Renunció al negocio del agro y apostó por uno que se sale del molde

Creó una marca de ropa desde cero, sin género y minimalista. Además, encontró una gran oportunidad en el segmento gastronómico que más disfruta

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Esteban Boggiano tiene 30 años, es rosarino y la rutina de trabajar como recibidor de granos en la Bolsa de Comercio de Rosario le ponía un techo a su sueño de tener un emprendimiento propio. Es por esto que, ante la posibilidad de dar un paso al costado, tomó valor, se apoyó en su familia y le dio vida a una marca de ropa que homenajea su apellido. En un mercado abarrotado, su propuesta se sale del molde al plantear diseños sin género, minimalistas y que no siguen las tendencias de la moda pero que ponen el acento en la calidad de las prendas.

Durante 6 años, sus días en el laboratorio de la Bolsa pasaban sin sobresaltos. El trabajo era estable con un sueldo acomodado y que le permitía viajar inclusive al exterior en los períodos no laborables. Sin embargo, Esteban sabía que esa zona de confort tenía fecha de vencimiento ya que sus ganas de ir por nuevas experiencias pesaban cada vez más.

“En 2021, antes de empezar un nuevo ciclo laboral abrieron la propuesta del retiro voluntario. Lo tomé como una oportunidad y fui de lleno. Primero intenté traer una marca de ropa de afuera, pero me di cuenta que eso me iba a limitar. Solo iba a comprar y vender”, explica a Ecos365 Toto, como muchos lo conocen.

Su naturaleza inquieta y exigente hizo que pasara seis meses estudiando el negocio. Si bien no contaba con conocimientos específicos del rubro de la indumentaria sabía que el acento iba a estar puesto en la forma de producir.

Desde que lancé la primera colección en 2022 me propuse conocer muy de cerca los talleres, quiénes hacen la ropa y cómo. Me considero una persona muy correcta y pienso que si hacés las cosas bien hay más posibilidades de que te vaya bien”, describe a este medio el emprendedor.

Los próximos pasos del ideador de Boggiano van en línea con hacer escalar el proyecto

En el proceso hubo mucha tela para cortar y su familia es hasta hoy su pilar. Según describe Toto sus abuelos son muy importantes y hasta se logran ver en las campañas de la marca. Eso habla de la versatilidad de los diseños al ofrecerse para un público diverso, sin edad ni género como condicionante. Su hermana también lo apuntaló en los primeros pasos, ella es diseñadora y tiene una marca de ropa para bebés. Incluso compartieron el mismo espacio hasta que Esteban abrió su showroom en una oficina del centro.

“No son tiempos fáciles pero hay que hacer lo que a uno le gusta. Lo importante es dar pasos firmes y no hacerlo al voleo porque un error en un emprendimiento chico sale caro”, amplia Esteban y asegura que cada vez que le dijeron que no a sus planes, el dolor lo sintió, pero aún así no se rindió. Siempre buscó y encontró la forma de rodearse de personas con sus mismos valores.

A punto tal que en la actualidad se dedica a crear prendas para otras marcas y así potencia su modelo de negocio. Sucede que la estética y distinción de sus prendas sedujo a muchos empresarios. En particular, a los gastronómicos que de un tiempo a esta parte comenzaron a prestarle mayor atención a los uniformes de sus empleados.

Me convocaron muchos y no es casualidad que me llamen de las nuevas cafeterías de especialidad. Me encanta el café y es un concepto que me inspira”, describe Toto.

Con ansias de dar el salto, los próximos pasos del ideador de Boggiano van en línea con hacer escalar el proyecto. Su deseo es poder seguir expandiendosé con la venta online y lograr tener un local a la calle. Pero eso va a suceder cuando encuentre el lugar indicado. Hasta piensa en un futuro poder delegar en otras manos parte de las tareas que hoy abarca en soledad.

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