Jóvenes de la Generación Z, que nacieron entre 1997 y 2012, confirmaron que el uso de la inteligencia artificial se volvió esencial para su trabajo y su vida normal. Además, se teme que, de acuerdo a la creciente, esta dependencia tenga un costo.
De acuerdo al estudio llevado adelante por Newsweek, los empleados de la nombrada generación reportaron tener una alta dependencia de las herramientas de la inteligencia artificial. Además, genera una preocupación de que estas funciones debiliten las habilidades y sus perspectivas laborales futuras.
A partir de la cantidad de personas encuestadas, el 93 por ciento afirmó que el uso de la IA los benefició mientras que un 40 por ciento declaró que siente que directamente no puede funcionar sin ella.
Al ser la primera generación en incorporarse al mercado laboral con las herramientas de IA ya integradas en los flujos de trabajo diario. Las personas de esta edad utilizan la tecnología para agilizar tareas, pensar y hasta tomar decisiones.
Según este estudio, el uso de la IA podría llevar riesgos para empleadores como empleados. De acuerdo a lo citado, se puede provocar una disminución del pensamiento crítico ya que se estaría usando la Inteligencia Artificial como una mula en vez de una herramienta de ayuda.
El 62% de las personas encuenstas confirmó depender demasiado de la IA. Expertos explicaron que, para muchos trabajadores jóvenes, la IA no se considera como un complemento de productividad sino que es una herramienta en el entorno laboral que se usa para redactar mails, resolver problemas de trabajos y otras funciones más.
A pesar de usar este tipo de ayudas, la Generación Z se muestra preocupada por el impacto a largo plazo de la dependencia de esto.
Por su parte, menos de la mitad de los encuestados (46&) afirmó depender demasiado de la IA y que está mermando sus habilidades y “haciéndolos menos inteligentes”. Por otro lado, la otra mitad expresó su creencia de que una excesiva dependencia de la IA podría perjudicar sus perspectivas profesionales a largo plazo.
"Lo más llamativo de las estadísticas que compartieron no es que el 40% de la Generación Z sienta que no puede funcionar sin IA, sino que sean lo suficientemente conscientes como para admitirlo", declaró a Newsweek el consultor de recursos humanos Bryan Driscoll. “Esa conciencia es poco común. Y demuestra que la dependencia de la IA no es una deficiencia personal, sino una decisión de diseño industrial”.
Además, aclaró: “Para los trabajadores, la IA es excelente para elevar el nivel mínimo de competencia, pero inútil para establecer un techo. Las carreras profesionales se construyen sobre el criterio, la originalidad y la capacidad de desenvolverse en situaciones ambiguas. Estas son precisamente las habilidades que se atrofian cuando se externaliza el pensamiento”, afirmó Driscoll.



