En el universo de las citas modernas, especialmente atravesado por aplicaciones y redes sociales, surgen constantemente nuevos términos para describir conductas que afectan los vínculos. Uno de los más recientes es el seagulling, una tendencia que empieza a ganar notoriedad por su carga negativa y su impacto emocional en quienes la padecen.
El concepto toma su nombre de las gaviotas (en inglés, seagulls), conocidas por aparecer de forma repentina para “arrebatar” comida y desaparecer rápidamente. En el terreno afectivo, describe a aquellas personas que irrumpen en la vida de alguien solo cuando necesitan atención, validación o compañía momentánea, pero sin intención de sostener un vínculo real o constante.
Este comportamiento se emparenta con otras dinámicas ya conocidas, como el ghosting o el submarining, donde la comunicación es intermitente o directamente desaparece sin explicación. Según especialistas, estas actitudes suelen estar vinculadas a la falta de compromiso, el aburrimiento o la necesidad de mantener opciones abiertas sin involucrarse emocionalmente.
El problema del seagulling no es solo la intermitencia, sino la expectativa que genera. Esto se debe a que quien lo sufre puede interpretar esos regresos como interés genuino, cuando en realidad responden a necesidades puntuales del otro. Esto puede provocar confusión, ansiedad y una sensación de ser una “opción secundaria”, algo que los expertos consideran una clara señal de alerta en las primeras etapas de una relación.
Para evitar caer en esta dinámica, los especialistas recomiendan prestar atención a los patrones de comunicación. Si alguien aparece solo en momentos específicos, evita profundizar el vínculo o desaparece sin explicaciones, lo más saludable es tomar distancia. Priorizar relaciones con reciprocidad, coherencia y compromiso sigue siendo la mejor forma de construir vínculos más sanos en tiempos de citas digitales.



