La identidad de tres trabajadores de prensa rosarinos asesinados por el terrorismo de Estado fue restituida por el Sindicato de Prensa Rosario, a 50 años de la última dictadura cívico militar en Argentina. Se trata de Mario Eduardo Russo, Mariano Martínez Villalonga y Alfredo Mónaco.

El Sindicato de Prensa Rosario (SPR) dio a conocer este jueves a la tarde, en un sentido acto, las historias de estos tres trabajadores, periodistas y reporteros gráficos de medios como La Capital, Canal 5 y LT8, asesinados por los militares, de los que hasta hoy se desconocía su faceta como periodistas, publicó el diario El Ciudadano.

El  trabajo de investigación llamado Una búsqueda en construcción, el SPR, fue desmenuzado por Stella Hernández, referente histórica del SPR, víctima de la última dictadura cívico-miltar y testigo en el marco del juicio Feced III. Según indicó, Russo fue asesinado en la zona rural de Clarke conocida como Cañada Carrizales, de quien en su momento se había encontrado un carnet de afiliado al sindicato de prensa, dato que luego habría sido desestimado porque lo habrían considerado falso. Pero, se hallaron documentos que ratifican su afiliación al gremio y constatando su trabajo como linotipista en el Diario La Capital.

Por su parte, Martínez Villalonga, no se conocía hasta ahora ya que su madre, Lucrecia Villalonga de Martínez, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Rosario, se refería a él como cineasta.

En el marco de la investigación quien aportó información clave fue su hijo, que también trabajó como fotógrafo y reportero gráfico en El Nuevo Diario de Santa Fe, y que entre 1966 y 1968 fue también camarógrafo y asistente de dirección en Canal 5.

La última identidad restituida es la de Alfredo Mónaco, que es de quien menos datos lograron recabar, pero se halló que fue una voz reconocida en la radio rosarina, teniendo un programa en LT8 llamado Mundo Joven.

“Hay algo que es importante en esta historia. Esto es una lista en construcción. Desde la Conadep, que eran 84 periodistas desaparecidos, hasta ahora que son más de 200 los que vamos registrando. Y creemos que se pueden presentar más casos o completar los casos”, remarcó Hernández.

“Estos tres compañeros formaban parte ya de los 30.000, pero lo que no tenían de su identidad otorgada era que eran trabajadores de prensa. Entonces, para nosotros es muy importante poder devolverle ese cachito de su historia por su memoria, para que quede constancia de que eran periodistas. Me parece que a ellos les hubiera gustado también que se los reconocieran en la actividad que hacían”, consideró.

Las tres identidades recuperadas

Mario Eduardo Russo

Nació en 1948, de origen obrero. Fue hijo de Manuel Eduardo Russo y Elsa Amelia Chimenti. Se desempeñó como trabajador de prensa en el diario La Capital de Rosario, donde inició sus actividades a los 16 años como aprendiz de linotipista, afiliándose posteriormente al Sindicato de Prensa Rosario. Militó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

El 11 de octubre de 1975, en un entrenamiento grupal del partido en la zona rural ubicada entre las localidades de Díaz y Clarke, conocida como Cañada Carrizales, fueron cercados en un operativo conjunto de la Guardia Rural y el Ejército.

En ese operativo, Mario Eduardo Russo fue asesinado junto a otros cuatro compañeros en una casa abandonada donde se habían refugiado: Eduardo Mario Favario Salteri, Santiago Hernán Krasuk Meirovich, Susana del Carmen Giacche Terrado y Sergio Efraín Schneider Grosso. Sus cuerpos fueron trasladados a la comisaría de Clarke, e intervino el Juzgado Federal Nº 1 de Rosario.

El 14 de octubre de 1977, el tribunal resolvió el “sobreseimiento provisorio” de la causa; situación que se mantiene hasta la actualidad.

Mariano Martínez Villalonga

Nació el 22 de septiembre de 1946. Fue hijo de Mariano Martínez y Lucrecia Villalonga de Martínez, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Rosario e impulsora de la búsqueda de familiares de personas desaparecidas.

En el ámbito familiar era conocido como “Nito”; entre sus allegados también se lo apodaba “Viru”, en referencia a su cabello, y “Rengo”, por las secuelas que le había dejado la poliomielitis.

Durante los primeros años de la década de 1960 estudió fotografía y, entre 1966 y 1968, se desempeñó como camarógrafo y asistente de dirección en programas de Canal 5.

Luego se trasladó a la ciudad de Santa Fe para estudiar cine y se incorporó a la militancia política en la Organización Comunista Poder Obrero. Trabajó como reportero gráfico en el periódico El Nuevo Diario de la capital provincial hasta su regreso a Rosario.

En 1975 realizó un registro fotográfico del “Villazo”. Para 1977, ya alejado de la militancia, decidió radicarse en San Rafael, provincia de Mendoza. Una tarde del 27 de enero, a las 18 horas, cuando se disponía a viajar desde Rosario, decidió pasar por la casa de sus familiares para despedirse.

Sin embargo, ese encuentro no llegó a concretarse: su vehículo fue embestido en el cruce de las calles Pellegrini y Francia por una patota de policías de civil. Allí fue secuestrado y, desde entonces, permanece desaparecido.

Su nombre figura en los registros de detenidos-desaparecidos del Parque de la Memoria y en los registros de La Calamita. Su auto habría sido visto conducido por miembros de la patota de Feced, en el Servicio de Informaciones.

Alfredo Mónaco

Periodista locutor de LT8 Rosario, Alfredo Mónaco no solo fue una voz reconocida de la radio, sino que también desempeñó funciones administrativas y de mediación laboral. Fue inspector de leyes y secretario de conciliación en la Delegación del Ministerio de Trabajo de la Nación, desde donde promovió la defensa de derechos laborales.

Sus compañeros de la radio lo recuerdan como una voz muy reconocida y notable como locutor.

Fue secuestrado y asesinado. Su cuerpo fue hallado el 27 de julio de 1976 en las inmediaciones de la avenida Circunvalación y Córdoba, de Rosario. Tenía 31 años.

Su nombre figura en los registros del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), sin más datos que aporten a su vida y asesinato.