“Nunca en mi experiencia como científico estuvimos en un momento tan crítico desde lo presupuestario y también desde lo discursivo donde la ciencia parece no ser un valor”, sintetizó el reconocido investigador del Conicet y director del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), Alejandro Vila. El profesional describió con dureza el proceso de deterioro salarial y de las condiciones de trabajo de los científicos de la ciudad. También habló sobre el desprestigio del sector para con la sociedad que se busca instalar.

Vila es licenciado y doctor en Química, prestigioso investigador superior del Conicet y profesor titular de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), premio Konex de Platino por sus aportes a la biología molecular y celular, entre otros antecedentes. Preocupado y angustiado por la situación de la ciencia y técnica en el país habló con Rosario3.

El investigador planteó un panorama sombrío para la cienci. 
El investigador planteó un panorama sombrío para la cienci. 

–¿Cómo vive hoy la comunidad científica de la ciudad esta etapa de ajuste y recortes?

–Estamos con una mezcla de preocupación y angustia por el futuro del sector y también por el país. Estudié acá, viví en el exterior, volví a la Argentina para hacer ciencia y formar gente, y esto mismo se replica en casi todos los colegas que estamos en el Conicet Rosario haciendo investigación en el seno de la Universidad. Resulta bastante triste pensar que las posibilidades por el desarrollo propio se ven limitadas y estamos sujetos a grandes vaivenes frente a un cambio de gobierno. Pero nunca en mi experiencia como científico estuvimos en un momento tan crítico desde lo presupuestario y también desde lo discursivo donde la ciencia parece no ser un valor.

–¿Cuáles son concretamente los problemas desde lo presupuestario?
–El problema es en dos sentidos. Uno es lo salarial, los sueldos en números generales en universidades y Conicet se han depreciado entre un 35 y 40 por ciento desde hace dos años y medio. Los más perjudicados son dos sectores: los becarios quienes inician su carrera con sueldos a hoy de 1,1 millón de pesos, con una beca que dura 4 o 5 años, y una perspectiva de dedicación exclusiva limitada. Y los que tienen más de 40 años o los que apoyan nuestro trabajo, con cargos de dedicación exclusiva y salarios de 2 millones de pesos. Mucha gente se está yendo y busca otro trabajo porque no llega a fin de mes. Estamos perdiendo talento, gente que se va al sector privado, que no lo hace por elección sino por un plan B, y deja una carrera a mitad de camino. También se van técnicos que reparan equipos, nos traen insumos para poder trabajar y permiten ahorrar dinero, ya que siempre reparan los equipos. Con un sueldo de hambre es difícil trabajar y encima con gente desmotivada.

Movilización de trabajadores del Conicet en Rosario (Alan Monzón) 
Movilización de trabajadores del Conicet en Rosario (Alan Monzón) 

–¿Cuántos profesionales se fueron?

–No tengo números globales. Dentro del Instituto somos 60 investigadores de planta y tres ya se fueron. La mayoría se quiere ir y se quiere ir al exterior porque quieren seguir haciendo ciencia. El impacto se verá dentro de dos o tres años porque buscar otro proyecto en el exterior puede tardar un tiempo. Y después están los becarios que dejan la tesis incompleta. Esto es un alerta y lamentablemente no apunta a mejorar.

–Un problema presupuestario es lo salarial, ¿y el otro?

–No hay fondos para los proyectos científicos. A nivel nacional, la agencia de Ciencia y Técnica no ha financiado ningún proyecto desde que asumió este gobierno. Eso es gravísimo porque nos están convirtiendo en inútiles. Solo se funciona con apoyo internacional, difícil de conseguir, ya que no todos lo alcanzan. La gran ventaja es que estamos e. Santa Fe donde existe una ley de ciencia y técnica desde el gobierno de Antonio Bonfatti y se han financiado proyectos más allá de los cambios de gobierno. (La provincia) es un ejemplo a nivel nacional, pero no alcanza. Las provincias no pueden cubrir el abandono del financiamiento del gobierno nacional porque se hacen cargo de los proyectos y no de los salarios.

