La Justicia decretó la apertura del concurso de acreedores de Expreso Brío, la logística que entró en crisis y cesación de pagos a principios de este año.
La convocatoria a los acreedores, que permitirá establecer el monto del pasivo defaulteado y cuál es la propuesta de pago que realizará la empresa, se tramitará ante el Juzgado en lo Civil y Comercial de la novena nominación de los Tribunales de Rosario a cargo de María Fabiana Genesio.
Según se informó, esta semana se realizará el sorteo de sindicatura del concurso, y las fechas hasta las cuales los acreedores deberán presentar sus pedidos de verificación de créditos ante la sindicatura, de los informes individual y general, de la audiencia informativa y del vencimiento del período de exclusividad, se fijarán inmediatamente de aceptado el cargo por la sindicatura designada.
La empresa, de capitales rosarinos, viene despidiendo personal, y sus ex trabajadores denuncian diversos incumplimientos, como salarios adeudados.
Concentrada en el transporte de cargas generales y servicio de expreso, Brío Logística y Distribución, opera rutas que conectan Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y el norte del país.
Con más de 25 años de trayectoria, su sede social histórica estuvo en Pujato, pero luego mudaron a Rosario su base de operaciones principal y administración central. Para tener una magnitud de la firma, llegó a mover 2 millones de paquetes (medianos) con unos 400 empleados.
¿Qué les pasó? Quienes están viendo sus números de cerca aventuran que la caída abrupta de la actividad económica (que le bajó el movimiento de paquetes a, con suerte, unos 700 mil anuales) los encontró con una estructura demasiado grande en personal y bastante retrasada en la incorporación de tecnología.
Se estima que su pasivo total está en torno a los $4.600 millones, siendo el fisco (Arca) el principal acreedor. Según registros del Banco Central, Expreso Brío acumula $1.523.557.176 en cheques rechazados por falta de fondos. También tiene un crédito tomado con YPR por $118M en situación 4 (con alto riesgo de insolvencia), y créditos tomados con Mercedes Benz ($122M), Coinag ($120M) y Comafi ($23M) en situación 3, que es “con problemas”. Además, acumula un pasivo de $1.807.609 en cuatro créditos tomados con el Macro, el ICBC, Santander, Credicoop y Nación en situación 2, que es “con seguimiento especial”.
La empresa empezó un plan de ajuste, con cierre de sucursales y despidos, y fue acumulando deudas en pagos de salarios. Para intentar salvarla del cierre que parecía inminente, los dueños de la compañía, junto con el Sindicato de Camioneros de Santa Fe —particularmente activo en lograr mantener viva la compañía para que no se pierdan los puestos—, más algunas autoridades y referentes empresarios, iniciaron la búsqueda de un socio que le inyecte capital y actividad para sobrevivir mientras la reconvierte.
Fue así que apareció el interés del fondo de inversión COC Global Enterprise, que controla el dueño de OCA, el empresario Leonardo Scatturice, muy activo en compras de empresas en problemas, como lo hizo cuando adquirió al Grupo Flecha Log. Las conversaciones para quedarse con Brío comenzaron y, si bien nunca fueron fáciles, habían avanzado bastante. Pero en las últimas semanas, cuentan los negociadores, se empantanaron.
Ocurre que no es fácil para los dueños, que crearon una gran empresa a pulmón pensando en un tipo de economía argentina que hoy no existe más, entender que la deuda (fiscal, proveedores y empleados) es mayor que el valor de la compañía, y que entregar las llaves significa irse de una forma impensada.



