Micaela Albornoz, la rosarina de 32 años que se fue de su casa de barrio Tablada el 24 de junio y mantuvo en vilo a su familia y a un gran número de personas por la falta de noticias sobre su paradero y por los presuntos problemas de salud mental que atravesaba –según su entorno–, apareció sana y salva este lunes en Florianópolis, Brasil, a más de 1.600 kilómetros de Rosario.
La noticia fue confirmada por su entorno a Rosario3. Por estas horas, Micaela permanece en el Consulado argentino de esa ciudad del sur de Brasil. De acuerdo con las primeras informaciones, la joven utilizaba el DNI de una vecina para evitar ser identificada.
El periplo comenzó el 24 de junio. A los pocos días de su desaparición, sus familiares recurrieron a los medios de comunicación para visibilizar la búsqueda. En las semanas siguientes, los investigadores siguieron distintos indicios que ubicaban su paso por Córdoba y por Cañada Rosquín. En principio, la joven no tenía interés en volver a su casa.
Según información que llegó a este diario, para detectar a la joven en Brasil fue clave una notificación amarilla de Interpol –alerta policial mundial sobre una persona desaparecida– que había emitido la Fiscalía de Córdoba que intervino cuando Micaela pasó por esa provincia.
Mientras, desde el gobierno de Santa Fe indicaron: “La identificación fue posible luego de que presentara un DNI apócrifo que era rastreado por el Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, ya que pertenecía a una vecina de Rosario. Posteriormente, su identidad fue corroborada mediante el cotejo de sus huellas dactilares”.
Con el hallazgo de este lunes quedó establecido que Micaela cruzó la frontera y llegó a Brasil, donde finalmente fue identificada y demorada por personal policial. A partir de ese procedimiento, las autoridades argentinas fueron notificadas y se iniciaron las gestiones para asistirla desde el Consulado.



