La jueza Luciana Vallarela resolvió dejar preso a un sospechoso de haber participado del homicidio de Valentino “Pirañita” Ramírez, el adolescente que fue acribillado el 31 de diciembre en Biedma y Esmeralda, un cruce de calles caliente en barrio Tablada, en el sur de Rosario.
Kevin Cortez, el detenido en cuestión, fue aprehendido el 5 de enero frente a los monoblocks de Risso y Gutiérrez, durante una identificación del Comando Radioeléctrico. Para ese momento, ya tenía un pedido de captura reciente.
El fiscal Franco Tassini lo ubicó como uno de los matadores de Pirañita Ramírez, un joven de 16 años que malvivía entre la pobreza y la delincuencia, hasta que fue ejecutado frente a Biedma 160 bis el 31 de diciembre a las 14.40, a escasos metros de su casa.
Según la causa, Cortez estaba acompañado de un menor de edad –que se entregó a la Justicia el sábado pasado– y cruzaron en la calle a Ramírez, a quien conocían del barrio, mientras este circulaba en bicicleta.
Allí mantuvieron una conversación y caminaron a la par de Ramírez hasta llegar a Esmeralda, en donde Cortez, de forma abrupta e intempestiva, se puso enfrente de la víctima para “impedir cualquier tipo de reacción defensiva” y de esta forma permitir que un tercer varón, aún no identificado, que se trasladaba a pie por Biedma, lo ejecutara de tres tiros por la espalda.
“Las heridas provocaron una hemorragia masiva, que derivó en un shock hipovolémico que ocasionó su deceso. Seguidamente, y una vez consumado su accionar, se retiraron en forma conjunta, corriendo por Esmeralda en dirección sur”.
Cortez había sido demorado el 5 de agosto a raíz de una intervención policial por una denuncia de empleados del Puerto de Belgrano y 27 de Febrero, en un conflicto que –según se dijo– enfrentó a dos facciones. Diez varones de entre 51 y 15 años terminaron demorados tras la interceptación de un Peugeot rojo en Uriburu y Grandoli, y en Uriburu y Ayacucho se identificó a un Ford Fiesta blanco, un BMW gris y una moto Honda CG Titan negra. Cortez estuvo entre los aprehendidos, aunque en ese momento no se le secuestraron armas.
El martes, los tapones de la violencia callejera volvieron a saltar en Biedma y Esmeralda: un hombre de 36 años soportó dos tiros que lo dejaron internado grave en el Heca. Al parecer, desde dos motos abrieron fuego contra la fachada de una casa, sin importar si había personas en la línea de fuego. Esta nueva agresión arrojó la detención de cuatro sospechosos, cuya situación procesal aún no está definida.



