Argentina tiene un problema de crédito que excede a bancos y fintech: el mercado financiero sigue siendo demasiado chico para una economía que necesita financiar consumo, inversión y crecimiento.
La dimensión del desafío aparece en un dato contundente. El crédito al sector privado equivale apenas al 13% del PBI argentino, frente al 53% promedio de América Latina y el Caribe. La comparación expone una de las principales restricciones estructurales de la economía: hay poco financiamiento, llega a pocos actores y, cuando aparece, suele hacerlo a un costo elevado.
En este escenario, la Cámara Argentina Fintech difundió un documento en el que reclama avanzar hacia un mercado de crédito más profundo, competitivo y de largo plazo, y pone en discusión el papel que las nuevas plataformas financieras están jugando en la ampliación del acceso.
Lo que cambia la discusión: 10 millones ya tienen crédito fintech
La expansión del crédito digital fue vertiginosa. Antes de la pandemia, menos de medio millón de personas tenía un crédito otorgado por una fintech. Hoy son más de 10 millones y, dentro de ese universo, 3,8 millones no tienen crédito bancario.
La cifra marca un cambio relevante en la estructura del sistema financiero: para millones de argentinos, la alternativa no fue necesariamente elegir entre un banco y una fintech, sino acceder al financiamiento formal o quedar expuestos a circuitos informales.
Desde la Cámara sostienen que el crédito fintech permitió incorporar personas al sistema financiero y comenzar a generarles un historial crediticio.
El punto es clave para el mercado: la competencia por el cliente financiero ya no ocurre exclusivamente dentro del sistema bancario tradicional.
Unos $13,5 billones en mora: la otra cara del boom crediticio
El crecimiento del financiamiento también deja una pregunta incómoda: ¿qué está pasando con la capacidad de pago de los hogares?
Según datos de un informe de Analytica elaborado a partir de la Central de Deudores del BCRA, el crédito total a las familias asciende a $82,8 billones.
De ese monto, $13,5 billones se encuentran en situación irregular. Los bancos concentran el 63,3% de ese volumen, otros proveedores no bancarios el 20,4% y las fintech el 16,3%.
La Cámara pone el foco en la necesidad de mirar el problema de manera integral. De cada $100 de crédito otorgado a las familias, menos de $3 están en mora dentro del segmento fintech, según los datos presentados por la entidad.
El mensaje implícito es fuerte: la discusión sobre la mora no puede reducirse a señalar a un único actor del sistema financiero.
Más 5 millones de personas tienen atrasos de más de 90 días
El problema se vuelve todavía más visible cuando se abandona la mirada exclusivamente monetaria y se observa la cantidad de personas afectadas.
En Argentina hay 20,8 millones de individuos con al menos un crédito formal, mientras que 5,8 millones registran atrasos superiores a 90 días.
Los números muestran además que los universos se superponen: una misma persona puede tener obligaciones con bancos, fintech y otros proveedores.
Por eso, más que una batalla entre modelos de negocio, la fotografía muestra un problema sistémico de acceso, información y capacidad de pago.
La fintech quiere cambiar las reglas del juego
La Cámara Argentina Fintech plantea cuatro líneas de acción para atacar el problema.
La primera es mejorar y actualizar la información crediticia disponible, una cuestión central para que los proveedores puedan evaluar mejor el riesgo y ofrecer financiamiento de manera más eficiente.
La segunda apunta directamente a la agenda regulatoria: impulsar el Sistema de Finanzas Abiertas promovido por el BCRA.
La tercera es de impacto directo sobre el costo financiero: revisar la carga impositiva que encarece el crédito.
Y la cuarta propone avanzar en educación financiera y herramientas de prevención, incluyendo refinanciaciones y reprogramaciones tempranas.
El cuello de botella: conseguir crédito barato y a largo plazo
El planteo tiene una lectura que excede al universo fintech.
Si el crédito privado argentino representa apenas el 13% del PBI, el problema no es solamente quién presta ni mediante qué tecnología. El desafío es construir un mercado capaz de financiar una economía mucho más grande que su actual sistema de crédito.
Para las empresas, eso implica una menor disponibilidad de capital para invertir. Para las familias, menos herramientas para financiar consumo y vivienda. Para el Estado, una economía con menor profundidad financiera y mayor dependencia de otras fuentes de financiamiento.
La discusión, entonces, empieza a desplazarse: ya no se trata solamente de digitalizar las finanzas, sino de ampliar el tamaño del mercado financiero argentino.
La batalla que viene: más crédito, pero también mejor información
El crecimiento de las fintech demostró que existe una demanda de financiamiento que el sistema tradicional no estaba cubriendo completamente.
Ahora aparece el desafío más complejo: cómo transformar esa expansión en crédito sostenible.
Para eso, la industria reclama más información, interoperabilidad financiera, menor carga tributaria y herramientas que permitan actuar antes de que una deuda se convierta en mora.
En una economía donde el crédito privado todavía está muy por debajo del promedio regional, la conclusión es difícil de esquivar: Argentina no sólo necesita prestar más. Necesita crear las condiciones para que prestar y tomar crédito sea más barato, competitivo y sostenible.
Y ahí está la verdadera disputa financiera que se abre: quién logra financiar a los millones que todavía están afuera del crédito formal y bajo qué condiciones.

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