Mónica Santo, la célebre viuda negra de San Nicolás, fue condenada a cuatro años y un mes de prisión luego de declararse responsable de haber drogado y robado a distintos hombres, incluidos tres rosarinos. La sentencia fue dictada la semana pasada por el Juzgado Correccional N° 3 de San Nicolás. La sentencia comprende una condena anterior dictada el año pasado por delitos similares.
Con la homologación del acuerdo abreviado, la jueza bonaerense Luciana Díaz Bancalari condenó a Santo por robo (cuatro hechos), defraudación por el uso de tarjetas de crédito y débito, y amenazas.
Santo saltó a las crónicas policiales por seducir a hombres, doparlos sin consentimiento y despojarlos de pertenencias y dinero, es decir, por operar con la modalidad viuda negra.
En diciembre, la mujer fue arrestada en su casa de Argerich al 200, en el barrio Belgrano de San Nicolás. No era la primera vez que los detectives la visitaban. Ese mismo año había sido detenida por robarle pertenencias a un hombre de 77 años al que dejó inconsciente, entre otros episodios.
Santo tiene 43 años, es oriunda de la localidad misionera de Apóstoles y está radicada desde hace muchos años en San Nicolás.
La mujer contactaba a sus víctimas a través de Tinder para entablar algún tipo de relación. Una vez concretado el encuentro, se las ingeniaba para hacerles ingerir clonazepam e inducirlos al sueño. Con la situación dominada, les robaba e incluso efectuaba compras con sus tarjetas de débito y crédito.
Según el diario El Norte, las denuncias que motivaron la última condena habían sido presentadas por tres hombres oriundos de Rosario y uno de Ramallo que, en distintos hechos, fueron sus víctimas.
Citas narcóticas
Uno de los casos se conoció tras un choque de autos ocurrido en la madrugada del 11 de noviembre. Un taxista rosarino embistió un vehículo estacionado y, al ser entrevistado por la Policía, dijo no recordar nada ni saber cómo había llegado al lugar. Relató que solo recordaba haberse encontrado con una mujer a la que había conocido por redes sociales y que lo había citado en San Nicolás. Tras tomar mates con ella en un parque a la vera del río Paraná, perdió la conciencia. Al despertar, comprobó que le faltaban pertenencias, entre ellas la billetera y un celular Samsung.
Otra de sus víctimas, también de Rosario, fue contactada a través de Tinder. Así terminó en un hotel alojamiento de San Nicolás, donde le suministraron benzodiazepinas. Inconsciente, fue despojado de un teléfono celular Xiaomi, 50 mil pesos y tarjetas de crédito y débito con las que la viuda negra hizo compras e incluso un pago de servicios a su nombre.
Luego de la detención de Santo, un rosarino de 73 años se presentó en la Comisaría 1ª de Villa Constitución y contó que por esos días había conocido por Tinder a una mujer que se presentó como Mónica. Tras el match, fueron a un parque, pero después de tomar un mate que ella le ofreció, el hombre no recordó nada más. Mientras intentaba recuperar la conciencia, escuchó la voz de un hombre y alcanzó a sentir golpes y patadas. Cuando recobró el conocimiento, estaba en una cama del Samco de Villa Constitución. Desde allí lo derivaron a un sanatorio privado de Rosario, donde permaneció internado durante 48 horas. En ese lapso advirtió que le habían robado 480 mil pesos, algo más de 100 dólares y un celular.
La cuarta víctima de esta saga fue un hombre de Ramallo. Tras colocarle sedantes en la bebida, Santo le sustrajo 520 dólares y 15 mil pesos. En este caso, el denunciante apareció con heridas y un traumatismo de cráneo leve, sin recordar lo ocurrido.
En una cantidad importante de otros hechos, las víctimas no llegaron a formalizar la denuncia, según estiman fuentes del caso.
En los primeros días de junio, Mónica Santo fue condenada en juicio abreviado a un año y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo. El Juzgado Correccional N° 2 de San Nicolás dictó sentencia por los delitos de defraudación, tentativa de chantaje, hurto y robo (dos hechos). Esa causa no se acumuló porque se encontraba muy avanzada.



