Los precios de la carne acumularon un 60% de incremento durante los últimos cinco meses, en una época estacionalmente marcada por la merma del consumo, factor que repercutió en la tendencia de algunos cortes que, durante lo que va de marzo, comenzaron a mostrar una desaceleración en el ritmo de los incrementos.
En relación a enero, el mes pasado las variaciones en los cortes relevados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) oscilaron entre el 5,7% y 8,1%, siendo la paleta y la nalga los que más aumentaron. Pero entre febrero y los primeros días de marzo se observaron movimientos dispares.
Y mientras que en enero la inflación interanual se ubicó en 32,4%, el valor promedio de la carne vacuna se incrementó 73,4%. Por su parte, los valores de la carne de pollo y el pechito de cerdo aumentaron 31,4% y 22,7%, respectivamente, de acuerdo con cifras del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
De acuerdo con datos de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), las principales subas se registraron en el asado americano, que aumentó 5,1%, y en el bife de chorizo, que tuvo un alza de 4,6%. También hubo incrementos más moderados en bola de lomo (3,6%) y cuadrada (3,6%).
En contraste, la baja más marcada se registró en el asado, que cayó 11,2%. Le siguieron el matambre, con una reducción de 8,9%, y la tapa de asado junto con la tapa de nalga, que disminuyeron 7,6%. El peceto, por su parte, tuvo una caída de 6%, mientras que el resto de los cortes relevados se mantuvo sin cambios entre ambos meses.
De esta manera, así quedaron los precios promedio de cada corte de carne en marzo:
Cabe aclarar que los precios pueden registrar diferencias de acuerdo a la provincia, localidad o incluso el barrio. Esto responde a factores como la logística, los costos regionales y el tipo de comercio, por lo que los valores finales pueden ser superiores o inferiores a los mencionados.
El presidente de CAMyA, Leonardo Rafael, explicó que algunos precios se reacomodaron a partir de un leve ajuste en el valor de la hacienda. No obstante, aseguró que bajar los precios implicó “resignar algo de margen de rentabilidad para poder sostener las ventas y evitar que el producto quede sin salida, ya que se trata de un bien perecedero”.
El motivo de las subas de los últimos meses, dijo Rafael, es que hay poca oferta de hacienda por falta de stock: “Tenemos las mismas 50 millones de cabezas que hace 50 años”, describió. Además, marcó que aún siguen enfrentando las consecuencias que dejó la histórica sequía de 2022 y 2023.
Según la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra), el sector ganadero registró una caída del 6% en la cantidad de ganado vacuno entre 2021 y 2025 debido a fenómenos meteorológicos extremos, lo que equivale a la pérdida de 500.000 animales.
"En enero de 2026, la faena total disminuyó un 11,8% interanual, representando el 47,3% del total de faena de hembras, lo que indica una continua reducción del rodeo vacuno. La producción total de carne disminuyó un 10% anual, mientras que las exportaciones se mantuvieron estables, lo que provocó una caída del 13% en el consumo interno, situando el consumo per cápita en los últimos 12 meses en 47,9 kg anuales", indicó en su último reporte la cámara.
Desde CAMyA también advirtieron que la estabilidad del sector se ve amenazada por la posibilidad de quiebra de la cadena de pagos. Mientras que los valores de las vaquillonas y novillitos se acercan a los $6.000 el kilo en pie y este valor, los matarifes sostienen que es imposible trasladar ese precio a los consumidores. De esta manera, se genera una tensión en la formación de precios que pone en jaque el funcionamiento comercial.
Entre las medidas consideradas necesarias por actores del sector para comenzar a revertir la situación, el titular de CAMyA mencionó la necesidad de promover la producción de animales más pesados y ampliar el acceso al crédito para inversiones a lo largo de toda la cadena productiva.



