La chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) retrocedió durante la primera quincena de agosto en prácticamente todas las regiones relevadas por la Red Nacional de Monitoreo.
Pero para el productor maicero, la noticia no debería leerse como el final del problema.
El Informe N°48, elaborado con datos del 1 al 17 de agosto de 2026 sobre 310 localidades argentinas, señala que la población del vector se retrajo en todas las regiones. Al mismo tiempo, advierte que las zonas del NOA, NEA y Centro-Norte todavía presentan abundancias superiores a las observadas en igual período de 2025.
Y Santa Fe aparece justamente en esa zona donde la prevención puede marcar la diferencia entre llegar preparado a la próxima campaña o reaccionar cuando el problema ya esté instalado.
Santa Fe: menos chicharrita, pero no cero
Los registros santafesinos muestran un escenario heterogéneo. En la región Centro-Norte, donde se encuentran localidades del centro de Santa Fe, el 32% de los puntos monitoreados no registró presencia del vector. En el 68% restante hubo capturas, aunque predominaron las categorías de baja abundancia: entre 1 y 4 adultos por trampa y entre 5 y 20.
Los números muestran una fuerte caída respecto de julio. En Rafaela, por ejemplo, la captura pasó de 287 adultos por trampa en la primera quincena de julio a 100 en la segunda y apenas 5 en la primera quincena de agosto.
En Ceres, uno de los puntos que había mostrado una situación mucho más comprometida, el registro pasó de 2.423 adultos por trampa en la primera quincena de julio a 463 en la segunda y apenas 2 en agosto.
La misma tendencia se observa en otros puntos santafesinos: San Guillermo pasó de 146 a 35; María Juana, de 69 a 17 y luego a 0; San Vicente registró 23, 108 y finalmente una lectura perdida; mientras que numerosos puntos directamente terminaron agosto con capturas nulas.
El vector retrocede. El riesgo, sin embargo, no desaparece automáticamente.
La señal que preocupa: hay chicharritas portadoras en Santa Fe
Uno de los datos más relevantes del informe no está solamente en la cantidad de insectos capturados, sino en los análisis realizados sobre individuos de Dalbulus maidis para determinar la presencia de Corn Stunt Spiroplasma (CSS).
En agosto se analizaron adultos recolectados en San Guillermo y Ceres, Santa Fe, además de San Francisco y Freyre, Córdoba.
El resultado fue:
* San Guillermo: 30 adultos analizados; 7% portadores de CSS.
* Ceres: 30 adultos analizados; 17% portadores de CSS.
* En Córdoba, San Francisco registró 10% y Freyre 13%. En cambio, en Colonia Alpina, Santiago del Estero, no se detectó el patógeno entre los 16 adultos analizados.
Es un dato que merece atención, aunque debe interpretarse con precisión: el informe no establece que esos porcentajes representen el riesgo de una localidad completa ni que permitan proyectar directamente la incidencia de la enfermedad en la próxima campaña.
Sí confirman, en cambio, que el vector puede encontrarse portando el patógeno en parte del área monitoreada.
El norte santafesino todavía exige atención
La situación cambia cuando se observa el norte de la provincia. Dentro de la región NEA, que incluye el norte santafesino, hubo capturas importantes durante julio y una posterior retracción.
Los registros muestran casos como Hersilia, donde se pasó de 1.050 adultos por trampa en la primera quincena de julio a 34 y luego a 8; Reconquista, de 1.008 a 11 y 11; La Sarita, de 1.164 a 190 y 7; o Calchaquí, de 242 a 72 y 11.
La foto de agosto es mucho más tranquila que la de julio, pero el informe nacional introduce un matiz clave: aunque las poblaciones se están retrayendo, NOA, NEA y Centro-Norte todavía presentan niveles superiores a los de igual período de 2025.
Para el productor, eso significa una cosa: no alcanza con mirar la foto actual; hay que seguir la película.
El enemigo silencioso: el “puente verde”
La recomendación central de la Red Nacional de Monitoreo apunta a una práctica que puede resultar decisiva: controlar los maíces voluntarios.
¿Por qué? Porque esos cultivos que quedan después de la cosecha pueden funcionar como un “puente verde”, permitiendo que la chicharrita sobreviva y permanezca entre campañas.
La Red plantea como fundamental sostener un monitoreo activo y sistemático, especialmente en las zonas donde todavía hay maíz implantado, para detectar tempranamente cambios en la abundancia del vector.
También recomienda evitar la continuidad de ese puente verde y señala que las condiciones ambientales —incluida la eventual ocurrencia de heladas tardías— todavía podrían profundizar la retracción de las poblaciones durante la transición entre invierno y primavera.
La prevención empieza antes de sembrar
El mensaje más importante del informe quizás sea justamente ese: la estrategia para la próxima campaña no empieza cuando aparece la chicharrita en el lote; empieza antes.
La Red plantea avanzar hacia un Manejo Integrado de Plagas (MIP), donde el monitoreo tenga un papel central en la toma de decisiones.
La lógica es sencilla: conocer qué está ocurriendo en cada zona permite tomar decisiones con mayor información y evitar respuestas tardías.
Y hay una aclaración importante: las cantidades de adultos capturados en las trampas no representan por sí mismas un grado de peligrosidad de la plaga. Las trampas adhesivas son una herramienta de monitoreo y deben complementarse con otras técnicas para obtener una visión integral del problema.
Santa Fe tiene una ventana para anticiparse
La actual retracción poblacional abre una oportunidad. Con niveles muy bajos en numerosos puntos de la provincia, el sector tiene margen para monitorear, eliminar plantas voluntarias y seguir la evolución del vector antes de que comience una nueva campaña de maíz.
El contraste entre julio y agosto es contundente: hubo localidades santafesinas que pasaron de cientos o incluso miles de adultos por trampa a registros de un dígito o directamente cero.
Pero esa caída no debería traducirse en relajación.
El propio informe advierte que la información puede sufrir modificaciones luego de las auditorías de las trampas y que el monitoreo debe mantenerse activo.
La cuenta puede ser más barata si se paga antes
Para el productor, el mensaje es menos alarmista que práctico. No se trata de entrar en pánico por la chicharrita. Se trata de no llegar tarde.
La campaña anterior dejó en claro que Dalbulus maidis puede convertirse en un problema productivo de magnitud. Ahora, los datos muestran una retracción considerable, pero también focos residuales, niveles interanuales todavía elevados en algunas regiones y presencia de CSS en ejemplares analizados en Santa Fe.
Por eso, el consejo de los especialistas apunta a algo tan básico como estratégico: monitorear, cortar el puente verde y tomar decisiones con información local.
Para Santa Fe, donde el maíz ocupa un lugar central en numerosos sistemas productivos, esa precaución puede convertirse en una herramienta de gestión de riesgo.
Porque esta vez la señal está llegando con tiempo y en el campo, detectar el problema antes de sembrar suele ser bastante más barato que descubrirlo cuando el cultivo ya está en carrera.

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