• Cuentan que la historia comenzó cuando el gobernador Maximiliano Pullaro vio, en pleno conflicto policial de febrero de este año, que jóvenes oficiales exhibían ante las cámaras de televisión recibos de sueldo que mostraban que de bolsillo cobraban entre 600 mil y 800 mil pesos. Algo no cuajaba al comparar esas cifras brutas con el sueldo neto que la provincia abonaba a los jóvenes oficiales.

Hasta que detectaron la causa: las mutuales les descontaban la mitad del salario antes de percibirlo en concepto de cobro de los créditos otorgados. Y es que operaban sobre los empleados públicos los famosos “códigos de descuento” por los cuales las mutuales acreedoras cobran las cuotas antes de que el salario llegue al bolsillo del deudor. No es un débito automático una vez depositado; es un descuento que se suma a todos los que ya tiene el salario bruto antes de arrojar la cifra de bolsillo.

Y el problema no solo lo tenían los policías. Las auditorías detectaron un elevado nivel de sobreendeudamiento, donde cerca de 35.000 empleados públicos y jubilados provinciales quedaron con una porción sustancial de sus ingresos comprometida.

Al final del camino, la situación económica puede ser igual para el joven policía endeudado. Pero, claramente, en la cabeza y en el estado de ánimo de una persona no es lo mismo cobrar a principio de mes $1.600.000 que $800.000. Y cuando eso ocurra, la bronca se concentrará en el prestamista y no en el empleador como hasta ahora.

Descubierto el problema, el gobierno provincial no estaba dispuesto a seguir siendo el blanco de las críticas a costa del buen negocio de las mutuales, que —escondidas en la burocracia— tienen asegurado el cobro de sus préstamos. Fue así que el propio Pullaro les hizo saber a los mutualistas que las cosas iban a cambiar, por las buenas o por las malas. A partir de ahí empezó una fuerte puja entre el gobierno provincial y las mutuales que en las últimas semanas escaló con divisiones internas entre el frente mutualista y el descubrimiento de prácticas por lo menos vidriosas con bancos de la región.

Luego de estudiar a fondo la situación, el Ministerio de Economía de Santa Fe elaboró un plan a dos puntas. Por un lado, ideó un mecanismo para aliviar la situación de los empleados públicos endeudados con mutuales y, por el otro, elaboró medidas para evitar que la situación se siga repitiendo. El plan, fiel al estilo del ministro Pablo Olivares, fue duro y generó tensiones con las mutuales.

Pero no hay que perder de vista que el gobierno provincial no tiene descartado eliminar directamente “los códigos de descuento” si la situación no se encamina. Y sin esos códigos se les caerán millonarios negocios a las mutuales. Una advertencia que tiene un precedente reciente: el gobierno de Chubut lo acaba de hacer.

  • Arranquemos analizando las medidas que tomó el gobierno provincial para evitar que las deudas con las mutuales se sigan comiendo el salario de los empleados públicos, y dejemos para el final la olla que está destapando el plan de auxilio de los empleados públicos ya endeudados porque se trata de aguas más oscuras y profundas que el río Paraná dragado a 42 pies, como piden las cerealeras. Y no es una exageración.

Resulta que el Ministerio de Economía tomó la decisión de bajar del 50% al 25% el máximo del salario que pueden absorber las mutuales con “códigos de descuento”. En la práctica, la medida provoca que el empleado reciba un sueldo de bolsillo mayor.

Pero las mutuales se quejan alertando que esa baja del límite les genera un gran problema: desaparece el crédito mutualista. Como la mayoría de los empleados públicos ya supera ese 25% o está muy cerca de hacerlo, las mutuales se están quedando sin estatales a quienes cobrarles.

“Presten por afuera, y luego salgan a cobrar ustedes por su cuenta”, responden en los pasillos de Economía. Y es que el empleado público puede seguir tomando deuda por encima del 25% fuera del “código de descuento”. Además, de última se trata de un régimen de incorporación voluntaria. No hay obligación de sumarse o prohibición de salirse. Entonces: ¿por qué nadie se quiere ir? ¿Por qué los que no pueden entrar salen a comprar los códigos con triangulaciones bastante opacas, en algunos casos?

Porque los códigos de descuento no solo le permiten al empleado público un acceso al crédito más rápido y en mejores condiciones (esto último hay que verlo mutual por mutual) porque el prestamista tiene el cobro garantizado, sino que también le ahorran a la mutual todo el pesado gasto de tener equipos de cobranza y de cobranza extrajudicial. En definitiva, un negocio bastante cómodo de gestionar.

Y la otra medida que tomó el gobierno de Pullaro fue el armado de un sistema (que incluye medidas de reordenamiento y esquemas de refinanciación con tasas bonificadas cercanas al 60% anual) para bajar las tasas de interés de los préstamos.

