Durante el embarazo y la lactancia las mamas atraviesan cambios naturales que pueden generar dudas y, en ocasiones, dificultar la detección de una enfermedad. Un bulto, una zona endurecida o un enrojecimiento suelen tener causas benignas, pero no siempre deben atribuirse a la producción de leche. Reconocer las señales de alerta y consultar a tiempo es fundamental para favorecer el diagnóstico precoz del cáncer de mama.
En este aspecto, las médicas Cecilia Arballo, ginecóloga y especialista en patología mamaria, y Alejandra Bartoli, oncóloga, ambas integrantes del staff del Centro Médico Proar, especializado en medicina reproductiva de Rosario, explicaron a Rosario3 cómo reconocer posibles señales de alerta y qué alternativas existen para estudiar las mamas durante el embarazo y la lactancia. El objetivo es despejar dudas sin generar alarma y recordar que ninguna de estas etapas debe convertirse en un motivo para postergar una consulta.
Uno de los mitos más frecuentes es que amamantar protege por completo frente a esta enfermedad. Si bien la lactancia se asocia con una reducción del riesgo de desarrollar cáncer de mama a largo plazo, no lo elimina. “El cáncer de mama puede detectarse tanto durante el embarazo como durante la lactancia”, señaló la Dra. Arballo. Aunque es poco frecuente, puede ocurrir y algunos de sus síntomas pueden confundirse con las modificaciones propias de esta etapa.
Los cambios que conviene observar
Durante la lactancia es habitual que las mamas aumenten de tamaño, estén más sensibles o presenten zonas de mayor tensión. También pueden aparecer obstrucciones de conductos, quistes con contenido lácteo y mastitis. Sin embargo, un bulto que persiste, una zona endurecida que no desaparece después de amamantar, cambios en la piel, enrojecimiento persistente, retracción del pezón o secreción sanguinolenta son motivos para consultar.
La evolución de los síntomas también es importante. Si una inflamación no mejora, una lesión persiste o el cuadro empeora a pesar del tratamiento indicado, es necesario volver a evaluar el diagnóstico. “Lesión que no mejora con tratamiento convencional, entre 7 y 10 días, estudiar en profundidad”, advirtió la Dra. Bartoli.
Algunas manifestaciones del cáncer de mama pueden parecerse a las de una mastitis e incluso existe una forma poco frecuente, denominada cáncer inflamatorio, que puede provocar enrojecimiento y edema sin que haya un bulto claramente palpable.
Controles seguros
La ecografía mamaria suele ser el primer estudio indicado para evaluar un bulto palpable durante la lactancia. No utiliza radiación y permite examinar muchas de las alteraciones que pueden aparecer en este período. Según la evaluación clínica, también puede ser necesaria una mamografía. “La lactancia no constituye una contraindicación y la radiación utilizada no vuelve insegura la leche materna”, explicó la Dra. Arballo. Por eso, no es necesario suspender el amamantamiento después del estudio cuando está indicado.
La elección de los estudios depende de cada situación, de la edad, los antecedentes y las características de la lesión. Si los resultados o el examen clínico generan sospechas, pueden indicarse procedimientos adicionales, como una punción o una biopsia, que también pueden realizarse durante la lactancia. En el embarazo, las alternativas diagnósticas deben seleccionarse de acuerdo con las indicaciones médicas y las precauciones correspondientes a esa etapa.
La importancia de la detección precoz
La detección temprana es clave porque una demora en el diagnóstico puede hacer que la enfermedad se identifique en una etapa más avanzada. Por eso, ante un cambio que no mejora, no es necesario esperar a terminar de amamantar para consultar. Tampoco se trata de alarmarse ante cada modificación de las mamas, sino de evitar la automedicación y buscar una evaluación profesional cuando algo se sale de lo habitual.
Como mensaje final, las especialistas remarcaron la importancia de que quienes transitan el embarazo o la lactancia no dejen su salud en segundo plano. “No hay que tener miedo de consultar ni esperar a terminar de amamantar para hacerlo”, enfatizó la Dra. Arballo. Informarse, reconocer las señales de alerta y mantener los controles indicados son medidas fundamentales para cuidar el bienestar materno y favorecer el diagnóstico oportuno.
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