El presidente de la Nación estuvo una vez más en Rosario. En esta ocasión, el motivo o excusa de la visita fueron los 140 años de la Bolsa de Comercio de Rosario, la institución más importante y representativa de la agroindustria argentina.
Como nunca, la sede de la entidad (que horas antes de la visita presidencial debió ser desalojada por una falsa alarma de bomba), se vio desbordada de visitantes. Y con razón. No todos los años un Presidente acude a un evento institucional tan importante. De hecho debió pasar más de una década para que la BCR vuelva a recibir a uno.
La expectativa era muy grande. El sector en general esperaba "algún centro" en el discurso presidencial. O un gesto. O una referencia. Algo. Pero ese guiño oficial nunca llegó. Milei puso el foco en la agenda política, las "batallas" perdidas en el Congreso (Fondos para la SIDE y Movilidad Jubilatoria) y, una vez más, hizo un diagnóstico pormenorizado de la herencia recibida y la "bomba" desactivada por su Gobierno, con Luis Caputo y su equipo económico como principales "héroes".
En casi una hora de discurso, jamás el recinto de la BCR escuchó términos como "agro" o "campo". Ni siquiera el mandatario esbozó un "Feliz Cumpleaños" para la entidad anfitriona, con motivo de sus 140 años. Sin dudas, omisiones u olvidos que generaron repercusiones en el ámbito empresarial presente en el acto y luego en el tradicional cóctel que se lleva a cabo pos ceremonia.
"Llamativo" o "sorpresivo" fueron algunos de los conceptos que más sonaron en el salón de la BCR. Y con razón. Que no haya una sola mención para el sector más dinamizador de la economía, el que más dólares genera, resulta extraño. Sobre todo cuando el Gobierno precisamente está ávido de divisas y tiene, como siempre ha pregonado, una mirada productivista.
Está claro que la política obliga a "meterse en el barro" y aquellos que saben jugar un partido con esas condiciones, se sienten siempre a gusto jugando. Pero la ceremonia del viernes en la BCR, quizás, no era el reducto adecuado para dar una cátedra de economía, con demasiados condimentos técnicos. Con una simple (y creíble) referencia para el campo y la agroindustria, que viene trabajando con niveles ociosos importantes, alcanzaba para conformar a los presentes y hacerlos sentir parte importante de la Argentina que se viene. Porque, a decir verdad, hay muchas más probabilidades que el país salga adelante con el campo, antes que con las fuerzas del cielo.

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