Cámaras de insumos médicos a nivel nacional advirtieron sobre las dificultades que estaban teniendo para importar reactivos con los cuales se realizan análisis de laboratorio y diagnóstico de algunas enfermedades. En Rosario, fuentes del sector aseguran que todavía hay stock, aunque advierten fuertes aumentos de precios en dólares, demoras en las entregas e incertidumbre respecto al momento en que haya que reponerlos.
“Hoy por hoy tenemos stock de reactivos y medicamentos, pero vemos que cada tanto empiezan a escasear, por demoras en la importación que tarda algunas semanas en normalizarse”, manifestó Maximiliano Bosch, referente de la Cámara de Droguerías e Insumos Médicos de Rosario.
En diálogo con Ecos365, admitió que ha habido algunos meses en los que se acabó el stock y hubo que esperar no poco tiempo hasta que se autorizó la reposición. Si bien indicó que por ahora la entrega a clínicas, hospitales y sanatorios en la ciudad es normal, no pudo asegurar qué ocurrirá en unos meses. Precisamente, el riesgo que ven la Subcomisión de Reactivos y Elementos de Diagnóstico de la Unión Proveedores del Estado (UAPE) y la Cámara Argentina de Insumos, Implantables y Equipamiento Médico (Cadiem),tiene que ver con el faltante que podría registrarse en el segundo semestre.
Es por eso que enviaron notas al Banco Central (BCRA) y al Ministerio de Salud con pedidos de cambio a la Comunicación “A” 7466 del BCRA, que establece que en 2022 un importador podrá obtener dólares por el monto anual total a sus importaciones de 2020 más un 70%, o a sus importaciones de 2021 más un 5%, lo que resulte menor. Cuando dicho monto sea inferior a u$s50.000 o el importador no hubiera registrado importaciones en 2020 y 2021, el límite anual aplicable será de u$s50.000.
El cuestionamiento pasa porque esta resolución no contempla que la comparación se da con dos años con un enorme subdiagnóstico de patologías por la pandemia, y con la expectativa de que en este 2022 se produjera un incremento de las consultas por parte de pacientes con enfermedades crónicas. De hecho, Fabián Fay, al frente de laboratorios Cibic, reconoció que cuando aflojó el coronavirus, hubo un pico de otros estudios que si bien ya fue superado, se estabilizó en un número alto.
“Hoy estamos trabajando al mismo ritmo que en 2021, pero con una composición distinta de pacientes: ya no covid y postcovid, pero sí con gente con otras patologías que estaban algo retenidas”, indicó. Fay admitió que “hay mucho ruido” respecto a los reactivos, pero como en su caso fueron contemplados en una planificación a largo plazo, por ahora y para los próximos meses cuenta con reservas. “Muchas veces depende de a quién le compres, cuánto compres, si hay intermediarios o fabricantes directos, si la empresa de afuera tiene una filial acá o no, pero todo es tan cambiante que por ahí ahora estás bien, y en un par de meses no conseguís”, señaló.
Lo que no cambia es el constante aumento de precios. Si bien los insumos médicos se rigen al valor del dólar oficial, se han producido subas en los valores en dólares, que sumado a la inflación local y a la constante devaluación, están haciendo mella en las empresas. “Todos los meses nos suben los precios, y algunos proveedores los ajustan permanentemente en dólares”, apuntaron desde Ianus, firma rosarina que vende reactivos sobre todo para el sector bioquímico destinados a análisis clínicos.
“Hoy por hoy no tenemos faltante, y la cadena no se ha cortado, pero sí hay importantes demoras en las entregas”, dijo. Estos retrasos no obedecen a una menor producción mundial (la fabricación nacional es mínima y la enorme mayoría de estos elementos son importados) sino a inconvenientes en la liberación de dólares para cancelar los pagos. Ocurre que en algunos casos, el plazo de pago de 180 días a contar desde la fecha del despacho de productos importados no es aceptado por las empresas proveedoras del exterior. Y quienes sí reciben el ok, deben devanarse los sesos estimando a cuánto estará el dólar dentro de medio año para hacer frente a estas obligaciones. Un imposible en un país donde la única certeza es la constante incertidumbre.

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