Con el fin de agosto y comienzo de septiembre, la llegada de la primavera está cada vez más cerca. Así, el cambio de temporada también empieza a sentirse en el armario. Entre las prendas y accesorios que se reivindican para esta etapa aparece un clásico que parece haber recuperado su lugar. Se trata del mocasín, ahora en versiones más suaves, flexibles y fáciles de combinar.

El nuevo protagonismo está puesto en modelos de cuero blando, con siluetas cómodas y detalles como costuras visibles (glamour.mx).

Mocasín flexible

Lejos de las estructuras rígidas, el nuevo protagonismo está puesto en modelos de cuero blando, con siluetas cómodas y detalles como costuras visibles que aportan textura. El negro pulido se mantiene como una de las alternativas más elegantes, capaz de transformar un conjunto simple en un look con mayor presencia.

Su atractivo también está en su versatilidad. Los mocasines flexibles pueden acompañar pantalones amplios, jeans rectos o sastrería relajada, pero también funcionan como contrapunto de vestidos camiseros y prendas más livianas, una combinación ideal para esos días en los que las temperaturas todavía varían.

La estética universitaria y clásica que históricamente rodeó a este calzado se actualiza con una mirada más relajada (vogue.es).

La estética universitaria y clásica que históricamente rodeó a este calzado se actualiza con una mirada más relajada. El resultado es un zapato que conserva cierta impronta intelectual y sofisticada, pero se adapta con facilidad a los códigos actuales, donde la comodidad ocupa un lugar cada vez más importante.

Así, el mocasín se perfila como uno de esos aliados que atraviesan las temporadas sin perder vigencia. Para recibir la primavera, la clave parece estar en elegir versiones suaves y combinarlas sin demasiadas reglas.