Un pistolero sospechado de actividades delictivas en el barrio Cabín 9 quedó detenido este viernes tras ser acusado de cometer dos homicidios recientes en ese sector de la ciudad de Pérez.
Diego Valdez, de 41 años, conocido como Popeye, fue imputado ante la jueza Luciana Vallarella por los crímenes de Walter Dilzen (38), una muerte ligada al mundillo delictivo, y de Martín Félix Díaz (42), enmarcado en una pelea callejera.
Tras escuchar las evidencias presentadas por la fiscal Agustina Eiris y los planteos de la defensa, la magistrada le dictó prisión preventiva hasta fines de mayo de 2027 por dos hechos de homicidio agravado y de portación ilegal de arma de fuego.
Una semana atrás, Valdez fue localizado por detectives de la Unidad de Violencia Altamente Lesiva (Uval) en una vivienda precaria de Plácido Grela (ex calle 1715) al 7800, en inmediaciones de Seguí y Larralde, un sector periférico del oeste rosarino donde se emplaza un incipiente caserío. Tenía pedido de captura desde diciembre. En el allanamiento, los pesquisas secuestraron una pistola calibre 9 milímetros con municiones.
El nombre de Valdez cobró relevancia en los últimos meses por su presunta participación en hechos de violencia urbana.
Uno de ellos fue el homicidio de Walter Dilzen, ejecutado de múltiples disparos frente a su familia en avenida Los Talas al 500, a las 18 del 14 de diciembre. El ataque ocurrió a pocas cuadras del cabín 9, la antigua parada de los trenes de pasajeros del Ferrocarril Mitre que le dio nombre al barrio.
Dilzen, vinculado en el pasado al clan Cantero y a Los Monos, circulaba en una Honda Navi junto con su pareja y sus dos hijas menores, que resultaron ilesas. El hombre recibió varios disparos y murió en el acto.
Según la investigación, Valdez iba como acompañante en una Motomel Hero conducida por Brian “Pelaje” Centurión (27), quien permanece detenido desde el 23 de enero tras caer en un control de rutina en Brasil y Viamonte, en la zona oeste de Rosario. El móvil del crimen estaría ligado a una rivalidad entre la víctima y el atacante. Ambos se habían conocido en la cárcel de Coronda y, según trascendidos, Dilzen había amenazado a un hijo de Valdez.
La otra muerte que se le atribuye a Valdez es la del plomero Martín Félix “Chamulay” Díaz, baleado la noche del 1º de enero en Los Guayacanes al 100, en el marco de una discusión callejera.
De acuerdo con la investigación, Díaz les recriminó a Valdez y a su acompañante la velocidad con la que circulaban en moto, lo que derivó en el ataque a tiros. Seis días después, tras haber sido internado en el Hospital Centenario y recibir el alta, falleció a raíz de una septicemia luego de la amputación de una pierna.
Está por verse ahora si Valdez también será imputado por el crimen de Noelia Ojeda, quien fue atacada el domingo 15 de marzo en Las Acacias al 200. La víctima, indicaron los investigadores, oficiaba como prestamista informal.
En ese mismo espiral de violencia, al día siguiente un hermano de Valdez, apodado Chicho, fue blanco de un ataque a tiros en Hudson y El Jacarandá. Recibió al menos 18 disparos, pero sobrevivió y fue trasladado al Hospital Centenario.



