La secretaria general de la presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, presidieron el acto de inauguración de la nueva línea de molienda de granos que inauguró este viernes la cerealera francesa Louis Dreyfus insumiendo una inversión de 30 millones de dólares en su complejo industrial de Timbués. Al acto también asistieron, por Santa Fe, los ministros de Obras Públicas, Lisandro Enrico y de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, quien aprovechó para destacó las políticas públicas santafesinas para darle competitividad a la provincia, que definió como “hub logístico” de la Argentina. También estuvo repleto de diputados nacionales de la Libertad Avanza y autoridades políticas regionales. 

Pero a quienes la platea empresaria cerealista, que colmó una carpa montada en el predio, quería escuchar por sobre todas las cosas era al Chief Operating Officer (COO) de Louis Dreyfus y líder regional de la cerealera para América latina, Juan José Blanchard, para ver cómo analiza las profundas transformaciones globales que está atravesando el mercado de granos. Y vaya que están ocurriendo.

Blanchard, es ingeniero agrónomo de la UNR con un posgrado en administración de la Universidad Austral. Se unió al Grupo en 1997 como joven profesional y, desde entonces, ha ocupado varios cargos de creciente responsabilidad y con base en múltiples regiones geográficas. Comenzó desempeñándose en Research, continuando luego en Originacion, Trading y Management de Oleaginosas, basado en Argentina, Suiza, Singapur y Dubai hasta 2014. Luego, ocupó el rol de Head Global de Fertilizantes e Insumos hasta 2017. En 2018 fue nombrado Gerente General de Biosev S.A. con base en Brasil, liderando exitosamente a la empresa para lograr un mejor desempeño operativo y financiero hasta su acuerdo de fusión con Raizen Group en 2021. 

“El mundo busca más aceite que harina y, mientras la soja tiene una proporción de 20% y 80% de cada uno, la camelina prácticamente tiene una relación del 50%”, contó Blanchard sobre las razones por las cuales la ampliación en capacidad de procesamiento en 3.000 toneladas se focalizó en nuevas semillas de alto valor en aceite, como la camelina, carinata, canola y girasol.

Y es que si se trata de inversiones industriales, la molienda de soja dejó de ser el destino excluyente de los proyectos para aumentar la capacidad instalada.  Es más, es nueva la paleta de productos oleaginosos y biocombustibles avanzados que caracteriza esta etapa de las decisiones de inversión de las aceiteras.

A no equivocarse, la soja sigue siendo la líder (de hecho en el complejo de Louis Dreyfus en Timbúes hay capacidad para moler 7.000 toneladas días), pero la demanda mundial de aceite impulsa a las empresas del complejo oleaginoso a adaptar sus plantas a nuevos cultivos o a los clásicos, como el girasol, que en esta campaña es el rey. 

“Hay que estar preparado y reaccionar rápido para una nueva demanda”, repite Blanchard. Y a esa frase vuelve varias veces durante la charla con Rosario3 tras el acto formal. Es que al hacer énfasis en las cualidades de una compañía para sobrevivir y seguir creciendo en un mundo tan cambiante (no sólo en el negocio cerealero, sino también en lo tecnológico, político global) sostiene que la clave es estar atento para responder rápidos a los cambios de la demanda.

Y al tratarse de un negocio global, tanto en Europa como en Estados Unidos es cada vez más intensivo la producción y el uso de biocombustibles avanzados, como el combustible de aviación sostenible (SAF) y los aceites vegetales hidrotratados (HVO).

Por eso, la inversión de 30 millones de dólares no fue para moler soja sino para instalar una nueva línea de molienda pero de semillas de alto contenido de Aceite, como camelina, carinata, canola y girasol. La harina estará destinada a la ración animal, mientras que el aceite se utilizará para la producción de SAF y HVO. 

La compañía francesa, por caso, puso el foco en la camelina, cultivo a la que la compañía apostó a extender en Argentina y cuya superficie cultivada ha crecido de manera sostenida en Argentina y la región. Desde 2023, la compañía impulsa este desarrollo a través de su programa de camelina junto a Camelina Company (Argentina), parte del grupo Grapevine Energy (anteriormente Global Clean Energy), cuya alianza está dedicada a expandir el cultivo de camelina en Sudamérica durante la próxima década. “Hoy sembramos 70 mil hectáreas”, dice.

“En breve vamos a estar viendo aviones despegando del aeropuerto de Amsterdan alimentados con biocombustible generado en base al aceite procesado y exportado en Timbúes y descargado en el puerto de Rotterdam”, sostiene. “Y eso será más temprano que tarde”, insiste el COO de la firma.

-¿Y estamos muy lejos para que en lugar de exportar el aceite para el SAF, Louis Dreyfus exporte directamente el SAF elaborado desde su planta de bio en General Lagos?, le preguntó Rosario3. 

-"Siempre será ese nuestro objetivo. Y para eso trabajamos. Pero hay cosas que no dependen de nosotros. Por un lado todas las políticas en Europa y Estados Unidos que restringen el comercio exterior. En unas pocas semana se junta Donal Trump con Xi Jinping. ¿Qué podemos saber nosotros lo que allí van a decidir. Y en Argentina, en tanto, tenemos una ley nacional de biocombustible que por sus regulaciones también impide las inversiones y poco incentiva el aumento de la producción. Pero, como te decía, en Louis Dreyfus trabajamos siempre para estar preparados y reaccionar rápido ante una nueva demanda y oportunidad".

Según contó, también hay otras razones internas para sumar una línea de distintas características. “La incorporación de estas nuevas capacidades de procesamiento en Timbúes mejora la eficiencia operativa del complejo durante todo el año, contribuyendo a una utilización más eficiente de las instalaciones a lo largo del año, en función de la disponibilidad estacional de los distintos cultivos", cuenta. “Nos da mucha flexibilidad”, agrega el alto ejecutivo.

Logística, la otra llave

Blanchard explicó que, además de las nuevas demandas energéticas, la logística es el otro motor de las inversiones de la firma, ya que buena parte de la competitividad se juega en ese terreno. Y el caso del complejo de Timbúes del grupo lo expone: tiene muelle de barcazas más grande de la región en el que desembarcan parte de los granos que luego exportan en forma de harina o aceite. 

“Es creciente la importancia que tiene en esa provisión el puerto que operan en la localidad entrerriana de Santa Elena, desde donde se embarcan granos de esa región originados en los acopios que levantamos en toda esa región reduciendo el uso del transporte terrestre que es más caro y menos sustentable”, dice.

También anticipó para la primera mitad de este año estará operativa la nueva planta de acopio que construyen en General Paz, Córdoba, con capacidad para 3.000 toneladas, conectada a la red del ferrocarril Belgrano Cargas. “Es para favorecer la logística de originación en el centro del país; ya que nuestro objetivo es fortalecernos en la compra en origen en las principales zonas productivas del país”, destacó.

 No en vano, Louis Dreyfus es parte del consorcio cerealero interesado en participar de la privatización del ferrocarril Belgrano Cargas, que conecta las terminales de Timbúes con las producciones del NOA.

“Argentina está lejos de los mercados de consumo, y por eso todo lo referente a dotarle de más eficiencia de la tecnología es de fundamental importancia", dice el Blanchard.

Por eso, finalmente, consideró de gran importancia la apertura de la licitación de las obras en la hidrovía que se realizó ayer. “Llevar el dragado de la vía navegable troncal a 40 pies representará un ahorro de u$s 10 por tonelada, es una retención que se le saca al productor”, aseguró.