El año pasado, el costo financiero total (CFT) de los créditos de mutuales santafesinas estuvo entre el 120% y el 180% con tasas nominales anuales mayoritariamente por encima del 80%. En ese mismo año, la inflación fue del 31% anual. ¿Por qué son créditos tan caros si tienen garantizado el cobro? El dibujo lo hacen con la incorporación de cargos administrativos, cuotas sociales y gastos de gestión.

  • Para abordar la cuestión de las tasas tenemos que antes enmarcar la situación. Aún con todas las deficiencias que se le pueden encontrar, en Santa Fe estaba bastante bien ordenado el crédito mutualista oficial. El sistema cuenta con un Centro Único de Autorización de Códigos de Descuento que no tienen muchas provincias y que acomodó bastante la plaza.

Además, y no menor, durante la gobernación de Antonio Bonfatti se estableció por decreto una tasa máxima para los préstamos con Códigos de Descuento que la equiparaba a las del Banco de Santa Fe. No se trató de una medida aislada: a nivel nacional eran tiempos del gobierno de Cristina Fernández, quien también venía regulando —a nivel nacional— tasas, como parte del clima de época.

Ya en el gobierno de Miguel Lifschitz, y luego de estar en suspenso seis meses, el decreto quedó vigente, pero en la práctica, cuentan los mutualistas, nadie nunca más controló su cumplimiento, así que operó una libertad en la fijación del valor de la tasa.

Reflexionan ahora en las mutuales serias y con buena institucionalidad que si se hubiera mantenido el esquema de tasas máximas nada de lo que hoy ocurre habría pasado. Y hasta arriesgan que si se lo volviera a implementar —con toda la fuerza— tendría un impacto más positivo para todo el sistema (deudores y acreedores), sin la necesidad de bajar el tope al endeudamiento ahora vigente.

  • Pasemos ahora a la otra pata del plan oficial: el plan de refinanciación. Luego de un empadronamiento de las mutuales por el gobierno provincial, en líneas generales, la Provincia articuló una línea de crédito especial a través de su agente financiero, el Banco de Santa Fe, que permite la unificación y cancelación total de las deudas dispersas retenidas por código de descuento, absorbiendo esos pasivos para reemplazarlos por una sola cuota bajo condiciones mucho más accesibles. El acreedor, entonces, deja de estar endeudado con las mutuales para pasar a ser deudor del banco.

¿Y cómo marcha su implementación? Marcha. Y punto. Nada más. Viene lento, con unas mil operaciones concretadas en los dos meses de vigencia, según datos del Ministerio de Economía de Santa Fe.

Están quienes dicen que el banco está bastante remolón en el otorgamiento de los créditos. Otros apuntan a que las mutuales son las reticentes porque ven fugarse las cuentas de sus afiliados al banco.

Pero también talla que solo se están sumando deudores con muchas cuotas pendientes (no solo con Códigos de Descuento, sino con tarjeta de crédito) porque el que ya está por terminar de pagar no quiere tomar un crédito que lo ate por 60 meses teniendo un saldo (que puede ser pesado) por finalizar a la vuelta de la esquina.

Ante este panorama, el mensaje que bajó luego del gobierno provincial es que deben moverse para aumentar la cantidad de deudores que refinancian. No les pidieron que a esta altura ya haya concretado una refinanciación a todos los afiliados endeudados, pero sí a un gran porcentaje.

La renovada presión dividió al frente mutualista. Algunas se acomodaron y ya refinanciaron el 50% de sus carteras, que es un porcentaje que le cierra a la Casa Gris, y la mayoría se está encaminando para llegar a esa cifra. Pero hay unas 10 mutuales (de unas 45 que suscribieron al plan oficial) que no mejoran, y a ellas el gobierno se les plantó con los tapones de punta: no van a poder otorgar nuevos préstamos.

En este grupo de mutuales díscolas, algunas ya fueron a la Justicia con recursos de amparo contra los topes y el plan de refinanciamiento. Pero en el Ministerio de Economía se dan por ganadores con independencia de la orientación de los fallos judiciales y es que, como dijimos antes, se trata de un régimen de adhesión voluntaria.

Y además les recuerdan: si no se alinean todas, se acaban los Códigos de Descuento. Chubut lo acaba de hacer. Córdoba los eliminó hace una década.

  • Pero en el reempadronamiento de mutuales y afiliados, que tenía como destino ordenar el sistema, surgió una serie de maniobras vidriosas entre mutuales y bancos que, sin ser ilegal, expone una práctica bastante opaca que amerita investigaciones oficiales.

Resulta que saltó que en realidad muchos afiliados que tomaron créditos en la mutual en realidad no los tomaban con esa entidad, sino que eran una pantalla que canaliza créditos que otorgaba un grupo de bancos regionales. Entonces, los bancos son los acreedores originarios y por eso no pueden entrar al refinanciamiento.

