El Tribunal Oral Federal de Paraná condenó al productor agropecuario y expresidente de la Sociedad Rural de Diamante Leonardo Airaldi a 12 años de prisión por ser autor del delito de organización y financiamiento de actividades de tráfico de estupefacientes desarrolladas entre 2019 y 2024 en las ciudades de Paraná y Diamante y por el acopio de casi 30 kilos de cocaína en una vivienda de la localidad de Puerto Gaboto. El tribunal también le impuso una multa de 118 millones de pesos.
El fallo fue dado a conocer este jueves al mediodía por la presidenta del Tribunal Oral Federal de Paraná, Noemí Marta Berros, que estuvo a cargo del juicio junto a la jueza Mariela Rojas y el juez José María Escobar Cello, publicó el portal fiscales.gob.ar.
La condena al productor rural se dio en sintonía con lo solicitado por el Ministerio Público Fiscal aunque fue algo inferior a los 14 años de prisión que en su alegato habían solicitado el fiscal general ante el TOF de Paraná, José Ignacio Candioti , y sus pares Juan Podhainy y Martín Uriona.
Airaldi escuchó el veredicto conectado por medios remotos desde el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza. Allí encuentra alojado desde febrero pasado bajo el régimen del Sistema Integral para Personas Privadas de la Libertad de Alto Riesgo (SIGPPLAR), en el marco de otra investigación en la que se analiza su presunta participación en la planificación de atentados contra el juez federal de Paraná Leandro Ríos, el fiscal general Candioti y el ministro de Seguridad de Entre Ríos y exjefe de la Policía Federal Argentina, Néstor Roncaglia.
En el juicio, el la acusación acreditó, al menos en primera instancia, que Airaldi dirigía una organización dedicada al comercio de estupefacientes que operó entre junio de 2019 y marzo de 2024 en las ciudades de Paraná y Diamante, en Entre Ríos. Parte de las actividades se desarrollaban desde campos vinculados al productor, donde funcionaba, según la teoría del caso, una pista de aterrizaje clandestina utilizada para el arribo de avionetas con cocaína. Desde esos establecimientos también partían embarcaciones destinadas a la distribución de los estupefacientes.
La investigación también comprendió el acopio de 29,5 kilogramos de cocaína en una vivienda de Puerto Gaboto, en el departamento santafesino de San Jerónimo, descubierto en agosto de 2022 en el marco de una investigación iniciada en la justicia federal de Santa Fe y posteriormente acumulada al expediente principal.
Uno de los elementos valorados durante el juicio fueron las intervenciones telefónicas y los mensajes recuperados de los teléfonos celulares secuestrados a los integrantes de la organización.
Según expusieron los representantes del MPF, esas comunicaciones permitieron reconstruir el funcionamiento de la estructura criminal, identificar los roles de sus integrantes y determinar la utilización de un lenguaje codificado para ocultar referencias al tráfico de estupefacientes.
En las conversaciones aparecían términos relacionados con la actividad agropecuaria, como “lomo”, “carne”, “novillito”, “maple”, “maple con pelo” y “huevos”. Para los fiscales, esas expresiones eran utilizadas para disimular las operaciones ilícitas.
Consumo, no venta
En declaraciones recogidas por la revista Análisis, Airaldi buscó rebatir los argumentos de la acusación, aduciendo que tanto él como los demás imputados eran meros consumidores y no traficantes, y que en su campo no había pistas de aterrizaje.
“Todos los que estamos acusados de esta famosa banda, la mayoría éramos consumidores. Es muy normal que entre consumidores uno diga «haceme la ondita». «Haceme la ondita» no es vender, es comprar. Es si tenés algún conocido que me la haga por 6.000, por 10.000, por 15.000. Se tomó en muchos casos a mi pareja como que vendía. Ella nunca vendió, ni yo tampoco vendía. Comprábamos, pero para consumo, no para venta. Lo dije una vez y lo voy a seguir diciendo, porque es la verdad”, afirmó.
Luego, trazó una analogía para ilustrar su argumento: “Como un alcohólico termina su botella de vino y va a comprar al supermercado de la esquina y le dice: «Jorge ¿no me fijás una cajita de vino?». Bueno, los consumidores, cuando estamos consumiendo juntos, es muy normal que nos prestemos cocaína. Si yo económicamente podía comprar más que las demás personas, y si yo tenía y me pedían, y estaba consumiendo conmigo, convidaba. Como uno invita a una persona a tomar un buen vino. Yo convidaba. La realidad y la explicación es esa”.
Los otros condenados y los absueltos
El TOF de Paraná también condenó, con distintos grados de participación, a otras cinco personas por el delito de comercialización de estupefacientes agravada por la intervención organizada de tres o más personas, y absolvió a otras dos.



