Halloween es una buena excusa para poner en marcha la imaginación y sumar a los chicos a las actividades de la casa. Además de los disfraces y las decoraciones, la comida también puede convertirse en protagonista de la celebración. No hace falta gastar demasiado ni tener grandes habilidades culinarias; con algunos ingredientes cotidianos se pueden crear preparaciones originales y muy divertidas.
A continuación, tres opciones para preparar:
-Momias de salchicha: son un clásico de Halloween y muy fáciles de hacer. Para prepararlas se necesitan salchichas y masa de tarta, empanada o de hojaldre. Hay que cortar la masa en tiras finas, envolver cada salchicha dejando pequeños espacios para simular las vendas de una momia y llevarlas al horno hasta que estén doradas. Una vez listas, se pueden agregar dos puntitos de mostaza o kétchup para formar los ojos. Los chicos pueden ayudar a envolverlas y decorarlas.
-Arañitas de albóndigas: otra alternativa salada es transformar unas albondiguitas en pequeñas arañas. Se pueden preparar con carne picada, huevo y condimentos, formando bolitas pequeñas que luego se cocinan al horno o en una sartén. Para las patitas se pueden utilizar tiras finitas de morrón, zanahoria cocida o fideos secos tipo cabello de ángel, colocándolos de manera que sobresalgan a los costados. Con un poco de queso crema o semillas se pueden sumar los ojos y completar el aspecto de araña. Cabe recordar que niños muy pequeños no deben comer carne picada por riesgo de SIU.
-Fantasmitas de banana: para el momento dulce, una opción sencilla y sin necesidad de horno. Solo hay que pelar bananas, cortarlas por la mitad y colocarlas de pie sobre un plato. Con pequeños trocitos de chocolate o chips se pueden dibujar los ojos y la boca de cada fantasma. También se pueden bañar parcialmente en chocolate blanco derretido para darles una terminación más divertida, dejando enfriar unos minutos antes de servir.
La clave está en convertir la preparación en un momento compartido y dejar que los chicos participen en las tareas más sencillas, como decorar, mezclar o dar forma a los alimentos. Los pasos que requieran horno, fuego, cuchillos o chocolate caliente deben quedar siempre a cargo de un adulto.



