El diputado nacional de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro planteó que las denuncias que involucran al gobierno de Javier Milei, desde el caso Libra hasta las revelaciones sobre el vocero Manuel Adorni, no deben leerse como hechos aislados sino como parte de una misma lógica en el ejercicio del poder. “Estamos frente a un sistema en donde quien ingresa a la función pública utiliza las herramientas de la democracia no para transformar la vida de las personas, sino para transformar su propia economía”, afirmó en diálogo con Radio 2.
En ese marco, sostuvo que el caso Libra representa un punto de inflexión. “La realidad ha superado ampliamente la ficción y la mentira del propio presidente”, dijo, y habló de una “malversación de la investidura presidencial”. Según su planteo, existen elementos que ameritan una investigación judicial profunda, en particular por una “violación muy clara de la ley de ética pública” y por una “confusión permanente entre lo público y lo privado” por parte del presidente y su entorno más cercano.
Ferraro, en diálogo con el programa Rdiópolis, de Radio 2, hizo foco en el episodio del 14 de febrero de 2025, cuando Milei promocionó el proyecto Libra en redes sociales, y en los movimientos posteriores. Señaló que hubo reuniones en Casa Rosada y en la Quinta de Olivos vinculadas al tema, además de un posible manejo de información privilegiada. “Hubo manejo de información privilegiada, tráfico de influencias”, sostuvo, y agregó que en ese esquema “36 vivos se hicieron con más de un millón de dólares cada uno” en un corto período de tiempo. También mencionó como un dato relevante la existencia de múltiples llamados entre el presidente, su entorno y asesores antes y después de la publicación del mensaje que impulsó el proyecto.
Sin embargo, el diputado insistió en que el problema no se agota en ese caso. “Vemos un patrón de conducta”, afirmó, y vinculó lo ocurrido con otras situaciones que, según su visión, responden a la misma lógica, como las denuncias en la Agencia Nacional de Discapacidad o el caso de Adorni. En relación con el jefe de Gabinete, habló de un posible “pago de dádivas” vinculado a viajes y relaciones con proveedores del Estado, y cuestionó las explicaciones oficiales.
En ese sentido, planteó que el eje de la discusión no es ideológico. “No es una cuestión que está vinculada a las ideologías, sino que está claramente vinculada al ejercicio y la metodología del poder”, sostuvo, y consideró que estas prácticas se repiten en distintos momentos de la historia política argentina. “Lo vimos en el menemismo, lo vimos en el kirchnerismo y hoy lo vemos en cómo también se va desmadrando”, señaló.
Para Ferraro, el punto más delicado es la contradicción entre el discurso del oficialismo y los hechos denunciados. “La gente ha votado un cambio”, remarcó, en alusión a la promesa de terminar con los privilegios de la política, pero advirtió que lo que aparece es “una metodología del poder en búsqueda de la impunidad y de ciertos privilegios”.
Finalmente, el diputado puso el foco en la actuación de la Justicia y cuestionó la falta de avances en la investigación del caso Libra. “Ha pasado un año y ni siquiera hay una persona citada a declarar”, afirmó, y advirtió sobre una práctica recurrente: la dificultad del sistema judicial para investigar al poder cuando ese poder está en ejercicio. En ese marco, sostuvo que lo que está en juego no es solo un caso puntual, sino la calidad institucional y los límites entre lo público y lo privado en el funcionamiento del Estado.



