, en enero pasado, dejó al borde de la muerte a un joven en el cruce de Biedma y Esmeralda. Según la acusación de la fiscal Paula Barros, el preso utilizó un reloj inteligente (smartwatch) para comunicarse con los tiratiros que ejecutaron el ataque y les prometió una paga a cambio.



