“¿Vamos al living del amor?”, la pregunta era pregunta, no era invitación. Quien lo dijo fue un asesor de los cinco candidatos a concejales que se enfrentan en las elecciones del próximo 14 de noviembre y que este mediodía debatieron en El Tres: Miguel Tessandori, Ana Laura "Anita" Martínez, Juan Monteverde, Ciro Seisas, y Lisandro Cavatorta.

Su candidato ya estaba maquillado y microfoneado, pero faltaba todavía para salir al aire. Y el living del amor, es en realidad un anexo del directorio de Televisión Litoral, un espacio dentro de la empresa con sillas, sillones, una mesa larga. 

En el día a día de la empresa, un lugar de reuniones, en tiempos de debate televisado, la antesala donde los candidatos se relajan, charlan distendidos con sus asesores y entre ellos, y afilan las uñas para discutir después. 

Todos vinieron armados, sólo que Martínez mostró sus municiones primero. La candidata que en 2015 le peleó la intendencia a Mónica Fein, vino de punta en blanco, armada con carteles, como el resto, pero mucho.

El primero que sacó fue una foto de la patente de un auto de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) que le “tiró" en la cara a Cavatorta apenas arrancó el módulo de Transporte y movilidad. Lo acusó de moverse en un vehículo oficial del gobierno para hacer campaña.

"Lisandro, ¿sabés de quién es esta patente?", lo atrapó Martínez a Cavatorta.


“Sabemos a quién tenemos que apuntar”, había confiado en la previa un asesor de Martínez. Y quedó clarísimo. 

La concejala de Juntos por el Cambio fue la tercera en llegar, casi al mismo tiempo que Ciro Seisas, que llegó como a su propia casa. Puño va, puño viene, algún que otro abrazo con barbijo, el ex conductor de De 12 a 14, estuvo un rato largo saludando a ex compañeros.

Él y Miguel Tessandori la jugaban de local. Martínez un poco también: antes de ingresar al estudio, la ex columnista de espectáculos de Telenoche, prometió besos a los chicos del control, la sala de operadores vidriada de paso al estudio.

Nada de esto pasó desapercibido para Monteverde. Mientras Marisa, la maquilladora, le peinaba la barba, señaló lo obvio: “Hay cuatro periodistas y yo, tres de ellos de acá”. 

El único que tuvo que cambiarse para el debate fue Monteverde: de remera rockera a camisa planchada.bió



Sin embargo, Monteverde se mostraba tranquilo. No era tampoco su primer debate; ya se había subido al box de las palabras en 2015 cuando también buscaba hacerse del Palacio de los Leones. Pero después de tanto tiempo, la postura es la misma: mostrarse como lo nuevo y prometer hacer algo diferente, aunque ya hace unos años detentan una cuota interesante de poder en el Concejo y hacen lo mismo.

El líder de Ciudad Futura había llegado segundo, después de Tessandori, con tiempo para cambiarse la remera de Divididos por una camisa blanca bien planchada. “Me siento en la entrega de los Martín Fierro del interior”, había bromeado bajo tantas luces. 

El último en llegar fue Cavatorta, que se topó con el piquete de presidente Perón y Circunvalación, uno de los 26 que complicaron el tránsito esta mañana en el Gran Rosario. Contó que llegó tarde porque se bajó a escuchar los reclamos.

Cavatorta llegó último.


Y en eso se olvidó su gorrito característico que, por suerte reemplazó rápido un joven de su comitiva a modo de regalo. 

No se lo puso, prefirió un look despeinado “para dar más normal", según le confesó a la maquilladora. 

Martínez, en cambio, poquito antes de la primera foto grupal, quiso probárselo. Pero se quedó con el peinado de peluquería. Un gesto más propio del living del amor, que del box del debate.

Claro que las cámaras todavía no estaban prendidas.