Comprar zapatos parece una tarea sencilla, pero en la práctica son muchos los que terminan llevándose un par que aprieta, lastima o pierde su forma rápidamente. La buena noticia es que algunos hábitos simples pueden ayudar a elegir mejor y hacer que el calzado resulte cómodo desde el primer uso.
Uno de los consejos más importantes es probarse los zapatos con el tipo de medias que se usarán habitualmente. Si se utilizan medias muy gruesas durante la compra y luego se usan otras más finas, es probable que el calzado termine quedando demasiado grande.
También conviene comprar zapatos por la tarde o hacia el final del día. A medida que pasan las horas, los pies tienden a hincharse levemente, por lo que ese momento ofrece una referencia más real del tamaño que tendrán durante una jornada normal de uso.
Otro aspecto que suele pasarse por alto es caminar unos minutos con los zapatos puestos antes de decidir la compra. No alcanza con comprobar que entren bien, sino que es importante sentir cómo responden el arco del pie, el talón y la pisada mientras se camina.
Además, los especialistas recomiendan revisar el interior del calzado y observar la calidad de los materiales y las terminaciones. Un buen forro interno suele aportar mayor comodidad y también contribuye a que el zapato tenga una vida útil más larga.
Por último, no hay que confiar ciegamente en el número de siempre. Las hormas cambian entre marcas e incluso entre modelos de una misma firma, por lo que vale la pena probar distintos talles. Si la compra es online, una buena estrategia es pedir el número habitual o medio talle más (si la política de cambios lo permite) para asegurarse de encontrar el ajuste perfecto.
Fuente: Esquire.



