Los bancos comenzaron a analizar la flexibilización que habilita una mayor oferta de créditos en dólares para empresas, algo que no sucedía hace 25 años tras el fin de la convertibilidad. Si bien desde las entidades de capital nacional celebraron la medida, otras prefirieron esperar la publicación de la reglamentación del Banco Central (BCRA) para conocer en detalle su implementación y alcance.

La decisión del Gobierno no abre de manera irrestricta el crédito en dólares. La flexibilización habilita a los bancos a ampliar los destinos de los préstamos fondeados con depósitos en moneda extranjera, pero fija una límite: las financiaciones a clientes antes excluidos no podrán superar, en conjunto, el 15% de los depósitos en dólares de cada entidad. El tope no alcanza a la totalidad de los créditos en moneda extranjera. Los préstamos ya permitidos por la regulación –como los destinados a empresas que generan ingresos genuinos en dólares– seguirán bajo las reglas vigentes y quedarán por fuera de ese cupo. La novedad es que firmas hasta ahora excluidas, pese a tener capacidad de pago e historial crediticio, podrán acceder a este financiamiento dentro de ese límite.

La discusión en el sistema financiero sobre la flexibilización de los créditos en dólares venía desde hace tiempo. ADEBA, que representa a los bancos privados de capital nacional, sostenía que cada entidad debe evaluar el riesgo de sus clientes y decidir quién está en condiciones de tomar una deuda dolarizada. La mirada de ABA, que agrupa principalmente a bancos de capital extranjero, era más prudente: advertía sobre los riesgos de prestar dólares a empresas cuyos ingresos se generan en pesos.

Conocido el anuncio del Gobienro, desde ADEBA destacaron que el cambio habilitará el acceso al crédito en moneda extranjera para empresas que hasta hoy estaban excluidas, “aun cuando tuvieran un excelente historial crediticio y capacidad de pago”. “Estas empresas tendrán, ahora, más opciones para elegir la moneda en la que decidan financiarse”, señaló la entidad que agrupa a bancos privados de capital nacional.

La cámara sostuvo que la flexibilización promueve una “intermediación financiera más eficiente de los ahorros en dólares hacia el sector privado”. Según su mirada, el nuevo esquema tendrá efectos positivos tanto sobre la captación de depósitos en moneda extranjera como sobre la generación de préstamos al sector productivo. “Es un paso más en la dirección correcta”, afirmó.

ADEBA también destacó que las nuevas financiaciones se otorgarán bajo un marco prudencial específico. Además del tope de 15% por banco para los nuevos destinos, los créditos tendrán mayores requerimientos de capital, computarán más para los límites de exposición crediticia y exigirán que las entidades evalúen la capacidad de repago de los tomadores bajo diferentes escenarios cambiarios.

La expectativa por la reglamentación

 

Desde Supervielle consideraron que la medida representa “un paso muy positivo para expandir el crédito, movilizar el ahorro hacia la inversión y potenciar el desarrollo productivo del país”.

“Al ampliar la capacidad de los bancos para otorgar financiamiento en dólares, se generan más oportunidades para que las empresas inviertan, crezcan y generen empleo”, señalaron desde la entidad. Sin embargo, aclararon que aguardan la reglamentación definitiva para “dimensionar con mayor precisión alcances e implementación”.

Otras entidades privadas consultadas también señalaron que analizarán la norma una vez publicada antes de evaluar su impacto comercial y operativo. Desde un banco privado, bajo reserva de identidad, relativizaron que el nuevo régimen implique una ruptura con la situación existente: el crédito en dólares ya se otorga a empresas y el esquema buscará mantener un límite compatible con lo que se considera prudente para el sistema.

La cautela se vincula con el riesgo que implica que una empresa tome deuda en dólares si sus ingresos están mayormente nominados en pesos. El BCRA intentará acotarlo mediante un esquema más exigente: el requisito mínimo de capital será equivalente al 125% del aplicable a préstamos comparables y, para los límites de exposición crediticia, las financiaciones computarán por 1,25 veces su monto.

En la práctica, ello obligará a las entidades a respaldar estos créditos con más capital propio y a considerar una exposición mayor al momento de calcular los límites de concentración. La evaluación de la capacidad de repago frente a posibles saltos del dólar completa el marco preventivo que acompañará la ampliación del universo de empresas habilitadas.

El potencial de crédito y el foco en la construcción

 

El secretario de Finanzas, Federico Furiase, estimó que el potencial para que los bancos presten dólares dentro del nuevo esquema asciende a u$s6.000 millones, una cifra que podría aumentar si continúan creciendo los depósitos en moneda extranjera.

Según el funcionario, el objetivo es “canalizar parte del aumento del ahorro en dólares hacia la inversión en la economía real”, con especial foco en el sector de la construcción. También planteó que la medida podría mejorar las condiciones de los créditos hipotecarios, aunque descartó que implique la habilitación de hipotecas nominadas en dólares.

“El ahorro financia la inversión y esa es la única manera de crecer de manera sostenida, incrementando la productividad, los salarios reales y el crecimiento”, sostuvo Furiase al explicar la lógica macroeconómica detrás de la flexibilización.