OpenAI, la empresa creadora y dueña de la inteligencia artificial ChatGPT, descubrió en las últimas semanas un dispositivo clandestino de grabación dentro de una sala de reuniones y que se encontraba conectado y oculto. Para investigar sobre su procedencia, la empresa utilizó sus propios modelos de IA. 

En análisis permitió identificar a un empleado como el presunto responsable de instalar el aparato detrás de un televisor. El caso había sido denunciado ante el FBI, que intervino en la investigación y luego detuvo al sospechoso.

El acusado fue identificado como Abdulrahman Alfozan, un ingeniero de 35 años que trabajaba en OpenAI desde julio de 2025. Fue arrestado el 9 de octubre y se enfrentó este martes 13 ante un tribunal federal estadounidense, según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos. La compañía también lo despidió.

     

El dispositivo fue hallado el pasado 30 de septiembre, y se encontraba conectado en un puerto USB en la parte trasera de un televisor ubicado en una sala de reuniones. Estaba envuelto en papel higiénico para ocultarlo y contenía información cifrada. 

El aparato estaba situado en una sala que se utilizaba para encuentros en donde se trataban investigaciones tecnológicas, proyectos de nuevos productos, decisiones comerciales y otros asuntos de la empresa. 

A través de un comunicado, publicado en las redes sociales, la empresa que lidera Sam Altman explicó que usó un modelo de IA para examinar el aparato, entender el funcionamiento y encontrar el origen. Eso ayudó a establecer que un empleado lo había instalado días antes. 

Además, se investigaron las cámaras de vigilancia y mostraron al hombre estando cerca de esa sala de reuniones en diferentes oportunidades a pesar de no tener autorización para estar allí.