El agro argentino pisa fuerte en el mundo: récords, nuevos mercados y más dólares

Las cadenas agroindustriales generaron el 57% de las exportaciones argentinas durante el primer semestre. ¿Cuánto podría generar sin retenciones?

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El campo y la agroindustria volvieron a mostrar su peso en la economía argentina: durante los primeros seis meses de 2026, las cadenas agroindustriales representaron el 57% de todas las exportaciones del país, con ventas por US$28.165 millones.

El dato surge del Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA, que analiza 20 complejos productivos a través de distintos indicadores de inserción internacional, generación de divisas y posicionamiento mundial. En términos interanuales, las exportaciones agroindustriales crecieron 18% respecto del primer semestre de 2025.

La foto adquiere todavía más relevancia cuando se observa el total exportado por Argentina: fueron US$49.454 millones en el primer semestre. Es decir, más de la mitad de los dólares que ingresaron al país por exportaciones provinieron de las cadenas vinculadas al agro.

El número que abre el debate: US$25.800 millones más

El dato más fuerte del informe aparece al analizar qué podría ocurrir bajo un escenario sin derechos de exportación.

Según la estimación de FADA, la eliminación de las retenciones permitiría generar US$25.800 millones adicionales en exportaciones y más de 500.000 empleos.

La proyección se construye sobre un incremento significativo de la producción de granos: de un promedio de 126 millones de toneladas registrado durante las últimas cinco campañas se pasaría a 196,5 millones, lo que implica sumar unas 70,5 millones de toneladas. Parte de ese volumen podría destinarse al mercado internacional como grano y otra parte mediante productos industrializados.

El monto proyectado tiene una dimensión que trasciende al agro: FADA señala que esos US$25.800 millones son similares a lo que se estima que podrían generar Vaca Muerta y otros proyectos energéticos.

Girasol y yerba, las sorpresas de la exportación

Dentro del mapa exportador, el girasol aparece como uno de los grandes protagonistas. La cadena logró superar sus propios récords tanto en dólares como en toneladas y fue la que más creció respecto de la medición anterior, con un salto del 129%.

La yerba mate también dio un salto en el escenario internacional: Argentina pasó de ocupar el segundo puesto al primer lugar entre los exportadores mundiales.

El liderazgo no termina allí. Argentina ocupa el primer puesto mundial en exportaciones de aceite y harina de soja, yerba mate, maní y aceite y jugo de limón. Además, varios complejos mejoraron posiciones en los rankings globales: la cebada pasó del sexto al tercer lugar; el aceite de girasol, del cuarto al tercero; los porotos y el poroto de soja, del quinto al tercero; mientras que el trigo avanzó del séptimo al quinto puesto.

Carne, maíz y soja: los grandes generadores de divisas

La carne vacuna también mostró una fuerte expansión. En el primer semestre, las exportaciones crecieron 37% en dólares frente al mismo período de 2025 y llegaron a más de 50 países.

El maíz, por su parte, consolidó a Argentina como el tercer vendedor mundial. Entre enero y junio generó US$4.200 millones, un 7% más que un año atrás, con presencia en más de 70 destinos.

En soja, el país mantiene una posición estratégica: es el primer exportador mundial de aceite y harina de soja y el tercero de poroto. Durante los primeros seis meses de 2026, el complejo generó más de US$9.000 millones y llegó a más de 55 países.

Un negocio que se reparte por todo el territorio

El impacto exportador tampoco queda concentrado exclusivamente en los puertos o en la región pampeana. Detrás de cada tonelada vendida al exterior aparecen productores, trabajadores, transporte, industrias, logística, servicios y tecnología.

Algunas cadenas tienen una fuerte concentración regional. El té, por ejemplo, tiene el 100% de su origen en el NEA; el complejo lácteo concentra el 100% en la región pampeana y los porotos tienen un 99% de origen en el NOA.

En materia de mercados, la diversificación también muestra diferencias: las uvas llegan a 84 países, el maíz a 70 destinos y los productos pesqueros a 67 países.

El desafío: transformar competitividad en más producción

El informe de FADA plantea así una oportunidad concreta: Argentina ya cuenta con productos reconocidos internacionalmente, mercados construidos y cadenas que tienen capacidad exportadora.

La discusión pasa por cuánto de ese potencial puede convertirse en producción adicional, inversión y generación de divisas.

Mientras combustibles y energía ganan participación como nueva fuente de dólares, el agro continúa explicando el 57% de las exportaciones argentinas y, según FADA, todavía tiene margen para crecer.

La pregunta económica que deja el informe es contundente: si el agro ya genera más de la mitad de los dólares que Argentina exporta, ¿cuánto más podría aportar si aumentara su producción y mejoraran las condiciones para invertir y exportar?

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