El faltante del suministro de gas y el descomunal incremento en su precio provocado por la guerra entre Rusia y Ucrania empezó a impactar en la industria santafesina, más precisamente en el sector de la construcción. Se dispararon los valores de ladrillos, hierro y cerámicos, que requieren de este tipo de energía para su elaboración, y a algunos corralones les limitaron las entregas. El fenómeno se produce en momentos en los que el sector empieza a perder impulso por la paralización de algunos proyectos ante la incertidumbre cambiaria e inflacionaria, y las menores ventas.
Fuerte suba de precios de insumos para la construcción
“La corrida de precios es impresionante. Hay casos como el piso cerámico que ya pegó un salto del 10% en algunas semanas”, manifestó a Ecos365 Juan Fortuna, titular del corralón La Económica. En este caso, el incremento se explica en parte porque hay fábricas de cerámico a las que le bajaron 30% el cupo de gas y debieron paralizar la producción. En el análisis interanual, la variación de precios supera el 130%.
Un ajuste similar se produjo en el ladrillo hueco, que de acuerdo a la delegación Rosario de la Cámara de la Construcción, ya había tenido subas de entre el 110% y el 120% en 2021. “El stock había empezado a normalizarse después de la pandemia, pero con ajustes del 5% o 6% mensuales”, comentó Fortuna y agregó que la novedad ahora, más allá de una suba todavía mayor, es el recorte en las entregas.
“Siempre se pudo comprar por adelantado, pero hoy te limitan el acopio según el tamaño del cliente. No se quieren endeudar porque si el gas sube mucho, tienen que cumplir igual”, explicó. Es tal la incertidumbre respecto a qué ocurrirá con el suministro, tanto si habrá, como a qué precio, que los proveedores limitan sus ventas y achican al máximo las cadenas de pago. A esto se suma que este techo al acopio, cercena la posibilidad de cubrirse con materiales en un contexto inflacionario totalmente desbocado y de bajo acceso al dólar, al menos oficial.
Otro insumo básico que no para de subir es el hierro, que en febrero tuvo una variación del 5,6% y ya venía de un año récord. “Lo que no deja de llamar la atención es que en este caso los aumentos son fuertes y en dólares”, apuntó Fortuna. “La suba del hierro tiene que ver un poco con la realidad nacional e internacional, pero también hay un componente especulativo importante”, consideró por su parte Miguel Álvarez, del corralón que lleva su apellido. “Hay posibilidades de que falte gas en las semanas más crudas del invierno, pero todavía eso no es generalizado y ya te aumentan por las dudas”, complementó y se preguntó qué pasaría si la guerra termina en pocos días y se normaliza el problema del gas.
La demanda comienza a resentirse
La construcción había repuntado fuerte con la reapertura de las actividades después de la segunda ola de coronavirus en 2021. Pero ese impulso inicial empezó a perder fuerza a comienzos de este año, primero con la presión cambiaria y la negociación con el FMI, y después con los manotazos del Gobierno al campo, principal inversor en ladrillos, y con la disparada inflacionaria. La actual incertidumbre económica se plegó a un problema que ya lleva varios años y que tiene que ver con el completo estancamiento de la compraventa inmobiliaria.
Mientras los precios de los insumos no paran de subir, los de los inmuebles siguen cayendo a la búsqueda de algún comprador, en un ciclo que no parece encontrar piso ante la imposibilidad de acceder a créditos hipotecarios, el constante deterioro del poder adquisitivo y la pérdida de buena parte de los ahorros de las familias por el uso que se les dio en los años padémicos de escasa o nula actividad. Encima, cada vez más departamentos salen del alquiler para pasar a la venta, lo que provocó un incremento de la oferta de este segmento del 20% en los últimos cinco meses en Rosario.
Referentes del sector de la construcción indican en off que las obras que siguen son las ya en marcha, que están avanzadas o en muchos casos ya cuentan con financiamiento asegurado. Pero son pocos los nuevos proyectos que se inician. Y la inercia se está perdiendo. “El año pasado habíamos recuperado los niveles prepandémicos y en algunos casos los habíamos sobrepasados, pero este año la demanda de productos cayó en el orden del 10%”, apuntó Álvarez.
“Como nunca, en enero y febrero dimos de baja despachos de cemento y el proveedor de la zona me dijo que les está ocurriendo a muchos”, dijo Fortuna. “Se cayó el mostrador, a la gente no le alcanza la plata para hacer reformas, y salvo en algunos loteos como Funes o Roldán, tampoco está construyendo”, cerró.

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