Según el relevamiento de la Usina de Datos de la UNR, una familia tipo —compuesta por dos adultos y dos hijos— requirió $1.649.977 en el mes de julio para cubrir sus necesidades mínimas y no caer bajo la línea de pobreza.
El incremento mensual fue de más de $36.000 respecto de junio, cuando el mismo hogar necesitaba $1.613.834. En la comparación interanual, el costo de la canasta se disparó 31,5 %, ya que en julio de 2025 el valor era de $1.255.033.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca la línea de indigencia, subió 1,7 % y se ubicó en $637.170 para una familia tipo. Entre los productos con mayores aumentos se destacaron las raíces y tubérculos (+36,2 %), las legumbres (+10,3 %) y los condimentos (+9,7 %). En contraste, bajaron los cereales (-5,7 %), las frutas (-5,3 %) y las carnes (-0,7 %).
El informe también muestra cómo varía el costo según la composición del hogar y la situación habitacional:
Un adulto propietario necesitó $470.482 para no ser pobre.
Un hogar monoparental con una mujer y dos hijos, sin vivienda propia, requirió $1.348.111.
Dos jóvenes no propietarios necesitaron $1.268.002, reflejando el fuerte impacto del alquiler en los ingresos.
La aceleración de la canasta en julio evidencia que los gastos no alimentarios crecieron proporcionalmente más que los alimentos, presionando aún más el presupuesto de los hogares rosarinos.



