Detrás de cada medalla otorgada, de cada transmisión oficial y de la multitud que llena las tribunas, existe un engranaje invisible que sostiene la logística de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Más de 4.400 personas en toda la provincia se sumaron como voluntarias para colaborar de manera permanente. La distribución ubica a más de 2.400 colaboradores en Rosario, 1.400 en la ciudad de Santa Fe y los 600 restantes en Rafaela, desplegados en una amplia variedad de rubros para asegurar el correcto desarrollo de la competencia.

La dedicación no entiende de edades ni de rutinas previas. Muchos son jóvenes estudiantes universitarios, mientras que otros, de mayor edad, optaron por pedir sus vacaciones laborales con el fin de aportar su tiempo al evento deportivo más importante del año en la región.

El trabajo de campo abarca disciplinas heterogéneas. Sofía, voluntaria rosarina en el área de Sostenibilidad Ambiental, eEconómica y Social, se encarga de encuestar al público asistente. “Hacemos muchas preguntas a los visitantes y le consultamos algunos datos básicos”, explicó a Rosario3 sobre el relevamiento que lleva adelante antes de continuar con la rutina del intercambio de pins, mientras camina por los escenarios del Parque Independencia.

En la cancha de handball dispuesta en el Fan Fest, Lis y Alejo cumplen funciones dentro del área de Marketing. Su tarea radica en vincular el deporte con las delegaciones escolares y clubes que recorren el predio. “Le mostramos el deporte a las escuelas y a las instituciones que vienen a visitar y los dejamos que los chicos y chicas jueguen”, relató Alejo, quien aclaró: “No están obligados a frenar, pero si quieren, se quedan acá jugando. Nosotros les contamos las reglas rápido y los dejamos jugar”.

Lis, que viajó desde otra localidad para sumarse al evento, detalló que cumplen turnos mínimos de cuatro horas y que, al finalizar la guardia, colaboran en otros recintos o disfrutan de los espectáculos deportivos.

En el sector de Visitariado, encargado del contacto directo con los colegios, destaca la presencia de Alejandro, un voluntario que alcanzó repercusión en redes por su despliegue de energía durante los partidos de vóley, corriendo entre las tribunas para animar al público. Su jornada arranca a las 7 de la mañana y concluye pasadas las 12 o 13, según el flujo de contingentes escolares.

     

Para quienes asumen el rol de Attaché, la exigencia horaria y logística es superior. Angie, voluntaria asignada a la delegación deportiva de Aruba, tomó la responsabilidad de acompañar a la jefatura de la pequeña isla caribeña. “Este año cambié de área, siempre estaba en Comunicación pero quería otro tipo de función, un desafío distinto”, contó. Su labor cotidiana implica gestiones administrativas, resolución de traslados y el seguimiento de las autoridades de la misión en sedes u hoteles.

Al cubrir jornadas extensas que arrancan temprano y finalizan entre las 17 y las 18, los voluntarios Attaché disponen de espacio en el comedor para almorzar. “Nuestra principal tarea es asistir al jefe de misión, no tanto con los atletas. Podemos estar con ellos pero no son nuestras funciones principales”, especificó a este medio sobre el rol operativo.

Por su parte, la profesión periodística también encuentra su canal en la organización. Camila se desempeña en el voluntariado de Prensa: opera desde las Naves de La Rural y recorre los distintos escenarios para asistir a cronistas locales e internacionales en turnos que van de 8.30 a 14.30.

“Nuestras responsabilidades con respecto a los medios de comunicación son ser el nexo entre ellos y el atleta. También ayudar en consultas sobre las reglas o puntajes de los deportes, informaciones sobre los horarios de los eventos, las premiaciones y asistir a los equipos de campo”, agregó.

El voluntariado tiene diversas características. Alan Monzón/Rosario3. 
El voluntariado tiene diversas características. Alan Monzón/Rosario3. 

En tanto, el intendente de la ciudad, Pablo Javkin, se manifestó en Radiopolis (Radio 2) sobre el legado menos visible de Santa Fe 2026 y propuso la formación de un cuerpo de voluntarios con experiencia en grandes eventos. Consideró que ese capital será clave para las competencias que Rosario ya tiene por delante, entre ellas los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento Junior y, sobre todo, los Juegos Panamericanos Junior de 2029.

Esos juegos representarán un salto de escala. “Este es un juego de 15 países y en 2029 vamos a hacer un juego de 41 países. Tenemos que prepararnos para un desafío más grande aún”, señaló.

En cada punto del predio, en las tribunas, las zonas mixtas y los accesos, la tarea del voluntariado ratifica su valor estratégico. Sin el trabajo constante, la dedicación y la calidez de estas miles de personas, el engranaje de los Juegos Suramericanos no funcionaría con la misma precisión.