Las principales organizaciones empresarias de los puertos y la agroindustria salieron a darle batalla a lo que consideran es un avance "ideológico" sobre el futuro de la hidrovía, la principal infraestructura logística del país por donde se despacha casi el 80% de la cosecha argentina.

"Me preocupan las voces de algunos sectores que tienen una mirada contraria al desarrollo”, señala el presidente de la Cámara de Puertos Privados Comerciales, Luis Zubizarreta. "No puede haber un debate ideológico por una concesión de dragado de un río que sirve para beneficio de todo el país”, aporta por su parte el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales, Gustavo Idígoras.

Ocurre que el gobierno nacional prorrogó a fin de abril por 90 días la actual concesión del acondicionamiento de la vía navegable para preparar los pliegos para una nueva licitación sobre la base del mismo sistema (concesión por pago de peaje) pero con mejoras en la infraestructura que mejoren el canal y también institucionales, como la creación de un órgano de control.

Pero los días pasan sin novedades y al silencio de radio del Ministerio de Transporte de la Nación se le contrapone las activa presencia mediática del senador Jorge Taina, como vocero del kirchnerismo bonaerense, reclamando un cambio de rumbo abriendo las puertas a la estatización del manejo de la hidrovía.

Según averiguo Rosario3, el Ministerio de Transporte no convocó todavía a la reunión del Consejo Federal de la Hidrovía que fue suspendida en abril por la muerte del ministro Mario Meoni. Tampoco hubo respuestas al pedido de las cámaras empresarias para una reunión de trabajo con el nuevo ministro Alexis Guerrera. Y además no hay novedades para un encuentro con los funcionarios de la OCDE, que oficiará como órgano de control de la licitación. Todo en el marco de una prórroga corta (90 días) que desde la propia cartera habían dejado trascender no alcanzaba sino que se insumirán 18 meses, lo que obligaría a nuevas prórrogas. 

Mientras tanto, Taina agita las banderas de la soberanía para pedir más controles en la hidrovía, que es -precisamente- un histórico reclamo de los usuarios (agroexportadores, navieras, puertos) ya que desde el inicio de la concesión (1995) nunca se conformó pese a que el 0.5% de la tarifa estaba previsto que fuera para financiar su actividad pero siempre terminó en Rentas Generales. 

Pero el kirchnerismo que representa Taiana (quien era Canciller cuando en enero de 2010 Cristina le extendió 8 años más la concesión a Hidrovía y en aquel momento no hizo alusión alguna a la pérdida de soberanía que hoy advierte) agita el reclamo por la administración estatal de la vía navegable.

Los empresarios no bajan la guardia, pero no creen que el gobierno llegue a tanto, sobre todo mientras que Transporte esté bajo conducción de Sergio Massa. Pero sí temen que finalmente opere algún tipo de injerencia oficial sobre el cobro de la tarifa del peaje que, en la práctica, no permitiría la ansiada baja que reclamen los operadores del comercio exterior.

Incluso, no son pocos en los ámbitos empresarios que ensayan una suerte de autocrítica al haber expuesto tanto públicamente durante años que la tarifa del peaje en la hidrovía era muy cara generando así la idea en ámbitos políticos de la existencia de una suculenta y líquida caja en dólares. 

El caso es que ante la falta de avances y la avanzada en la opinión pública de lo que consideran es un "discurso ideológico" sobre la hidrovía, tanto Idígoras como Zubizarretta estuvieron en los últimos días saliendo en distintos medios de prensa porteños a presentar batalla.

"Estamos preocupados por muchas expresiones públicas de integrantes del gobierno nacional. Si bien Guerrera nos ha dado tranquilidad de que el proceso de licitación sigue su curso, por otro lado, vemos declaraciones, todos los días, de distintos integrantes del gobierno que van por el camino opuesto. Lo que deseamos es desarticular cualquier grieta ideológica posible porque no puede haber un debate ideológico por una concesión de mantenimiento y dragado de un río que sirve para beneficio de todo el país", señaló Idígoras.

"Con el Estado en el control del cobro, podría aplicar criterios arbitrarios alejados de la prestación del servicio, porque, en definitiva, cuando alguien paga un servicio, como puede ser la concesión de una autopista, se está pagando por la realización de una obra determinada y la Hidrovía es exactamente lo mismo. La realidad es que no existe margen alguno para tener una tarifa más elevada que la vigente porque la Argentina está lejos de todos los mercados compradores y subir una tarifa va a promover una reducción de las exportaciones", agregó.

Por su parte, Zubizarreta señaló que "una de las cosas que se objetan es el control de las exportaciones que pasan por la Hidrovía, y eso no tiene nada que ver con esta concesión porque son atribuciones dependen de la Aduana y la Prefectura Naval". Y agregó: "Lo que haga ahora va a impactar en los próximos diez a quince años de nuestra infraestructura logística, con lo cual es súper trascendente que se haga un pliego de licitación bien diseñado”.