Un estudio liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y del área de Salud Mental del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERSAM) identificó alteraciones en distintos mecanismos celulares en el cerebro de personas con depresión mayor y esquizofrenia. Los hallazgos, publicados en la revista científica Molecular Biomedicine, aportan nuevas pistas para comprender los procesos biológicos asociados a ambos trastornos.

La investigación se realizó a partir de muestras de cerebro post mortem de 84 personas, 28 de las cuales padecían depresión mayor, 28 esquizofrenia y 28 sin estos diagnósticos, que integraron el grupo de control. El equipo analizó tejido de la corteza prefrontal dorsolateral, una región cerebral involucrada en funciones cognitivas y en la regulación de la conducta.

El trabajo se centró en procesos de inflamación, autofagia y respuesta celular frente a la acumulación de proteínas mal plegadas. La autofagia es un mecanismo mediante el cual las células eliminan y reciclan componentes dañados, mientras que la respuesta frente a las proteínas mal plegadas permite afrontar situaciones de estrés que pueden comprometer su funcionamiento.

Uno de los principales hallazgos fue que los cambios en la expresión de determinados genes no se correspondían necesariamente con los niveles de las proteínas analizadas. Mientras algunos genes mostraron un aumento de su expresión, varias de las proteínas estudiadas presentaron una disminución general en ambos trastornos. Esta diferencia evidencia la complejidad de los mecanismos moleculares involucrados.

Entre los resultados destacados, los investigadores observaron un aumento del ARN de la molécula IRE1α tanto en las personas con depresión mayor como en aquellas con esquizofrenia. Esta molécula participa en la respuesta celular ante la acumulación de proteínas mal plegadas en el retículo endoplásmico, por lo que el hallazgo apunta a posibles alteraciones compartidas en los mecanismos relacionados con el estrés celular.

El estudio también identificó diferencias según el sexo y la edad. En los hombres con depresión mayor, las alteraciones en la expresión de los genes analizados fueron más prominentes, mientras que en las mujeres con esquizofrenia se registró un mayor número de cambios. Por su parte, los efectos asociados con la edad aparecieron principalmente en la expresión génica y, en especial, en genes vinculados con la autofagia.

Además, en el subgrupo de personas con esquizofrenia que habían fallecido por suicidio, se observó una mayor expresión de los genes IL18, caspasa-5 e IRE1α, junto con niveles más elevados de la proteína caspasa-8. Los autores describieron este patrón como una particularidad molecular asociada con procesos inflamatorios y de respuesta al estrés celular en ese grupo.

Cristina Ulecia-Morón, primera autora del trabajo e investigadora del CIBERSAM, destacó el aumento de los niveles de ARN de IRE1α en ambos trastornos, un resultado que apunta a mecanismos compartidos. Por su parte, Juan Carlos Leza, investigador de la UCM y coordinador del estudio junto con Javier Caso, subrayó que las diferencias entre la expresión génica y los niveles de proteínas muestran que ambos aspectos deben analizarse para comprender mejor los procesos celulares.

Los investigadores señalaron que serán necesarios nuevos estudios para determinar las consecuencias funcionales de estas alteraciones y establecer si pueden contribuir a futuras investigaciones sobre los mecanismos biológicos de la depresión mayor y la esquizofrenia, así como a la identificación de posibles dianas terapéuticas. Los resultados no permiten, por sí solos, establecer las causas de estos trastornos ni trasladar los hallazgos directamente al diagnóstico o al tratamiento de pacientes.

Fuente: SINC.