La forma en que arrancamos la mañana puede influir mucho más de lo que imaginamos en cómo nos vamos a sentir y desenvolver durante el resto del día. Entre el celular, los mensajes, el café y las obligaciones, muchas veces los primeros minutos después de despertarnos se convierten en una carrera. Sin embargo, hay un hábito sencillo que puede ayudar a cambiar ese comienzo. Se trata de hacer actividad física y, si es posible, al aire libre.

De acuerdo con información difundida por Harvard Health Publishing, retrasar el momento de mirar el teléfono y comenzar la mañana con algo de ejercicio puede ser beneficioso tanto para el cerebro como para los niveles de energía. No hace falta realizar una rutina extensa. De hecho, períodos cortos de actividad de intensidad moderada pueden generar efectos positivos.

Hacer ejercicio al aire libre, un hábito sencillo que puede ayudar a cambiar el comienzo del día (istockphoto.com).

Una investigación publicada en diciembre de 2024 en el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity encontró que el impulso mental asociado al ejercicio podría extenderse durante buena parte del día. Entre sus beneficios aparecen mejoras en la memoria de trabajo y la memoria episódica, además de un aumento de la sensación de energía y del rendimiento cognitivo.

Pero hay un ingrediente extra que puede potenciar todavía más este efecto: la luz natural. Exponerse a la luz del día durante los primeros minutos de la mañana ayuda a regular el reloj biológico, favorece el estado de vigilia y contribuye a disminuir la producción de melatonina, la hormona relacionada con el sueño. Incluso unos minutos al aire libre o cerca de una ventana muy iluminada pueden ser suficientes para empezar a activar el organismo.

Además, el movimiento favorece la circulación sanguínea hacia el cerebro y está asociado con la liberación de sustancias como las endorfinas y la dopamina, vinculadas con el bienestar y el estado de ánimo. Por eso, una caminata, algunos ejercicios de movilidad, andar en bicicleta o simplemente salir a dar una vuelta pueden ser una alternativa sencilla para arrancar el día con más energía.

Exponerse a la luz del día durante los primeros minutos de la mañana ayuda a regular el reloj biológico, favorece el estado de vigilia y contribuye a disminuir la producción de melatonina.

La clave, de todos modos, no está en transformar de un día para otro toda la rutina matutina. La constancia parece ser más importante que la intensidad. Incorporar unos minutos de movimiento y luz natural de manera habitual puede convertirse en un pequeño ritual capaz de ayudar a despejar la mente, mejorar la concentración y encarar las actividades cotidianas con otra energía.

Fuente: GQ.