El congreso de Aapresid sorprendió con muchas novedades y consolidó el rumbo

La 31° edición de Aapresid fue la mejor edición de los últimos años. Argentina afronta la responsabilidad de demostrar que produce respetando al ambiente

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Algo más de 8 mil personas le dieron vida al 31° Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), que se realizó en el Centro de Convenciones Metropolitano (Rosario), desde el miércoles 9 hasta este viernes 11 de agosto. 

La cita tuvo como título y lema “C, elemento de vida”, y en las más de 180 disertaciones y charlas que se desarrollaron, el Carbono (C) atravesó los auditorios homologando su característica de ser el único elemento que dota a los seres vivos -vegetales y animales- de los compuestos orgánicos necesarios para vivir. Lisa y llanamente, el Carbono está presente en todos los ámbitos de nuestra vida.

La cadena de la agrobioindustria nacional aprovechó el Congreso de Aapresid para experimentar una suerte de FODA en su relación con el ambiente, ante un escenario global que tiene fechas escalonadas para cumplir con requisitos que, seguramente, se están cumpliendo, pero, la escasez de datos y registros ponen a nuestra Argentina en la incómoda, y quizás injusta, posición de tener que avenirse a parámetros externos basados en países que distan de nuestra geografía. Y hasta se podría poner en tela de juicio si ellos mismos responden a lo que exigen.

Vale la pena remarcar que se está trabajando con seriedad y fuerte compromiso en el ámbito privado, como también en el público, estableciendo alianzas y formatos para revertir en el menor tiempo posible esa situación. Hay una lista de empresas, organismos e instituciones que ya transitan ese camino. Del mismo modo se trabaja en campañas y entrenamientos para que el productor primario -eslabón esencial de la cadena- vaya mutando viejas formas y pautas culturales de producir. En este último punto todas las fichas están puestas en los jóvenes. 

Este 31° Congreso de Aapresid, como también sucedió con los antecesores, acercó las brechas generacionales y, este año particularmente, agregó la gravedad de la sequía, pero, más allá de algunos prejuicios, imperó el optimismo. “Venimos de un año difícil, durísimo, con muchos productores que la han pasado mal, pero nadie afloja, no se rinden, siempre van por producir y producir”, frase que se oyó en los pasillos y resume muy bien la coyuntura.

Reconocer para mejorar

“Entendemos la problemática del productor de todos los días, con muchos de ellos hablamos acá, pero también hablamos de cosas que son prospectivas, que pueden sonar como lejanas, tal vez como el cambio climático, las huellas de carbono, la captura de carbono, pero créanme que son temas que nos suenan lejanos a nosotros, porque estamos siempre, por ahí tal vez, empantanados en las mismas discusiones. Y cuando digo nosotros, hablo de todos los argentinos, no estoy hablando de nadie en particular; y creo que rápidamente tenemos que salir de esto, para empezar a ver cómo ese problema, que es el cambio climático, ese desafío, lo transformamos en una oportunidad, que sin duda lo podemos hacer”, remarcó el ingeniero agrónomo Marcelo Torres, presidente de la Aapresid. 

En una misma línea sostuvo: “Argentina tiene lo que el mundo quiere, que son alimentos, fibras y energías con baja huella ambiental; y no solamente eso, hay emprendedurismo, trabajo en red. Cuando damos charlas afuera, la gente se queda impresionada con la manera de producir argentina en siembra directa, con cultivos tratando de que el campo esté verde todo el año, capturar carbono, pero también con el protagonismo del productor en los cambios, y yo creo que eso es un gran mensaje, y en ese mensaje no quiere decir que vamos a enseñarle nada a nadie, pero sí que podemos transmitir una manera de trabajar en red. Es lo que le decimos a todo el mundo, a universidades del exterior, a funcionarios del exterior (hubo referentes de Países Bajos, entre otros), que tienen que trabajar en red con los productores. Esa es la salida para poder implementar cambios rápidamente, por eso Argentina tiene destacados niveles de adopción de tecnología, sobre todo de siembra directa, porque el productor está involucrado desde el origen en los cambios”. 

Mirar hacia adelante

Todas las señales que dejó este 31° Congreso de Aapresid parece indicar que el Carbono es un tema que va a llevar unos años para resolverlo, independientemente de todo lo que se está haciendo y lo planificado. 

Quizás, por lo esbozado en el mensaje final, los próximos temas estarán enfocando la mirada hacia el cambio climático, la captura de carbono, la baja huella ambiental. El Carbono va a ser agenda por algunos años. De hecho, ya lo es, los congresos anteriores tuvieron como leitmotiv “Siempre vivo, siempre verde”, luego la versión “Siempre vivo, siempre diverso”, que son herramientas para capturar Carbono, que es lo que inspiró a esta edición. O sea, los lemas se van concatenando con un mismo objetivo. 

Así somos

Nicolás Bronzovich, ingeniero agrónomo y socio de Aapresid de más de dos décadas, fue el referente de Prospectiva del reciente Congreso. Desde su mirada “el desafío al cambio climático global, a esta institución la pone en un lugar privilegiado, porque desde su creación trabaja para que el Carbono quede en el suelo. Nosotros no queremos carbono en la atmósfera, más que el de los niveles correctos para que la vida se sostenga, pero lo que sucedió en este congreso es impresionante, sólo con decir C en el lema, C elemento de vida, miles de personas se sumaron a construir contenido, tenían contenido para compartir, tenían ganas, teníamos ganas de hablar de Carbono de una manera que todos estamos sorprendidos cómo ha ocurrido en este congreso”. 

El mismo Bronzovich admitió que la tarea es ahora que la medición del carbono sea norma en el productor, porque si no estamos manejándonos con datos que nos plantean desde otros lugares del mundo. “Sí, tal cual, -dijo- tenemos muchos desafíos y mucho por aprender y en este congreso creo que han quedado planteados prácticamente todos, tenemos que medirlo más, los productores medimos, al menos los que venimos a este congreso, pero los argentinos estamos un poco en déficit, hacemos poco análisis de suelo, los análisis no están en línea con los estándares internacionales, hacemos análisis de suelo más del foco productivo, hay que empezar a pensar en alinear la forma en que hacemos los análisis, como agrónomos, como productores, cómo los demanda el mercado de créditos y de bonos y, además, hay que discutirle al mercado de créditos y bonos que se está manejando con estándares para un mundo con 15% de adopción de siembra directa, y acá estamos en un mundo exactamente al revés, 85% de adopción de siembra directa”.

Bronzovich plantó bandera: “Guarda con qué coeficiente nos están imputando. Guarda cómo nos están imputando el cambio de uso de suelo, la famosa deforestación; cómo nos están imputando ese cambio de uso del suelo a los sudamericanos, lo están imputando igual que lo imputan en un continente como el europeo, que ha deforestado infinitamente más que nosotros. Si lo minamos en términos realmente históricos, cuándo vamos a empezar a contar esa historia de cambio de uso del suelo, hay que contarla desde el minuto cero”, completó.

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