El mercado financiero volvió a enviar una señal negativa al Gobierno nacional. El riesgo país avanzó ocho unidades y llegó a los 450 puntos básicos, su nivel más alto en siete semanas, mientras los bonos argentinos en dólares operaron en baja en Wall Street y el S&P Merval retrocedió cerca de 2%. El escenario se completa con una caída sostenida de la confianza en la gestión libertaria.

El dato político que acompaña el mal desempeño de los activos resulta todavía más significativo. El Índice de Confianza en el Gobierno cayó 6,5% durante julio y se ubicó en 1,94 puntos, un 21% por debajo del registro de hace un año. De esta manera, el indicador regresó a los mínimos de la administración Milei registrados en septiembre de 2025 y quedó incluso por debajo de los niveles observados durante el gobierno de Mauricio Macri en julio de 2018.

La pérdida de confianza aparece con mayor fuerza entre los jóvenes. Entre los encuestados de 18 a 29 años, el retroceso llegó al 23%, en un contexto en el que el Gobierno busca sostener su respaldo político mientras enfrenta dificultades económicas y financieras. En la comparación histórica, el índice se encuentra cercano al nivel registrado durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner y coincide con el de Mauricio Macri a esa altura de su gestión.

En los mercados, los títulos de deuda que más retrocedieron fueron el Global 2046, con una baja del 0,4%, seguido por el Global 2030 y el Bonar 2041, ambos con pérdidas del 0,3%. Las acciones también sufrieron el impacto: el S&P Merval cayó casi 2%, mientras que los ADRs de bancos argentinos llegaron a registrar descensos cercanos al 4%. En paralelo, la visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, buscó aportar previsibilidad al programa económico y destacó la consolidación fiscal, la desaceleración de la inflación y la estrategia oficial para afrontar los vencimientos de deuda de 2027.

El deterioro de los activos locales también se produce en medio de un escenario internacional que continúa condicionando a los mercados. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, la evolución del petróleo y la expectativa por la decisión de la Reserva Federal sobre las tasas de interés agregan presión sobre los países emergentes. Así, mientras el Gobierno busca mostrar respaldo internacional y estabilidad económica, el mercado vuelve a marcar distancia y el riesgo país se instala nuevamente como una señal de alerta.