Dormir entre siete y nueve horas suele aparecer como una de las principales recomendaciones para cuidar el descanso. Sin embargo, no alcanza con dormir suficiente si cada día lo hacemos en horarios completamente diferentes. Acostarse y levantarse a cualquier hora puede desordenar el reloj biológico y hacer que el descanso no sea tan reparador como parece.
El cuerpo funciona siguiendo un ritmo circadiano, una especie de reloj interno que ayuda a regular procesos como la liberación de hormonas, el metabolismo y la actividad del sistema nervioso. Por eso, cuando los horarios de sueño y vigilia cambian constantemente, el organismo tiene que adaptarse una y otra vez. Esta situación puede generar lo que se conoce como “jet lag social”, esa sensación de estar desfasado o agotado aunque hayas pasado varias horas en la cama.
La ciencia también encontró asociaciones entre la irregularidad del sueño y distintos problemas de salud. Un estudio realizado en 2024 con más de 60.000 adultos en Reino Unido vinculó una mayor regularidad del descanso con un menor riesgo de mortalidad. A su vez, una revisión de 59 estudios publicada en 2025 encontró asociaciones entre horarios de sueño irregulares y mayor riesgo de depresión, ansiedad, hipertensión, resistencia a la insulina y problemas cardiovasculares, entre otros. Estos trabajos son principalmente observacionales, por lo que no permiten afirmar que cambiar los horarios sea, por sí solo, la causa de esas enfermedades.
¿La buena noticia? No hace falta obsesionarse con acostarse exactamente a la misma hora todas las noches. Según los especialistas citados, uno de los cambios más simples es intentar levantarse siempre a una hora similar, incluso cuando no se haya logrado dormir exactamente a la hora prevista. Mantener estable la mañana puede ayudar a ordenar progresivamente el ritmo circadiano y, además, la exposición a la luz natural durante las primeras horas del día puede reforzar ese reloj biológico.
Por supuesto, el famoso “descontrol” del fin de semana se avecina como una amenaza. Trasnochar ocasionalmente no significa que todo esté perdido, pero mantener diferencias de varias horas entre los horarios de los días laborales y los fines de semana puede dificultar la adaptación del organismo. La clave no parece estar solamente en dormir más, sino también en darle al cuerpo cierta previsibilidad. A veces, para descansar mejor, el primer paso no es comprar otro colchón, sino mirar el reloj.
Fuente: GQ.