Un momento inesperado y cargado de emoción se vivió este viernes 27 de febrero en el programa El Contestador, que conduce Pablo Motto en Radio 2. Lo que comenzó como una entrevista al titular de Protección Civil de Santa Fe, Marcos Escajadillo, para hablar sobre la firma de un acta de cooperación interjurisdiccional para la conservación del delta del Paraná, terminó convirtiéndose en una escena de reparación pública.

A los pocos minutos de la charla, Motto interrumpió la entrevista y le pidió a Escajadillo que permaneciera en silencio mientras presentaba otra nota. Acto seguido, recordó la denuncia que en febrero de 2013 había realizado el entonces periodista y hoy diputado provincial Carlos del Frade, en la que lo vinculaba con una investigación por narcotráfico.

Del Frade salió al aire y, visiblemente movilizado, hizo una autocrítica que sorprendió incluso al propio Escajadillo.

“Me equivoqué, me usaron”

El legislador relató que la información que lo llevó a realizar aquella denuncia le había llegado de “tres personas, algunas integrantes de la Justicia Federal, otro integrantes de distintos gobiernos y un periodista de investigación muy amigo”.

Recordó que el 5 de febrero de 2013, día en que asesinaron a Claudio “Quemadito” Rodríguez, vinculado al triple crimen de Villa Moreno, él cumplía 50 años y venía de una reunión a fines de 2012 en la que le habían acercado datos y fotocopias que hablaban de una supuesta investigación judicial en curso.

“En ese momento yo salgo a decir que se estaba investigando a Marcos Escajadillo y a partir de ese momento se generan un montón de cosas. Me dicen que estaba el juez federal Sergio Torres investigando todo eso y después resultó que todo eso…”, dijo, dejando la frase inconclusa.

Con el paso del tiempo, admitió, entendió que esa investigación “no se había llevado adelante”. Y fue más allá: “El principal impulsor de esto se mandó a guardar como gran cobarde y yo me quedé expuesto con un hombre al que siempre lo encontré en distintos lugares y empecé a darme cuenta que le había errado mucho”.

El momento más fuerte llegó cuando se dirigió hacia Escajadillo, que escuchaba en silencio, y expresó: “Si sirve esto como disculpa pública, le pido disculpas. La verdad que nos equivocamos. Me usaron como un imbécil”.

La respuesta de Escajadillo

Descolocado por la situación, Escajadillo tomó la palabra. “Primero me desubicás completamente con la nota. Estábamos hablando de algo que para mí es muy importante y escuchar todo lo que pasó, realmente, por más que uno quiera hacerse el duro, no tiene forma de medirse”, comenzó.

Luego agradeció el gesto: “Las personas de bien piden disculpas. Cuando uno se equivoca tiene que pedir disculpas y hacerlo en un medio y en un programa tan importante toma una dimensión que yo nunca vi”.

Consultado sobre el impacto personal, fue breve pero contundente: “¿Que sufrimos mucho? Uf, sin palabras”.

Escajadillo recordó que en aquel momento presentó su renuncia para defenderse como ciudadano, aunque no fue aceptada. También señaló que se presentó espontáneamente en los Tribunales Federales de Rosario para ponerse a disposición de la Justicia. Días después, el juez federal Sergio Torres emitió un escrito en el que dejó constancia de que no existía investigación ni denuncia alguna en su contra. “Yo no existía para el tribunal federal”, remarcó.

Del Frade volvió a intervenir, también conmovido. Dijo que además del dolor que sufrió Escajadillo y su familia, su entorno también atravesó momentos difíciles. “Comprendo lo que significa cuando empiezan a mentir sobre uno. Pocas cosas son tan dolorosas”, afirmó.

Después de 30 años de hacer cosas bien, por lo menos decir «me equivoqué»”, sostuvo el diputado, y envió “un abrazo” a quien había sido blanco de su denuncia trece años atrás.

Escajadillo cerró agradeciendo “la hombría de bien de rectificarse cuando uno se equivoca y pedir disculpas públicas porque todo este hecho fue público”.

El intercambio, inesperado y cargado de humanidad, dejó una escena poco habitual en la política santafesina: la de un dirigente reconociendo un error grave del pasado y otro aceptando la disculpa después de años de silencio y dolor.