Bancos como Voii, Del Sol, Más Ventas, Coinag y hasta el Banco Municipal de Rosario usan a las mutuales como colocadores de préstamos, según detectaron en el gobierno. De esa forma, cuando el asociado a la mutual requiere digitalmente un préstamo, le piden que autorice la apertura de una caja de ahorro en un banco y allí le ingresa el dinero que giró el banco a la mutual y la mutual a la cuenta del tomador del crédito.

El banco aprovecha y le coloca la tarjeta de crédito, seguros y otros productos y tiene el cobro asegurado porque a la hora de pagar los salarios, la Provincia, como ve que es un préstamo otorgado por la mutual, se lo descuenta antes de pagar el salario y se lo gira a la mutual que luego se lo pasa al banco, acreedor original. En esas 10 mutuales díscolas la mitad de los créditos otorgados están en cabeza de bancos.

¿Qué gana el banco? Presta escondido a tasas más altas y sin riesgo de cobranza. Pero no es solo eso: en el Ministerio de Economía piensan que además de esa forma zafan de Ingresos Brutos. Es que los créditos bancarios están gravados, pero como las mutuales los declaran como propios esos préstamos no están alcanzados por ese distorsivo impuesto. Obvio, y queda demostrado en las tasas que cobran, que esa rebaja del costo impositivo no se traslada en mejores condiciones al afiliado.

De esa forma, surgieron dos grupos de mutuales: las que prestan con fondos propios y están refinanciando y las que no prestan con fondos propios y no están refinanciando a sus deudores. El problema es que este grupo nunca había blanqueado su realidad.

No hay nada ilegal, pero juegan al fleje. Eso piensan en la Casa Gris, cada vez más molestos porque se enteraron de que el banco Voii y dos mutuales iniciaron también recursos administrativos contra el plan oficial. Y se politiza aún más cuando descubrieron que en los expedientes de reclamos aparece el abogado Marcos Peyrano, apoderado de La Libertad Avanza y precandidato gobernador por ese espacio.

Y vaya que es una práctica que está al borde de la ley, según piensan en el Ministerio de Economía. Y no solo porque le pizzarean el pago de impuestos. Resulta que luego de un primer cruce que están realizando con la central de deudores del Banco Central, vieron algunos casos en que el deudor de un crédito declarado por la mutual (y que por eso le deben descontar del sueldo la cuota) también figura como deudor de un banco en la nómina del Banco Central por el mismo monto y la misma fecha.

Entonces, por ejemplo, se prestan $100 mil pesos, pero en realidad hay una cuenta por pagar de $100.000 en la mutual (que la abona el deudor cuando se lo descuentan del sueldo) y otra de $100.000 abierta en un banco. ¿Hay doble registración? Hablar de ese tema en la Provincia enciende alarmas. Y si bien se cuidan mucho de decirlo en voz alta, sobrevuela un temor: ¿habrá algún banco haciendo maniobras de lavado?

La relación entre bancos y mutuales es todo un tema en sí mismo. En la gestión de Pablo Javkin —tanto con Adrián Giacchino como con Claudio Forneris en la presidencia—, el Banco Municipal fue tomando distancia de mutuales que históricamente le revoloteaban con negocios de los que anteriores autoridades prefirieron ni enterarse que pasaba allí. Incluso, algunas tenían oficinas dentro del banco. Una locura.

Y si bien las fueron corriendo, al aparecer el Banco Municipal en esta lista parece que, por lo menos, siguen teniendo vasos comunicantes, sobre todo de la mano del calor sindical, que -en la sombras- coadministra y digita funcionarios en distintas áreas de la entidad.

Ahora bien, como si fuera poco, al gobierno provincial le encendió las alarmas que la embestida más fuerte provenga de un peso pesado del mutualismo: Walter Grenón, el “dueño” de la Red Mutual, la entidad que más comprometida está con el bando de los “no alineados”.

Caídos en desgracia los hermanos Whpei, Grenón —de polémico prontuario, por ejemplo aparece investigado en la Justicia por maniobras de vaciamiento de El Diario de la ciudad de Paraná— se consolidó como el jugador más pesado del sector.

No en vano, el banco Voii, del cual era presidente y que acaba de transferir este año a Cocos Capital su titularidad, es el jugador más activo en las vidriosas prácticas detectadas en el reempadronamiento. En la Casa Gris hablar de Grenón enciende las mismas alarmas que antes generaban los Whpei porque ven muy activa en todas esta prácticas a la Red Mutual que conduce.

Como decíamos al principio: gente que nada en aguas muy profundas.

A todo esto, y para cerrar, ¿los hermanos Whpei están tan fuera de juego mutual como se piensa? Parece que Guillermo, quien -para sorpresas de todo- vino esquivando las esquirlas de las causas judiciales que complicaron a su hermano, mudó su actividad a Buenos Aires. 

Es más, hasta se dice que analiza reabrir su fundación (tal vez con otro nombre) en la capital federal, aprovechando que allí pasa más desapercibido que en Rosario. Así estamos.