Diez policías fueron imputados en la mañana de este martes por el fiscal Pablo Socca por haber rociado con alcohol y prendido fuego a un hombre de 42 años durante un presunto operativo irregular llevado a cabo el 27 de mayo de 2024 en el barrio Parque Casas. La víctima estuvo 40 días en terapia intensiva y quedó con secuelas gravísimas como consecuencias de las quemaduras.
Todos los uniformados formaban parte de la Policía de Acción Táctica al momento del hecho. Si bien el viernes pasado habían sido detenidos nueve agentes –uno estaba preso en Marcos Paz por robarle a un narco–, ese mismo día cayó el décimo involucrado. Todos quedaron en prisión preventiva efectiva por el plazo de ley –salvo María Eugenia N., que quedó en domiciliaria hasta mediados de agosto–, según la resolución del juez Rafael Coria.
Los acusados fueron David Pedro Zeballos, Omar Lorenzo Cabral, Maximiliano Ortiz, Juan José Feliciano González, Jesús Ángel Balais, Maximiliano Nicolás Cuevas, Germán Alexis Narvaja, Isaías Esteban Basualdo, Estela Ailén Berón y María Eugenia N. En el caso de Balais, está condenado a 7 años de prisión por haber allanado ilegalmente en agosto de 2024 a un narco en su casa de Forest al 5600, a quien picanearon y robaron.
De acuerdo a la exposición del fiscal de la unidad de Violencia y Corrupción Institucional, el hecho tuvo lugar en una casa situada en el fondo de un pasillo de Larrechea al 1900. Bajo el argumento de que perseguían a un grupo de sospechosos que ocultaban una mochila, ingresaron en un domicilio, donde sufrió las quemaduras R. A. A.
Las actuaciones policiales indicaron que R. A. A. se había prendido fuego accidentalmente al querer incinerar la mochila que tenía muchas bochitas de cocaína. Sin embargo, la versión oficial se desmoronó cuando un peritaje realizado por los Bomberos Zapadores constató que la presunta mochila secuestrada no presentaba ningún tipo de daño, quemadura o deterioro atribuible a procesos de combustión.
El hombre sufrió lesiones en la cara, cuello, brazos, tórax y manos. Sobre la base del resultado de varias medidas investigativas, el fiscal Socca afirmó que fue el agente David Zeballos quien tiró alcohol en el rostro a la víctima y posteriormente inició las llamas con su encendedor.
R. A. A., para sofocar el fuego, corrió por los ambientes de su casa hasta que se metió en el baño y se empezó a arrojar el agua con orina que había en el inodoro, según ponderó el fiscal. Estuvo 40 días en terapia intensiva, en estado crítico, intubado, traqueotomizado, con pérdida irreversible de la voz por la grave afectación a las cuerdas vocales y alteración respiratoria permanente.
Después del ataque, el propio Zeballos y Omar Cabral amenazaron a los otros tres aprehendidos –y testigos– durante el procedimiento irregular. “Fíjense lo que dicen. Yo soy re sicario, yo robo, los mato a ustedes. Soy más sicario que cualquiera de acá. ¿Saben por qué? Porque yo soy policía y hago lo que quiero. Ustedes acuérdense lo que van a decir. Tienen que decir que el otro muchacho se prendió fuego porque ya sé dónde viven”, dijeron entre los dos, de acuerdo al relato del fiscal, que les sumó una imputación por esa intimidación y por falsificar el acta posterior.
A Zeballos le atribuyó la tentativa de homicidio triplemente calificado –ensañamiento, alevosía y abuso de sus funciones durante su ejercicio como personal policial– en carácter de autor, mientras que a Cabral, González, Ortiz, Balais y Cuevas en carácter de partícipes primarios.
Narvaja, Basualdo y Berón llegaron luego del ataque, tomaron conocimiento de lo ocurrido y omitieron denunciar lo que habían hecho sus compañeros de la fuerza de seguridad. A ellos se les achacó encubrimiento agravado, omisión de persecución penal e incumplimiento en los deberes de funcionario público.
Zeballos, Cabral y González fueron citados a declarar por el Ministerio Público de la Acusación el pasado 26 de junio, donde ratificaron el acta de procedimiento que indicaba que R. A. A. se había quemado solo, accidentalmente. Es por eso que también fueron acusados por el delito de falso testimonio.
Algunos de los policías involucrados hablaron sobre el tema en un grupo de WhatsApp. Ortiz, por caso, dijo a las 13.15 del 27 de mayo de 2024: “Se la re mandaron. Quemadura de segundo grado. Está en estado crítico el caco (sic)”. Por su parte, María Eugenia N. preguntó: “¿Fue Z entonces el que lo prendió fuego?”, a lo que Ortiz respondió “Sí, sí”.
El mismo Ortiz el 4 de junio, en horas de la mañana, envió al grupo que R. A. A. “está re en estado crítico. Si se muere, bueno, se murió, pero no me hago cargo. Igual, no se puede ni mover”. El mismo día, pero horas más tarde, envió: “El caco se está recuperando. Está despierto, pero sedado. Está re lúcido. Acá tendrían que estar los del procedimiento. Dice que no se quemó él. Yo ya estoy sufriendo, me subió la presión”.



