La caída del empleo formal no se detiene y, durante los últimos 12 meses, se perdieron 141.700 puestos registrados en relación de dependencia, por lo que ya suman 329.600 menos desde la asunción de Javier Milei, tanto en el sector público como en el privado.
Los datos se desprenden de un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande en base a datos del Sipa (Sistema Integrado Previsional Argentino), que dan cuenta de una tendencia que se sostiene desde hace meses: el crecimiento de la actividad laboral en paralelo a la pérdida de empleo registrado en relación de dependencia.
Al respecto, se precisa que si bien el monotributo crece de manera sostenida desde 2012 y con más fuerza desde 2020, desde que comenzó la gestión libertaria su aumento no fue suficiente para contrarrestar la caída del empleo registrado. Los monotributistas crecieron en 49.500 en el último año, y 150.100 desde el cambio de gestión.
Por lo tanto, el monotributo crece pero no absorbe lo que se destruye en el sector formal, presionando así la sustentabilidad del sistema previsional, en donde hay 622.300 aportantes menos y 426.261 beneficiarios más.
La pérdida de trabajo registrado recorta asignaciones familiares, mientras que la acción del Gobierno pone límites a las prestaciones no contributivas. Uno de los fenómenos más destacados de los últimos años es el avance del cuentapropismo y de los empleadores que están inscriptos como monotributistas y autónomos.
Además, otro informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial (CEU-UIA), elaborado también a partir de datos oficiales, indica que las mayores pérdidas se produjeron en la industria manufacturera –unos 83.000 menos puestos de trabajo–, del comercio –33.200–, y de la construcción –otros 60.000–. Es decir que son los sectores de la economía más activos donde se está generando el mayor porcentaje de desempleados.
Lo que estos números están mostrando es que cambiaron los motores de crecimiento. La industria manufacturera, que entre 2010 y 2015 aportaba positivamente casi un 25% al cambio del Valor Agregado Bruto, pasó a restar en magnitud similar (-25,1%) entre 2023 y 2025. En sentido inverso, minería y canteras pasó de un aporte negativo de 3% al VAB a sumar 24,6% en el último tramo, con el empuje de los hidrocarburos no convencionales, mientras las finanzas explicaron otro 35,1% del cambio reciente. Son sectores de alta rentabilidad pero poco empleadores, a diferencia de ramas como la industria o la construcción, intensivas en mano de obra.
Es que a la vez que la desocupación cayó en los últimos quince años, se redujo de 7,4% al 6,3% entre 2010 y 2025, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-Indec), el sector microinformal –como las changas, trabajadores en comercios o talleres de hasta 5 empleados, cuentapropistas sin oficio calificado y servicio doméstico– pasó a ocupar del 46,4 a 48,3% del empleo total.
En ese sentido, el pesimismo entre los empresarios industriales volvió a reflejarse en la última Encuesta de Tendencia de Negocios del Indec. Apenas el 6,2% calificó como “buena” la situación actual del sector, mientras que el 29,2% la consideró “mala” y casi dos tercios (64,7%) la definieron como “normal”. Además, la mayoría anticipa una caída de la producción y del empleo en los próximos meses, con la debilidad de la demanda interna como el principal obstáculo para aumentar la capacidad productiva.
En ese contexto, el Índice de Confianza Empresarial se ubicó en -17,8%, un punto por debajo del nivel registrado en junio de 2025 (-16,8%), lo que refleja un deterioro de las expectativas en la industria manufacturera.