–¿Es verdad que no hay fondos para mantenimiento de los equipos tecnológicos?

–Tenemos equipos muy caros que necesitan repuestos, insumos. Hay un equipo de un milló. y medio de dólares que hace cuatro años está parado y con eso damos servicios al sector apícola para la exportación de miel. Esto tiene directo impacto en la producción, ya que el sector científico genera conocimiento y coordinación con empresas de bases tecnológica o incubando empresas, no es poco porque se genera trabajo a partir de eso.

La Universidad vive tiempos de crisis (Alan Monzón)
La Universidad vive tiempos de crisis (Alan Monzón)

–La explicación del gobierno nacional es que existe una restricción presupuestaria y que los fondos ya fueron fijados por el Congreso cuando se trató el Presupuesto.

–Hay que aclarar primero que las partidas para Ciencia y Técnica son distintas al presupuesto de las universidades y depende de Jefatura de Gabinete. Entiendo lo de la restricción, entonces uno decide que gasta menos. El presupuesto en Ciencia y Técnica era del 0,35 % del PBI en 2023 cuando en los países desarrollados es de entre 3 y 4 por ciento. Hoy es del 0,18% en Argentina. Hay dos decisiones, una es achicar el gasto público y la otra es que se va a gastar la mitad de plata en Ciencia y Técnica. Algo equivalente sucede con el presupuesto educativo. Hay decisión política para que se gaste menos en ciencia, tecnología, educación e innovación. Se aumenta el presupuesto en otras áreas del Estado a expensas de Ciencia y Técnica. No es ahorro, es decisión dónde gastar la plata.

–Se dice que hay más empleados administrativos que investigadores y que muchos quedaron desde gobiernos anteriores

–Es totalmente falso. En el IBR hay 200 personas: somos 60 investigadores, 30 profesionales y técnicos de apoyo, 90 becarios y solo 5 administrativos. No parece un número muy elevado. Ellas son las personas que hacen compras, trámites de importaciones, acreditaciones en higiene y seguridad para trabajar en laboratorio. Con salarios bajos, sobre-exigidos y son muy pocos. A Conicet no se entra por acomodo sino por concursos nacionales y evaluados. Entonces cuando se dice que tal o cual gobierno dejó tanta gente en el organismo hay que decir que, son todos cargos concursados, al menos desde que ingresó en los 80 y por suerte se respeta. Nadie entra porque es de La Cámpora, libertario o macrista. Conicet cuenta con 300 instituciones en el país, abarca todas las áreas del conocimiento (Ingeniería, Ciencias Sociales, Medicina, Tecnología, etc.). En cambio, el Inta, el Inti o la Comisión Nacional de Energía Atómica son organismos aplicados a una específica área del conocimiento. El Conicet es ciencia básica y cubre todas las áreas de conocimiento y gestionamos con las universidades para formar profesionales. Es amplio en ese sentido.

–¿No crees que se pone en debate el estado de la ciencia y la investigación en el país?

–No hay un debate real, no hay intercambios de ideas. Me parece muy poco feliz y preocupante que se ataque a quien denuncie que no se cumple la ley y que se lo trate de delincuente. Hay decisiones políticas claramente. Y también un discurso que la ciencia no sirve, que gastamos plata en cosas que no sirven para nada, y eso se instala en la comunidad. El descrédito es muy grave. En paralelo, a nivel mundial surgen movimientos anti-vacunas y terraplanistas que van en contra de la ciencia y estamos retrocediendo culturalmente en momentos que necesitamos remedios, vacunas y mejores políticas sanitarias. Y en los países desarrollados eso se ha resuelto desde el Estado impulsando al sector privado, con mayor presupuesto para la ciencia y tecnología. Sin Estado detrás de la ciencia y la educación es imposible. Los países prósperos que generan riqueza han invertido en educación, ciencia y tecnología e innovación. El principal impulsor es el Estado. No un Estado bobo sino inteligente e incluyente y que lo mantiene a lo largo de los años. Los planes no pueden cambiar a los cuatro años, en ciencia todo se planifica en décadas y no se cambian más allá de los cambios de gobierno